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Preparación de la cosecha: trucos y tareas para una recolección perfecta

Preparación de la cosecha: trucos y tareas para una recolección perfecta
Lo más importante es la paciencia: nunca se debe cosechar antes de tiempo, salvo que haya un motivo de fuerza mayor. Fotos de José T. Gállego

Tras varios meses de dedicación al cultivo, al fin se acerca la hora de la cosecha. Las plantas han desarrollado grandes cogollos que están casi completamente maduros. Durante estas últimas semanas hay que prestar atención a varios elementos que asegurarán la máxima calidad del producto final y evitarán ciertos problemas que, por ocurrir cuando apenas queda tiempo para reaccionar, pueden ocasionar graves perjuicios. Te ofrecemos la experiencia de muchas temporadas de cultivo resumida en una serie de trucos y tareas esenciales para obtener la mejor de las cosechas.

Deja de abonar

No por muy repetida es menos necesaria esta tarea: no abones las plantas durante diez a quince días antes de cortarlas. Es necesario que todos los nutrientes de reserva acumulados en los tejidos de las hojas y los cogollos sean consumidos por la planta para que el sabor final de la marihuana alcance su mejor expresión. Al regar abundantemente con agua sola, se disuelven también los restos de sales que se han ido depositando en el sustrato, lo que reduce la electroconductividad del suelo, impide la absorción de nuevos nutrientes por parte de las raíces y fuerza las plantas a consumir los que ya tiene acumulados. El síntoma más claro de que estamos logrando nuestro objetivo es que las hojas irán aclarando su color hasta ponerse amarillas. Cuanto más claro sea el color verde de los cogollos, mejor.

Defoliación progresiva

Un truco que cada vez uso más es realizar una manicura progresiva de las plantas durante las últimas dos o tres semanas previas a la cosecha. La técnica es muy sencilla, basta con ir cortando las hojas más grandes empezando por la parte baja de la planta y subiendo cada día un poco. No hay que cortar muchas hojas de golpe para no estresar demasiado a la planta, pero si las vamos eliminando poco a poco logramos varios objetivos sin ningún inconveniente. El primero y más importante es potenciar la penetración de la luz hasta las partes más interiores de la planta, logrando que los cogollos bajos y aquellos que crecen cerca del tallo central y en la base de las ramas principales maduren correctamente y al mismo tiempo que los cogollos principales que crecen en las zonas altas y las puntas de las ramas. En segundo lugar, la eliminación de hojas facilita la penetración del aire entre los cogollos, lo que reduce el riesgo de aparición de hongos y dificulta su propagación. Cuando el clima se vuelve más húmedo y fresco en septiembre y octubre, los cogollos necesitan más ventilación para mantenerse bien secos. Especialmente después de las tormentas veraniegas y otoñales es cuando más se benefician de esta defoliación progresiva. No hay que olvidar que en este momento las hojas son mucho menos útiles, pues al final de la floración la actividad fotosintética de las plantas es bastante baja, ya que se concentran principalmente en la síntesis de resina y la producción de flores es mucho menor que en las semanas previas.

Elección del día de cosecha

"La eliminación de hojas facilita la penetración del aire entre los cogollos y reduce el riesgo de aparición de hongos"

El momento óptimo para cosechar las plantas no es solo un día concreto, sino que abarca una ventana de unas dos semanas, en las que los resultados son bastante semejantes. Obviamente, si cosechamos al principio de esta ventana, las plantas tendrán un efecto algo más estimulante que si lo hacemos al final, cuando la psicoactividad será algo más narcótica. La producción, por su parte, suele ser algo mayor si la cosecha es algo tardía que si es temprana, pero el riesgo de que aparezcan hongos en los cogollos también se incrementa un poco. Si el clima es muy seco y soleado y las plantas no tienen ninguna plaga ni hay demasiado riesgo de hongos, podemos esperar un poco, pero si vemos riesgos o aparecen bichos, más vale cortar las plantas y asegurarse la cosecha sin correr riesgos innecesarios. Es importante ser consciente de que los hongos se reproducen a una gran velocidad, por lo que una vez que aparecen es fácil que se extiendan por toda la plantación en cuestión de pocos días. En general, si vemos botritis u oídio y los cogollos están bastante maduros, lo mejor es cosecharlos sin esperar más.

Para decidir cuándo cosechar, hay que tener en cuenta las indicaciones del banco al que pertenecen las semillas que nos han vendido. Los bancos suelen dar un fecha aproximada en que las plantas alcanzan la madurez en exterior y un número de días de floración que requieren en interior bajo el fotoperiodo 12/12. Estos datos tienen un valor orientativo que luego debemos ajustar siguiendo una de las dos técnicas básicas. La más sencilla y menos precisa es fijarse en los estigmas de las flores: se deben cosechar las plantas cuando entre el cincuenta y el noventa por ciento de los estigmas se hayan marchitado. Los estigmas frescos son aquellos de color blanco y los marchitos, los que han cambiado a color naranja o marrón. Cada variedad de cannabis tiene un ritmo de maduración de los estigmas; en general, en las plantas índicas se observa una maduración más uniforme de las flores y llega un momento en que prácticamente dejan de salir flores nuevas y todos los estigmas se muestran marchitos, mientras que en las sativas suelen seguir saliendo flores nuevas incluso al final de la floración, por lo que es difícil cosechar las plantas con más de un ochenta por ciento de los estigmas maduros.

La segunda técnica para evaluar la maduración es algo más compleja pero también más exacta. Consiste en observar cuidadosamente las glándulas de resina de los cogollos, para lo que necesitaremos una lupa de al menos ocho aumentos o un pequeño microscopio de campo. Las glándulas de resina son de color transparente mientras se sigue produciendo nueva resina, pero una vez que la glándula madura completamente cambia de color ligeramente y adopta un tono amarillento o ambarino. Este cambio no sucede de golpe en todas las glándulas, puesto que las primeras flores nacen mucho antes que las últimas. Cuando empezamos a observar que las glándulas de color ámbar empiezan a extenderse, es el momento óptimo para cosechar la planta. El cultivador debe observar los cogollos a menudo con ayuda de la lupa y tomar la decisión teniendo en cuenta el estado medio de todos ellos; siempre habrá algunos más maduros que otros, pero eso es inevitable.

"Donde la humedad supere el 70 o el 80% durante días es necesario utilizar un deshumidificador para mantenerla baja"

El clima actual y el clima previsto para los próximos días son factores que también deben ser tenidos en cuenta. No es nada conveniente que las plantas casi listas para la cosecha soporten una fuerte tormenta de verano. Por un lado, la lluvia abundante empapa los cogollos, lo que hace aumentar su peso y facilita que se rompan, más aún si la lluvia viene acompañada por el viento, algo muy habitual en estas fechas. Además, los cogollos empapados se enmohecen con facilidad. Por tanto, si vienen días de tormenta, más vale cosechar las plantas aunque sea una semana antes de tiempo. Por otro lado, si las plantas ya están mojadas es mejor esperar a que el viento y el sol las acaben de secar que no meterlas empapadas en el secadero. Al fin y al cabo, una planta viva resiste mejor la humedad que una planta cortada. El frío es otro elemento importante, especialmente en zonas de montaña donde las temperaturas pueden bajar mucho en las noches de otoño. Si viene frío interesa cosechar antes, sobre todo si puede llegar a helar. Las heladas a principios de octubre no son habituales, pero a finales de mes o principios de noviembre tampoco son raras en zonas de alta montaña. Las plantas de cannabis no resisten nada bien las temperaturas bajo cero.

Cortar y manicurar

A primera hora de la mañana, las plantas suelen estar mojadas por el rocío. Ten paciencia y espera a que el sol evapore la humedad antes de empezar a cosechar. Corta las plantas de una en una, manicura cada rama y cuélgala en el secadero antes de cortar la siguiente planta. Si cortas varias plantas de golpe se irán marchitando, y es mucho más pesado manicurar las hojas medio marchitas porque se quedan flácidas. Utiliza tijeras bien afiladas, pequeñas y en punta, para poder moverlas ágilmente alrededor del cogollo y cortar las hojas completas, con el peciolo incluido. Cada cultivador tiene sus gustos respecto al tipo de tijeras que prefiere: vas a pasar muchas horas manicurando, así que date el capricho y compra unas de buena calidad. Cuando veas que la resina se empieza a acumular en las hojas de la tijera, retírala con cuidado y guárdala; el charas de tijera es el hachís más rico del mundo y solo lo puedes consumir los días de cosecha. Puedes poner una gota de aceite para mantener la tijera engrasada y que el metal se deslice con suavidad.

Prepara el secadero

El secadero ideal es un espacio ventilado, seco y oscuro, donde los cogollos se puedan colgar con bastante separación entre ellos para que no se toquen. Conviene poner un ventilador oscilante que mantenga el aire en movimiento, lo que dificulta la aparición de hongos. La oscuridad es muy recomendable pero no es necesario que sea total, basta con cerrar las cortinas o las persianas para que no haya una luz muy intensa. En zonas de clima seco, la humedad ambiental se mantendrá baja sin más esfuerzo, pero en regiones húmedas la alta humedad puede ser un problema porque ralentiza  demasiado el secado. Siempre que se mantenga por debajo del 50% el secado continúa correctamente, pero en zonas donde es normal que la humedad supere el 70 o el 80% durante días es necesario utilizar un deshumidificador para mantenerla baja. La potencia del deshumidificador necesario depende, sobre todo, de la cantidad de plantas secándose. Si son pocas y caben en una habitación pequeña, basta con un modelo sencillo de los que son capaces de absorber entre medio y dos litros de agua cada día (se pueden conseguir por cuarenta y hasta ochenta euros). Para cosechas más grandes hace falta un aparato más potente y gastarse a partir de ciento veinte euros. La capacidad de absorción de agua de los deshumidificadores se calcula con una temperatura ambiental de 30 ºC; si la temperatura real es más baja, su capacidad también se reduce. En general, conviene secar los cogollos con temperaturas bajas para mantener la mayor cantidad posible de terpenos en la resina. Idealmente, mantendremos el secadero por debajo de 20 ºC salvo que tengamos que secar las plantas con urgencia, por ejemplo, si sabemos que hay algo de hongo y no queremos que se extienda. En este caso puede ser buena idea colocar un calefactor en el secadero para subir la temperatura y acelerar el secado. Con deshumidificador y calefactor se pueden secar las plantas en solo tres o cuatro días.

 

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #285

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