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El control del crecimiento

La fase vegetativa en interior

Cada vez hay más cultivadores que prefieren dejar que las plantas se hagan más grandes aunque tengan que poner menos
Cada vez hay más cultivadores que prefieren dejar que las plantas se hagan más grandes aunque tengan que poner menos.

La fase vegetativa o de crecimiento va desde la germinación de las semillas o el enraizado de los esquejes hasta el momento en que las plantas empiezan a florecer tras el cambio de fotoperiodo. Es un periodo que, según el tipo de cultivo y la variedad, puede durar entre dos semanas y varios meses, y que le sirve a la planta para desarrollar la estructura sobre la que construirá sus cogollos. Un buen control de la fase de crecimiento resulta vital para que la floración se desarrolle según lo previsto.

A menudo me encuentro con cultivadores que someten a las plantas a unas condiciones demasiado intensas desde los primeros días. Cuando son jóvenes, las plántulas necesitan ir poco a poco, igual que un niño pequeño, su sistema de raíces está poco desarrollado, por lo que no pueden absorber tantos nutrientes como una planta adulta; al principio crecen más despacio y las necesidades de iluminación son menores. Mantener las plantas en crecimiento bajo la misma cantidad de luz que en floración es un desperdicio de energía y somete a las plantas a un estrés innecesario. Si en floración se suelen emplear entre 400 y 600 W de lámparas de alta presión por metro cuadrado en la fase vegetativa se obtienen buenos resultados con entre 200 y 400 W por metro cuadrado. En las primeras semanas de crecimiento, cuando las plántulas son más pequeñas, da muy buen resultado iluminarlas con fluorescentes de luz día, que aportan un espectro lumínico muy adecuado para el crecimiento y no desprenden tanto calor como las lámparas de alta presión.

Cuando son pequeñas, las plántulas necesitan ir poco a poco, igual que un niño pequeño

La temperatura óptima para el crecimiento es de 22 a 25 ºC. Personalmente, prefiero mantener las plantas en un ambiente algo más fresco en la fase vegetativa; encuentro que aunque el crecimiento es algo más lento las plantas se desarrollan más fuertes. Entre 20 y 22 ºC, las plagas que pueda haber se desarrollan mucho más lentamente que a 25 ºC, por lo que resultan más fáciles de controlar. Las temperaturas algo más bajas también ayudan a mantener las plantas compactas y con internudos cortos, lo que favorece la alta productividad.

Durante la floración del cannabis es esencial controlar la humedad ambiental del cuarto de cultivo manteniéndola baja para que no aparezcan hongos en los cogollos. Es frecuente que los cultivadores mantengan la humedad igual de baja en la fase de crecimiento vegetativo, y eso es un error. Las plantas en crecimiento prefieren vivir en un ambiente más húmedo, con valores en torno al setenta por ciento, pues reduce sus necesidades de transpiración y desarrollan más y mayores hojas, lo que les permite a su vez incrementar la capacidad fotosintética y crecer con mayor rapidez.

Las plantas en crecimiento prefieren vivir en un ambiente más húmedo, con valores en torno al setenta por ciento

En mi opinión, si no hay demasiada prisa porque las plantas crezcan, es mejor mantenerlas en la parte baja de este rango, o incluso algo más frescas; entre 20 y 22 ºC el desarrollo sigue siendo bueno pero más lento, lo que permite que crezca un buen pan de raíces sin que aumente demasiado la altura y manteniendo una distancia internodal corta. Al principio de la fase de crecimiento, cuando las plantas son muy pequeñas y apenas transpiran, nos encontramos a menudo con que la humedad del cuarto de cultivo es muy baja. Se debe corregir añadiendo un humidificador que se ocupe de mantenerla más alta hasta que las plantas crezcan, ya que si no lo hacemos su desarrollo será pobre, pues en condiciones de baja humedad las plantas tienden a reducir el número y tamaño de sus hojas para minimizar las pérdidas de agua por transpiración. Con menos hojas y más pequeñas, las plantas pueden realizar menos fotosíntesis, por lo que la energía que obtienen es menor y el crecimiento se reduce.

Fotoperiodos para la fase vegetativa

El cannabis puede mantenerse en fase vegetativa con diversos fotoperiodos, de hecho, el que se usa más habitualmente, 18/6, no es el que reciben las plantas cuando crecen silvestres. En la naturaleza, las plantas se desarrollan con un fotoperiodo de entre 12 y 15 horas de luz. Si en interior se suele usar el fotoperiodo 18/6 es por dos razones: ninguna planta florece bajo este fotoperiodo y el gran número de horas de luz acelera el desarrollo.

Otro fotoperiodo habitual en interior es la iluminación continua: 24/0. Las plantas pueden desarrollarse en crecimiento sin que la luz se apague nunca. Podría parecer que el crecimiento será mayor con luz continua, pues las plantas tienen más horas para realizar la fotosíntesis, pero no hay que olvidar que las noches también son necesarias. Con iluminación continua la factura de la luz sube pero las plantas no crecen realmente más. Todas las especies que viven en el planeta han evolucionado para adaptarse al ciclo de días y noches, el cannabis también.

El fotoperiodo 16/8 es una variante muy similar en sus efectos al 18/6 pero con un consumo eléctrico un once por ciento más bajo; se puede usar del mismo modo que el fotoperiodo 18/6. El fotoperiodo 14/10 genera un consumo un veintidós por ciento menor que el 18/6, pero solo vale como fotoperiodo de crecimiento con variedades muy sativas. Para usarlo con variedades índicas habría que programar las lámparas para que se encendieran unos minutos a mitad del ciclo de oscuridad, interrumpiendo la noche e impidiendo así una floración prematura. La única característica imprescindible que debe tener un fotoperiodo para que el cannabis permanezca en crecimiento y no empiece a florecer es que no tenga periodos ininterrumpidos de oscuridad de más de diez horas.

Acelerar el crecimiento

Cuanto más rápido crezcan las plantas antes alcanzarán el tamaño necesario para empezar a florecer y, por tanto, antes se cosecharán. En principio, eso es lo que quiere cualquier cultivador, pero ¿cómo se puede aumentar la velocidad de crecimiento? El vigor de una plantación de interior depende más de los puntos débiles del sistema que de sus puntos fuertes. Las plantas, por su genética, pueden alcanzar un máximo de potencia, aroma y producción. Si el cultivador lo hace todo bien logra que las plantas alcancen ese máximo, pero cada error o cada factor que no sea óptimo va alejando el resultado final del máximo potencial. Por ejemplo, de nada sirve instalar las mejores lámparas y usar los abonos más caros si la temperatura del cuarto es tan alta que las plantas deben gastar buena parte de la energía en no deshidratarse.

La clave para que las plantas se desarrollen con gran velocidad es partir de esquejes o plántulas sanas y ofrecerles un entorno adecuado

La clave para que las plantas se desarrollen con gran velocidad es partir de esquejes o plántulas sanas y ofrecerles un entorno adecuado. La temperatura, la humedad, la iluminación y la ventilación son factores esenciales que deben estar en el rango adecuado para que los resultados sean buenos. No se deben ignorar las necesidades básicas de las plantas, la temperatura debe estar entre 20 y 25 ºC durante el día y algo menos por la noche. El sistema de extracción debe cambiar el aire del cuarto varias veces al día para renovar el CO2 consumido por las plantas.

Ralentizar el crecimiento

Suena raro pero, a veces, un cultivador puede querer que sus plantas crezcan más despacio. Por ejemplo, puede que aún no hayan acabado de madurar las plantas que están en la sala de floración y haya que aguantar la siguiente tanda de plantas una o dos semanas más de lo previsto en la sala de crecimiento. En una situación así lo que se busca es reducir al mínimo el desarrollo y crecimiento de las plantas pero manteniéndolas sanas y listas para volver a crecer en cuanto lo decidamos. No queremos que se produzcan carencias nutritivas ni sobrefertilizaciones, pero tampoco que las plantas se estiren o se estresen. ¿Cómo se debe actuar?

La idea es reducir al mínimo el metabolismo de las plantas, ralentizarlo para que las plantas crezcan lentamente pero sin carencias nutritivas, simplemente más despacio pero totalmente sanas. Para frenar el metabolismo del cannabis emplearemos una triple estrategia: menos luz, menos calor y menos comida.

En este cultivo con sistema de enmallado screen of green solo se usan cuatro plantas por metro cuadrado
En este cultivo con sistema de enmallado screen of green solo se usan cuatro plantas por metro cuadrado.

La luz es el principal estímulo del metabolismo vegetal, hay que reducir la intensidad de luz a la mitad. Se pueden alejar las lámparas de las plantas para que les lleguen menos lúmenes, pero sin pasarse o no les llegará la suficiente. No hay que olvidar que la intensidad de luz disminuye muy rápidamente conforme se aleja la lámpara. Por ejemplo, si las lámparas están a 50 cm de las plantas, incrementando esta distancia hasta los 75 cm, la intensidad de luz queda reducida a la mitad.

Una segunda opción es apagar algunas lámparas, pero no siempre funciona bien, pues queremos menos intensidad de luz pero la luz tiene que estar bien repartida. Idealmente, si los balastros son electrónicos y regulables, podemos reducir la intensidad de cada lámpara al cincuenta por ciento.

Otra opción es cambiar el fotoperiodo por uno que siga manteniendo las plantas en crecimiento pero aporte menos horas de luz cada día. Por ejemplo, el fotoperiodo 12+1 consiste en 12 horas de luz seguidas de 5,5 horas de oscuridad, una de luz y otras 5,5 de oscuridad. Con este fotoperiodo las plantas permanecen en crecimiento, pues no tienen más de 5,5 horas de oscuridad seguidas, pero crecen menos que con el fotoperiodo 18/6, pues tienen un veintiocho por ciento menos de horas de luz.

La temperatura es, junto a la luminosidad, el principal activador del metabolismo. Si la temperatura es más fría, el metabolismo es más lento. Reduce la temperatura del cuarto de cultivo hasta 15 ºC por el día y 12 ºC por la noche: las plantas no sufrirán por ello pero crecerán más lentamente.

Una ventaja añadida de bajar la temperatura es que también se reducen el metabolismo y la velocidad de reproducción de la mayoría de las plagas, en cualquier caso, conviene revisar las plantas frecuentemente para que ningún bicho aproveche la situación para hacerse fuerte.

Como las plantas van a crecer menos necesitan menos nutrientes: reduce un treinta por ciento la EC de la solución nutriente; si antes usabas una EC de 1 emplea un tercio menos de fertilizante hasta que quede una EC de 0,7. Es importante reducir la frecuencia de riego para adecuarse al consumo real de las plantas en la nueva situación. Con temperaturas más bajas, menor luminosidad y un crecimiento ralentizado, las necesidades de agua de las plantas se reducen, consumen mucho menos y las macetas tardan más en secarse. Si se riegan con la misma frecuencia se corre el riesgo de ahogar las raíces por falta de oxígeno.

Ventajas y técnicas de poda

Durante la fase de crecimiento hay dos tipos de poda que pueden tener utilidad. La poda de puntas es el método más empleado para controlar la forma y la altura de las plantas. Consiste en cortar la punta del tallo principal de la planta, y tiene el efecto de potenciar la ramificación y generar una planta que en lugar de crecer en altura lo hace a lo ancho, a través de las ramas secundarias, lo que resulta muy adecuado para el cultivo de interior, donde interesan plantas bajas y muy frondosas.

La poda de la punta genera que los brotes inferiores se desarrollen y la planta se ramifique más
La poda de la punta genera que los brotes inferiores se desarrollen y la planta se ramifique más.

La poda de puntas no debe hacerse nunca en el momento en que las plantas empiezan a florecer. Las puntas de las ramas son las encargadas de medir la duración de los días e indicarle a la planta cuándo es el momento adecuado para florecer; si las cortamos en ese momento se retrasará el inicio de la floración.

La segunda técnica de poda útil en interior es la eliminación de las ramas más bajas y débiles de las plantas, aquellas que por su posición no reciben demasiada luz y no se desarrollan bien. Al cortar estas ramas se logran varias ventajas: la circulación del aire alrededor de los cogollos aumenta, lo que impide la aparición de hongos; la luz llega con más facilidad a las partes bajas, por lo que los cogollos inferiores que queden madurarán mejor; las plantas concentran su energía en los mejores cogollos, que son los de mejor calidad.

Si una planta vive rodeada por otras plantas demasiado cercanas crecerá a gran velocidad en busca de luz, pero lo hará alargándose con internudos grandes y con un desarrollo pobre de ramas laterales. No se deben colocar las plantas demasiado cerca las unas de las otras, ni siquiera en crecimiento.

Conclusiones

Empieza poco a poco, deja que las plantas desarrollen un buen sistema de raíces no abusando del riego y no sometiéndolas a una iluminación demasiado intensa, pero tampoco las apelotones ni dejes que les falte luz, que la humedad sea demasiado baja o que las plantas pasen frío. Si en el crecimiento las plantas van mal, en la floración irán peor. Un buen comienzo y una fase vegetativa sin problemas son necesarios para lograr una cosecha abundante de cogollos de calidad.

Todas las puntas principales de estas plantas han sido podadas y ya se observa cómo empiezan a brotar nuevas ramas
Todas las puntas principales de estas plantas han sido podadas y ya se observa cómo empiezan a brotar nuevas ramas.
Si son pequeñas, las plantas crecen muy bien bajo fluorescentes
Si son pequeñas, las plantas crecen muy bien bajo fluorescentes.
Durante la floración, las plantas pueden llegar a triplicar su tamaño, por eso deben empezar a florecer relativamente pequeñas
Durante la floración, las plantas pueden llegar a triplicar su tamaño, por eso deben empezar a florecer relativamente pequeñas.
El color claro de estas plantas indica que están recibiendo menos nutrientes de lo necesario y hay que aumentar la dosis de fertilizante
El color claro de estas plantas indica que están recibiendo menos nutrientes de lo necesario y hay que aumentar la dosis de fertilizante.
Estas plantas necesitan una limpieza de ramas bajas que le quitan energía y no producen buenos cogollos
Estas plantas necesitan una limpieza de ramas bajas que le quitan energía y no producen buenos cogollos.
Durante el crecimiento, las necesidades de iluminación son menores que en floración
Durante el crecimiento, las necesidades de iluminación son menores que en floración.
A menudo es mejor que alguna hoja esté un poco amarilla a pasarse con el abono y sobrefertilizar
A menudo es mejor que alguna hoja esté un poco amarilla a pasarse con el abono y sobrefertilizar.
Todas las puntas principales de estas plantas han sido podadas y ya se observa cómo empiezan a brotar nuevas ramas
Si son pequeñas, las plantas crecen muy bien bajo fluorescentes
Durante la floración, las plantas pueden llegar a triplicar su tamaño, por eso deben empezar a florecer relativamente pequeñas
El color claro de estas plantas indica que están recibiendo menos nutrientes de lo necesario y hay que aumentar la dosis de fertilizante
Estas plantas necesitan una limpieza de ramas bajas que le quitan energía y no producen buenos cogollos
Durante el crecimiento, las necesidades de iluminación son menores que en floración
A menudo es mejor que alguna hoja esté un poco amarilla a pasarse con el abono y sobrefertilizar

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