Fotos Laura Aranda
Fotos: Laura Aranda

Paracetamol y alcohol

Este artículo se publicó originalmente en el número 279 de la revista Cáñamo España
Es tiempo de gripe y resfriados. María se esta recuperando de unas anginas víricas, y aunque ya se encuentra bien, el médico le ha recetado analgésicos para un par de días más. Hoy es su noche libre y le apetece tomarse unas copas, pero le suena que nunca debe mezclarse paracetamol con alcohol. Miriam le dice que no pasa nada, que ella cuando llega a casa borracha se toma una cápsula para no tener resaca al día siguiente. ¿Qué hay de cierto en todo eso?

El paracetamol o acetaminofén es un analgésico no opioide utilizado para tratar dolencias de todo tipo, desde la fiebre hasta la artritis. El acetaminofén también es un ingrediente en otros productos combinados disponibles con receta y sin receta.

¿Pero qué hace exactamente? Su funcionamiento consiste en bloquear una enzima que produce prostaglandinas, que generan dolor e inflamación. Es diferente de los AINE, como la aspirina, porque no reduce la hinchazón ni la inflamación. También se puede utilizar para el tratamiento de las migrañas y, a menudo, se combina con aspirina y cafeína en el medicamento Excedrin.

A pesar de ser considerado relativamente seguro, existe la posibilidad de tener una sobredosis de paracetamol, normalmente por accidente, al no darse cuenta de la cantidad que se está tomando y de la gravedad de sus efectos secundarios.

Las personas que toman más de la dosis máxima de acetaminofén, que suele ser de entre tres mil y cuatro mil miligramos al día, pueden experimentar efectos secundarios graves, como daño o insuficiencia hepática aguda. Para reducir estos riesgos se pueden tomar las siguientes precauciones:

  • no tomar más de la dosis diaria máxima de 3000 mg de acetaminofén para adultos;
  • comprobar otros medicamentos para ver si contienen acetaminofén;
  • tomar solo un producto que contenga acetaminofén a la vez;
  • tomar acetaminofén durante no más de diez días consecutivos para el dolor o tres días seguidos para la fiebre;
  • beber no más de 3 UBE (unidades de bebida estándar) por día mientras se toma acetaminofén; recordemos que 1 UBE equivale a una copa de vino, una cerveza o un chupito, y una copa de coñac, licor o combinado serían 2 UBE.

¿Qué pasa con el alcohol y el acetaminofén?

Como ocurre con muchos medicamentos, el cuerpo metaboliza el acetaminofén en el hígado. Cuando toma la dosis recomendada, el hígado convierte la mayor parte en una sustancia benigna que se elimina en la orina, pero también convierte un subproducto muy pequeño del acetaminofeno metabolizado en una sustancia tóxica que puede ser dañina para el hígado. Afortunadamente, una sustancia secundaria llamada glutatión ayuda a minimizar los efectos tóxicos. Sin embargo, si la cantidad de acetaminofeno es grande o si el hígado no tiene una reserva abundante de glutatión, el metabolito tóxico puede acumularse y causar un daño significativo.

El alcohol también es metabolizado por las células del hígado y también se sirve del glutatión para atenuar sus efectos tóxicos, por lo que, con el tiempo, la ingesta crónica y abundante de alcohol agota las reservas de glutatión del hígado, lo que puede ocasionar problemas cuando se agrega acetaminofeno a la mezcla.

Los posibles efectos secundarios de tomar paracetamol y alcohol juntos pueden incluir malestar estomacal, sangrado y úlceras, daño hepático y latidos rápidos.

Una pregunta lógica que nos puede surgir es si existen otros fármacos que podamos tomar para mitigar los efectos de la resaca que no compartan este mismo riesgo de daños u efectos secundarios. El ibuprofeno, por ejemplo, es muy similar en estructura y efectos al paracetamol, por lo que conlleva riesgos similares. ¿Entonces, existe algún santo grial? ¿Es que no hay alguna molécula que sea capaz de reducir o eliminar la resaca sin causar daños?

Acetilcisteína

La acetilcisteína es un fármaco y suplemento dietético. Por un lado, se usa para ayudar a expectorar los mocos, vendido como Flumil Forte en la farmacia. Por otro, incrementa la producción de glutatión en el hígado, por lo que si se toma antes del consumo de alcohol, ayuda en su metabólisis y reduce la producción de acetaldehído, el metabolito principal del alcohol que nos genera resaca.

Según varios estudios, si se toma acetilcisteína unos treinta minutos antes de beber alcohol, hay una reducción notable en la resaca del día siguiente. Sin embargo, si se toma después de haber empezado a beber, es dañino para el hígado. Además, pierde su efectividad a medida que se incrementa la dosis de alcohol.

Vitaminas B

Los suplementos que contienen vitamina B1, B6 y B12 también se dice que reducen los efectos de la resaca, ya que son esenciales para un metabolismo eficaz. Como el alcohol es un diurético, hace que perdamos una cantidad significativa de vitaminas y agua a lo largo de la noche. Sería lógico, entonces, que reponer estas vitaminas antes de una noche de beber ayude a mitigar estas pérdidas. A diferencia de con la acetilcisteína, la eficacia de este método no ha sido demostrada de manera concluyente en ningún estudio científico, y en dosis altas las vitaminas B pueden causar efectos secundarios, por lo que quizás no es una idea del todo recomendable.

H2O

Aunque no es ninguna molécula misteriosa ni compleja, el agua es, en realidad, una de las mejores soluciones para mitigar y tratar una resaca. Si te aseguras de beber agua durante la noche, introduciendo un vaso entre cada copa o dos, mitigarás la deshidratación que causa el alcohol. Como esta es una de las principales causas de la sensación de resaca y náuseas, este es uno de los métodos más eficaces, que mejora el metabolismo y ayuda al cuerpo a filtrar metabolitos dañinos. Además, no provoca interacciones o efectos secundarios preocupantes.

Por lo general, tomar una dosis normal de acetaminofén (no más de 4.000 mg al día) después de una noche de beber no debería causar daño hepático. Tampoco deberían hacerlo tomar alguno de los “remedios” previamente mencionados para la resaca. Sin embargo, el consumo excesivo y regular de alcohol (más de 2 UBE día para las mujeres y 4 para los hombres), combinado con dosis diarias repetidas de paracetamol y otras sustancias, predispone al hígado a la toxicidad.

En el caso de María, como en el de mucha otra gente que quiere ahorrarse una resaca sin tener que abandonar el alcohol, la solución más segura sigue siendo tomar mucha agua durante y después del consumo de alcohol. Aunque también se pueda complementar con un paracetamol u otros compuestos para mitigar o reducir esta resaca, existe el riesgo de producir complicaciones relacionadas con daños al hígado. Vamos, que quizás es mejor sufrir un poco de dolor de cabeza la mañana siguiente, tomar un poco menos de alcohol, un poco más de agua, y no exponerse a un riesgo innecesario.

Referencias

https://www.webmd.com/drugs/2/drug-362/acetaminophen-oral/details https://en.wikipedia.org/wiki/Ethanol https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2014937 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4728225 https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT03104959 https://www.pharmaceutical-journal.com/download?ac=1064914&firstPass=false

 

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