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29 de Septiembre de 2022

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«A día de hoy no hay una mayoría parlamentaria para la regulación del cannabis»

Entrevista a Lucía Muñoz Dalda

Una entrevista a Lucía Muñoz Dalda, diputada de Unidas Podemos encargada del desarrollo y defensa de la Ley de regulación integral y control del cannabis en personas adultas.

Cuando entra por la puerta lateral del Congreso la mujer policía que vigila la entrada duda, “¿tú eres de la casa, no?”, Lucía Muñoz Dalda (Palma de Mallorca, 28 años) contesta que sí y se ríe. “Llevo tres años aquí y todavía me lo preguntan”, me dice. Debe ser de las más jóvenes del hemiciclo, un ejemplo de la regeneración política que, a rebufo del 15-M, supuso Podemos, el partido del que es diputada desde 2019.

A esta mujer, portavoz en la Comisión de Asuntos Exteriores y de la Comisión Mixta para el Estudio de los Problemas de las Adicciones, que destacó sacando adelante la llamada Ley Rhodes de protección de la infancia y adolescencia, que dentro de Unidas Podemos lleva Juventud y en Baleares es responsable de Feminismo y LGTBI, le ha tocado la tarea de desarrollar y defender la ley de regulación del cannabis, la propuesta más completa de cuantas se han presentado hasta ahora, y que, si nada se tuerce, será debatida este otoño en el Congreso.

En esta entrevista nos cuenta de dónde viene y cuál es su relación con el cannabis; explica sus impresiones sobre la regulación medicinal ahora que la subcomisión, en la que ha sido vocal, llega a su fin; y revela las interioridades y la gestación de la ley para la regulación integral que tendrá que defender frente a sus señorías y probablemente frente a una opinión pública avivada por la polarización reinante, un debate que se avecina conflictivo, en el que el PSOE hará poco o nada, la ultraderecha hará de las suyas y las organizaciones cannábicas tampoco lo pondrán fácil. ¿Sobrevivirá la diputada a este fuego cruzado? ¿Conseguirá ganar la batalla por la regulación en esta legislatura? Ella alerta sobre la caricatura de “fumaos que quieren plantar porros” con la que van a intentar desactivar a los defensores del acceso legal al cannabis. Sabe muy bien que la regulación es imparable y, si las cosas van mal, no parece ser de las que se rindan.

¿Cómo fue tu iniciación política?

Yo me politizo en la universidad. Me pilla el nacimiento de Podemos en Madrid, estudiando Ciencias Políticas. Llego a Madrid en septiembre de 2011, veníamos del 15-M, de un momento de desafección política brutal, y empiezo a estudiar para entender cómo funcionaban las cosas, porque entonces lo despreciaba todo muchísimo. A mí es la desafección política lo que me lleva a estudiar Ciencias Políticas. Ahora también hay una gran desafección, pero la diferencia es que ahora hay una desmovilización de la hostia y en aquellos años no. Madrid era entonces manifestación tras manifestación. Recuerdo las manifestaciones contra la ley Wert, la marcha por la dignidad... También estuve un tiempo con el tema del cannabis, estuve en una asociación y fui a las marchas mundiales de la marihuana, aunque desde la universidad estaba más centrada en temas educativos y medioambientales. Cuando acabo la carrera y el máster, como toda buena precaria, me vuelvo a casa de mis padres a Mallorca. Y allí es cuando me meto a militar en un círculo. Mi camino en política ha sido con Podemos. Cuando llegó 2019 había que presentarse a las elecciones y me presenté.

La creación de una ley y sus críticos

Lucía Muñoz Dalda, en el lugar de su escaño, con el hemiciclo vacío.
Lucía Muñoz Dalda, en el lugar de su escaño, con el hemiciclo vacío.

“Yo he consumido sobre todo siendo menor de edad. Luego se me pasó un poco… En ese momento creo que no es una buena edad. Luego en la universidad sí que me lo he pasado muy bien. Me parece mal que se criminalice a los usuarios de cannabis como se está haciendo. Yo vengo además de una familia en la que también se consume”

¿Y cómo llegas en Podemos a ser la encargada de sacar adelante la propuesta de regulación del cannabis?

Cuando salgo elegida diputada en abril de 2019, antes de que se repartieran las comisiones, ya me metieron en un grupo de legalización. Ahí estaba Juanma Moreno, de Izquierda Unidad, Iván Ayala… y enseguida nos contactaron los del Círculo Cannábico, los primeros en pedirnos una reunión y los más constantes en que esto saliera adelante. Ellos me dieron a conocer el mapa de la sociedad civil. Ya hubo entonces una primera ronda de reuniones con Carola del Observatorio Español de Cannabis Medicinal, con ConFAC y con el resto de las organizaciones más representativas. Ahí vuelvo a coincidir con Bernardo Soriano, al que conocía un poco porque era el abogado de la asociación cannábica en la que yo estaba. Con ese mapeo voy viendo cómo lo hago. Yo tenía un borrador del Círculo Cannábico de Podemos y el borrador de la fundación ICEERS, que había encargado el grupo parlamentario anterior; había un modelo de regulación ahí, pero no se ajustaba a derecho, necesitaba un abogado. Después de un tiempo viendo con quien puedo contar o no, es cuando tiro de Bernardo, le digo “tío, tengo esto, necesito que alguien me lo ajuste a nivel técnico”. Fue ahí cuando empezamos a profundizar, por ejemplo, en el sistema de licencias, que no estaba desarrollado y es donde está en gran parte el valor añadido de la propuesta de ley: el que se distinga entre la producción, salas de consumo, distribución… porque dejarlo en manos del reglamento no sabes muy bien lo que puede pasar.

En las jornadas del 29 de noviembre planteaste que quizás no había sido la forma idónea de trabajar…

Yo creo que no había otra. Tú conoces el movimiento cannábico y hay una pluralidad de actores con su pasado y sus historias… y tirar de uno significaba que otro se te iba a colgar. Así que durante nueve meses yo hago de escudo de Bernardo, intentando mantenerlo en el anonimato, porque de todo lo que había no había nadie que fuera abogado y conociera la realidad y al sector. Yo sabía que si alguien se enteraba, Bernardo iba a recibir presiones, y las presiones las puedo recibir yo, pero él no, porque está haciendo un curro que hizo además como militante, Bernardo no ha ganado nada con esto. Es un poco injusto decir que la sociedad civil no ha formado parte de la elaboración de esta ley. Ya con el grupo parlamentario anterior hubo muchos contactos, y conmigo… yo creo que he tenido más reuniones con ConFAC [Confederación de Federaciones de Asociaciones Cannábicas] que con nadie, siempre les he cogido el teléfono. Hasta que han empezado con una actitud que yo no puedo entender, aunque la respeto, ellos cumplen con su papel y la Marcha Mundial ha sido un éxito…

Pero, ¿cuál ha sido el conflicto con ConFAC?

Es el Twitter, a mí me dan la tabarra por Twitter. No quiero meter mierda, pero no entiendo exactamente qué es lo que se nos está criticando. Si no te gusta el texto, envíame una propuesta de modificación, pídeme una reunión, lo hablamos, yo qué sé, pero no me hagas una crítica de brocha gorda diciendo “este texto es mercantilista”, cuando además sabes cuál es el modelo de regulación de Podemos desde hace mucho. Me da la sensación de que es una crítica ad hominem, de quién la ha hecho y cómo se ha hecho. Es verdad que durante su elaboración yo no hago consultas con nadie, porque el criterio lo pongo yo en base a las demandas de la sociedad civil, porque a quien han votado es a mí. El criterio político lo pongo yo, no lo pone Bernardo. Él sigue mi criterio, por eso pude trabajar con él, porque él asumió el criterio que le daba la representante política que era yo. Él me pudo aconsejar pero el criterio era el mío.

Una vez que se presentó la propuesta, abriste la posibilidad de debate y mejora de la ley. Desde entonces, ¿algún colectivo ha aportado algo? ¿Se ha producido algún cambio?

De momento no hemos recibido nada. Hemos tenido reuniones con sectores con los que no habíamos tenido contacto, como con los de CTAEX, de cáñamo industrial. Dudamos sobre si habíamos tratado bien esa realidad, pero toda la parte de nuestra ley que regula el cannabis no psicoactivo se ajusta bastante bien a lo que les pasa, aunque lo que les pasa a ellos se podría arreglar sin la ley; se podría mejorar su regulación, sí, pero los problemas que tienen ahora necesitan de una orden ministerial o de un real decreto o de un cambio de actuación policial, son otros problemas. Desde las jornadas hemos intentado reunirnos con otros actores y hemos ido valorando, pero, de momento, no hemos hecho ninguna modificación a la ley, salvo un detalle mínimo a partir de una observación que nos hicieron en la subcomisión del cannabis medicinal, cuando el pavo este intervino analizando nuestra ley. Tomamos nota de las cuatro salvedades técnicas que nos dijo y en dos de ellas tenía razón. Eran detalles del tipo “no se define lo que es una persona adulta”, así que añadimos que era la que es mayor de 18 años, y ya.

Lucía y el cannabis

En el pasillo que rodea a la sala de sesiones, conocido entre los diputados como la M-30.
En el pasillo que rodea a la sala de sesiones, conocido entre los diputados como la M-30

“La derecha ha tardado mucho en reaccionar y, fíjate, el pistoletazo de salida no lo ha dado Feijoo ni Vox, sino Ayuso con la frase esa de “Porros sí, bollos no”. A la semana siguiente ya teníamos un editorial de Okdiario: ‘Estos fumados de Podemos quieren regular el cannabis y cargarse el vino español’”

Por tu edad perteneces a una generación que ha crecido en un ambiente de normalización del cannabis, ¿cuál ha sido tu relación con el cannabis?

Yo he consumido sobre todo siendo menor de edad. Luego se me pasó un poco… En ese momento creo que no es una buena edad. Luego en la universidad sí que me lo he pasado muy bien. Me parece mal que se criminalice a los usuarios de cannabis como se está haciendo. Yo vengo además de una familia en la que también se consume. La generación de mis padres fue la que vivió toda la movida de los noventa, la ruta del bakalao y todo eso; la brecha generacional que tenían ellos con mis abuelos no la tengo yo con mis padres. Son varias generaciones en las que esto está totalmente normalizado. Yo no hago apología del consumo, pero el discurso que está llevando la derecha de que esto es muy malo… ya lo sabemos, pero el caso es que esto es una realidad y hay que ver cómo la gestionamos. Que quieran criminalizar, sobre todo caricaturizar, cuando ellos mismos también lo hacen, es la hipocresía elevada al infinito.

Si alguien te pregunta qué es para ti el cannabis, ¿qué respondes?

Una planta (risas). Una puta planta, tío. Es que parece que da más miedo una planta que una guerra.

Hablamos de regular el cannabis, pero ¿qué pasa con el resto de las drogas? ¿Crees que habría que acabar con la prohibición?

No tengo una opinión formada sobre esto. Tengo que estudiar más el tema. A priori, conociendo de dónde viene la política de la guerra contra las drogas, yo personalmente creo que sí que habría que acabar con la prohibición. Pero a la hora de ponerlo en marcha como política pública habría que pensarlo muy bien y no se puede poner en marcha solo desde un país. Es un cambio de paradigma brutal que tendría primero que hablarse en organizaciones internacionales, no es una salida nacional de nada, porque las redes comerciales son internacionales. Lo que sí puedes hacer como Estado es tener una política de drogas. Hace años que en este país no hay una política de drogas y viendo lo que se presenta en la comisión de adicciones empieza a dar un poco de miedo. Cómo puede ser que digan que les preocupa tanto el consumo de cannabis, y especialmente el de los jóvenes, y que una madre de familia no tenga ningún recurso para saber lo que tiene que hacer en el caso de que su hijo siendo menor de edad consuma cannabis. No hay una institución a la que pueda recurrir, ¡no hay nada! En su momento lo que hubo fueron campañas de sensibilización de impacto en televisión. Lo último que me viene a la cabeza de política de drogas es el anuncio aquel del gusano entrándole por la nariz a un chaval, de “cuidado con la cocaína”, pero ¿qué hay más allá de eso? El otro día leí que Energy Control está preocupadísimo por el aumento del consumo de metanfetamina y tenemos al Plan Nacional de Drogas haciendo una nueva sección en su web sobre cannabis… Como lo suyo es política reactiva, dentro de poco se pondrán a hablar de la metanfetamina. Hay un tabú brutal con el tema de drogas, cuando, en realidad, yo he crecido rodeada de gente que consume drogas. Pero esto en política no se habla, porque te van a caricaturizar. Y me jode, porque mi perfil de mujer joven de Podemos al hablar de esto me convierte en el elemento más caricaturizable del Congreso.

¿Por qué crees tú que en España no hay una lucha más decidida para acabar con la guerra contra las drogas? Un conflicto que se cobra al año miles de víctimas en todo el mundo. En países como Colombia o México el tema está en primera línea del debate nacional, pero aquí no. Estamos a un tiro de piedra de Marruecos, somos la puerta de entrada a la cocaína y a la heroína en Europa y donde se producen las toneladas de cannabis ilegal que surten al continente, y, sin embargo, no se habla de la guerra contra las drogas, no forma parte de la agenda política, ¿por qué?

La manera en que los temas entran en la agenda política está muy estudiada. Pasa primero por la agenda social y la agenda mediática. ¿Por qué se deja de hablar de drogas? Porque ya no hay movilizaciones como las que hubo en los ochenta de madres contra la droga, un momento en el que se asentó un sentido común de que las drogas eran un problema, porque lo eran: la heroína mató mucha gente. La generación de mis padres que tiene normalizado el uso de drogas también tiene el trauma de lo que ocurrió en los ochenta. Pero entonces algo se hizo bien, se hizo una política de prevención de riesgos y reducción de daños; hubo un giro, posibilitado por la política de Araceli Manjón, que hizo que, por muchas drogas que haya ahora, heroína nadie toma. Algo se hizo bien. Pero si no hay una demanda social que nazca de un problema cotidiano o de una organización que sepa moverse e introducir este tema en la agenda mediática es difícil que llegue a primera línea política. La agenda mediática también lo puede mover, pero es un camino de dos vueltas, si no hay nadie escuchándote tampoco consigues nada. Por si solo nadie va a sacar este tema políticamente porque no ganas nada. Vas a ganar un ataque brutal de los medios de comunicación, más si eres de izquierda. Si lo saca la derecha a lo mejor…

El buque del PSOE y la regulación medicinal

Entrevista a Lucía Muñoz Dalda
“Ahí no se pueden sentar”, dijo el policía. “Es diputada”, le dijo el fotógrafo.

Da la impresión de que no hemos avanzado nada. Hace 27 años, Carlos López Riaño, secretario de Estado del gobierno del PSOE y delegado del Plan Nacional Sobre Drogas, planteo abrir un debate sobre la legalización del hachís, y lo echaron. Ahora, con un movimiento internacional a favor de la regulación, el PSOE pone al frente de la subcomisión para el estudio del cannabis medicinal a Daniel Viondi, un diputado que no parece tener muchas luces, con un punto de vista muy reaccionario sobre el cannabis, siempre subrayando los daños que ocasiona, olvidando que los daños son pocos, fáciles de manejar y solo afectan a una minoría de consumidores para los que, además, sería mucho más fácil ser atendidos con una regulación. Vivimos un estancamiento político sorprendente, pues se produce cuando en el ámbito social hay un progreso enorme con una opinión pública favorable al cambio.

“Yo no creo que sea el autocultivo y las asociaciones de lo que vamos a debatir. El debate se va distorsionar muchísimo. Si entráramos en materia sí que lo puedes defender, pero el debate va a ser ‘eres un puto fumao y lo que quieres es cultivar porros en tu casa’”

Es que el PSOE se equivoca de época, no entiende el sentido común de estos tiempos. Lo hemos visto hace dos semanas con el tema de las bajas menstruales. Todo el mundo a favor y sale la responsable de igualdad del PSOE diciendo que no lo veía. Al día siguiente tuvieron que dar marcha atrás. Y con el cannabis son muy conservadores, es un debate que no les interesa y les debe de generar muchas tensiones internas, quizás por la relación que tienen con las organizaciones de adicciones o con los colectivos más a favor de la prohibición. El PSOE es como un gran buque, para cambiar una posición lo tiene complicado. El hecho de que en esta legislatura empezaran con una posición prohibicionista, que no abría la puerta ni a lo medicinal, y que ahora estén intentando capitalizar la regulación medicinal, nos dice que ese buque ya está girando. Tienen una posición conservadora, pero también puede que piensen “nos negamos porque en algún momento lo haremos nosotros”. Eso lo hace mucho el PSOE.

¿Qué opinión te merece la restrictiva propuesta de regulación medicinal que está proponiendo el PSOE en esta subcomisión?

En la medida en que los pacientes ya pueden acceder a flor, si no se lo ponemos fácil van a seguir acudiendo al mercado negro, a los clubes, al autocultivo… Hay un margen para negociar, mi grupo parlamentario tiene un planteamiento de cómo tendría que ser, pero estamos dispuestos a hacer cesiones, mientras sea eficaz. No pedimos nada fuera de lo normal, pedimos que se haga con un criterio de eficacia, que no nos hagan una regulación que sea puro maquillaje, como para decir que han regulado pero que no pueda acceder nadie. ¿Qué necesitan los pacientes? Un tratamiento médico que sea accesible, ya está. Mientras tú cumplas con eso, yo voy a negociar. Pero si me vas a hacer una regulación donde solo es dispensación hospitalaria, te dejas fuera a media España, porque la España vaciada lamentablemente no tiene hospitales cerca. Creo que hay que negociar y que este planteamiento restrictivo del PSOE a lo mejor es un punto de partida para negociar.

¿Y cuál sería el mínimo para aceptar un acuerdo por parte de Podemos? ¿Qué puntos cumplirían con ese criterio de eficacia que defiendes?

La regulación del uso medicinal del cannabis es urgente, no hay tiempo que perder y vamos a una negociación con toda la intención de llegar a un acuerdo. Pero nosotras siempre hemos dicho que la problemática del cannabis tiene múltiples aristas, y que debe tenerse en cuenta no solo la dimensión medicinal sino también la social y la económica. Si no abordamos el tema desde un enfoque integral, la regulación difícilmente será eficaz. Así que hay que poner todo el esfuerzo en ponérselo fácil a los pacientes para que tengan un tratamiento médico con todas las garantías. Nuestro informe de conclusiones tiene muchos puntos en común con los grupos de la mayoría de investidura y estoy convencida de que el acuerdo es posible. Tengo más dudas de si el PP querrá negociar, no sabemos muy bien con quién hay que hablar, no sabemos quién marca la línea en este tema si Feijoo o Ayuso.

¿Pero Podemos va a defender el autocultivo medicinal?

Yo lo voy a hablar, pero esto es muy complicado que nos lo acepten. No sé si esta es la batalla que tenemos que dar ahora, cuando en nuestra ley sí que se contempla el autocultivo, aunque es verdad que no es el medicinal, se puede ver la manera de que haya un seguimiento médico.

La regulación del cannabis para adultos

Entrevista a Lucía Muñoz Dalda
En el despacho donde se hizo la entrevista, con la foto al fondo de la Puerta del Sol durante el 15-M.

“Para mí lo ideal sería regularlo a la vez que Alemania, hablarlo con ellos y empezar a tener una conversación con los distintos países de la Unión Europea sobre este tema. Ojalá podamos hacerlo, ni antes ni después que Alemania, sino a la vez”

A finales de noviembre del año pasado, durante las jornadas en las que presentasteis vuestra iniciativa de regulación integral, te pregunté cuándo se iba a debatir la propuesta de ley, y me contestaste que, como pronto, en el segundo semestre de 2022. Ahora que estamos más cerca, ¿veremos este otoño el debate sobre la regulación en el Congreso?

Yo estoy convencida de que sí. Creo que la dirección de mi grupo parlamentario está a favor y ha valorado mucho el trabajo que se ha hecho. No sé qué más tiene que pasar, nos ha pasado una pandemia y una guerra por encima y aún así lo hemos mantenido; como no caiga un meteorito, no sé qué puede haber que nos impida presentarla. Bueno, puede haber otra ley más importante por la coyuntura que retrase la presentación de esta. La cuestión es el momento. Quiero ver cómo acaba la subcomisión medicinal, en qué queda ese planteamiento del PSOE y esa regulación del ámbito medicinal. Porque para mí el argumento principal que justifica ambas regulaciones es que hay una realidad y un mercado que ya existen, y como tú no regules, la gente va a seguir acudiendo a ese mercado negro. Si haces una regulación medicinal puedes crear unos incentivos para que la gente acuda a una farmacia, pero mientras sigas teniendo accesible un mercado más barato y un chaval que te lo puede traer en moto a casa… Como tú no regules eso pocos problemas vas a solucionar. A partir de que se cierre la regulación medicinal, podemos explicar que con ella solventamos parte del problema, pero que hay muchísimas aristas más, que no hay solo un uso medicinal, que hay muchos otros usos. Yo espero que sí, que nuestra ley de regulación se debata en el siguiente periodo de sesiones.

Supongo que para sacar adelante una ley hay que establecer alianzas, tramar acuerdos entre bambalinas con el resto de fuerzas políticas. El tema de la regulación del cannabis, ¿interesa realmente a los partidos o es una cuestión secundaria?

Yo creo que el tema de drogas en general no es un tema importante. De cannabis ahora sí, porque metimos el tema en la agenda. Yo creo que la derecha ha tardado mucho en reaccionar y, fíjate, el pistoletazo de salida no lo ha dado Feijoo ni Vox, sino Ayuso con la frase esa de “Porros sí, bollos no”. A la semana siguiente ya teníamos un editorial de Okdiario: “Estos fumados de Podemos quieren regular el cannabis y cargarse el vino español”, y a partir de ahí toda la ultraderecha mediática de este país operando. Brutal.

¿Qué trabajo has hecho como diputada para sumar al resto de fuerzas políticas en favor de la regulación?

Mucho pasilleo. Pero es muy difícil montar una mayoría parlamentaria con la regulación del cannabis. A día de hoy no hay una mayoría parlamentaria.

Y en el caso de Esquerra y de Más País, que plantearon anteriormente sus propuestas de ley, ¿veremos este otoño un frente común de fuerzas progresistas en favor de la regulación?

No depende de mí. Yo he tendido la mano siempre. Por mí, estupendo, y sí que tenemos una conversación pendiente. En realidad, lo damos por supuesto. El frente común se ve a la hora de votar, a la de Más País votamos todos a favor. En esto, desde la izquierda, no hay fisuras ni tampoco líneas rojas por parte de nadie.

Pero sí que es importante que haya un trabajo previo, ¿no? Lo digo porque no creo que sea bueno que se perciba una rivalidad partidista en un tema sensible como este.

Sí, entiendo lo que dices. Pero también esa competición ha sido virtuosa en este tema. El hecho de que hayan sido tres leyes sucesivas ha permitido meter el tema en la agenda rápidamente, que se hablara y que se esté estirando el chicle tanto. Después de eso, sí que hay que hacer una demostración de que aquí podemos hablar y que en realidad estamos de acuerdo en prácticamente todo.

Los putos fumaos que quieren plantar porros

Entrevista a Lucía Muñoz Dalda
En la cuarta planta del Congreso, donde Unidas Podemos tiene sus dependencias, con Pablo Iglesias vigilando al fondo. Diputada por Baleares, va y viene de las islas a Madrid con su mochila al hombro.

La propuesta de Podemos es muy completa y ambiciosa, en el sentido de ir a por todas, de poner en orden de una vez el asunto con todo lo que ello implica. Pero si la relación de fuerzas políticas es la que es, ¿habéis pensado en una estrategia posibilista, en unos mínimos que sean viables? ¿Cuál serían esos mínimos? ¿Qué habría que priorizar?

Yo creo que lo que tiene más riesgo de no entrar es el tema de asociaciones y autocultivo. Lo del cáñamo industrial acabará entrando. Y como no seamos conscientes de a quién tenemos que presionar y adónde tenemos que dirigir los mensajes… Es que solo se me critica a mí, solo se nos critica a nosotros. No sé qué más tenemos que hacer.

Pero teniendo en cuenta el caso de Malta, que ha despenalizado las asociaciones y el autocultivo, ¿tú crees que es más difícil regular eso que la dimensión comercial de empresas?

Sí.

Pero estamos hablando de una realidad muy arraigada, con un millar de asociaciones y la creencia extendida de que el autocultivo de unas pocas plantas ya es legal...

Malta es un país chiquitito. No sé cuál es su agenda política pero, por ejemplo, la ley trans ha salido sin problemas, y mira aquí cómo está siendo. La caricaturización del usuario del cannabis y esta falta de comprensión de la realidad en la que vivimos está más vigente en España. Y sobre todo el trauma que hay en este país con el tema de las drogas. Hablas con muchos diputados y lo que vivieron en los ochenta y los noventa los marcó. Hay mucho prejuicio y es muy complicado avanzar políticamente sobre la base de los derechos que tiene un usuario al autocultivo y a las asociaciones.

Pero en el caso del autocultivo, ¿ves de verdad tanta dificultad en que los diputados acepten que un adulto pueda tener legalmente sus propias plantas?

Yo lo veo todo muy difícil. No lo veo imposible porque creo que tenemos razón. Pero no vamos a llegar al punto de debatir sobre el autocultivo, el debate se va a dar en otros términos: nos van a poner un marco en el que vamos a ser los fumaos contra el vino español. Desde ese marco en el que te ponen de fumao, defiende que tienes todo el derecho a ser un fumao. A lo mejor sí, a lo mejor hay que sacar el orgullo, pero no creo que sea la mejor estrategia. Seamos consciente de los marcos que nos van a imponer, de la caricatura que venimos arrastrando todo este tiempo, para defender una regulación que consiste en que haya una política de drogas eficaz y garantizar los derechos y libertades individuales. Y por ahí sí, si tú vas a la derecha y le dices “¿pero cómo no me vas a defender la libertad individual, si eso es de derechas?” Hay que presionar al partido socialista pero también a la derecha, hay que visibilizar las contradicciones de la derecha en este tema, que es pura moralina. ¿Por qué decide Ayuso que esta es una batalla cultural que va a dar? Porque hay una base de realidad, hay un trauma colectivo sobre todo en Madrid con este tema. “Las drogas son malas” dicen, y todo lo que se salga de ahí, sirve para que ellos te cuelgen el cartel de drogadicto. Yo no creo que sea el autocultivo y las asociaciones de lo que vamos a debatir. El debate se va distorsionar muchísimo. Si entráramos en materia sí que lo puedes defender, pero el debate va a ser “eres un puto fumao y lo que quieres es cultivar porros en tu casa”.

Pero ya está el precedente de Alemania, que quiere que este mismo año se promulgue la ley. Con un sistema parlamentario que funciona y vigila los compromisos adquiridos, hasta el punto de que el Comité de Presupuestos del Parlamento ha presionado al ministro de Salud y, si no cumple con sacar adelante este mismo año el proyecto de ley de regulación del cannabis, bloquearán parte del presupuesto del ministerio.

Tenemos mucha suerte de que esté pasando esto en Alemania. Alemania es la referencia todo el rato. ¿Qué me estás contando si en Alemania lo están haciendo? Que no es Malta ni Luxemburgo. Yo viajo mucho a Europa y lo hablaba con los socialdemócratas alemanes, les preguntaba ¿lo vais a hacer? Y me decían que sí. ¿Y cómo? Y me decían que lo harían con el autocultivo, No es todo esto de que el Estado tiene que tener un control sobre la sustancia, sino que se trata de aprobar lo que ya pasa, el autocultivo. Lo llevan con mucha más tranquilidad que nosotros. Tampoco sé muy bien cómo se están dando allí los debates, la verdad.

¿Qué le dirías a alguien que estuviera en contra para convencerlo de que hay que regular?

Que la prohibición no ha conseguido ninguno de sus objetivos: ha aumentado el consumo y el acceso de los menores de edad y ha disminuido la percepción del riesgo. ¿podemos hacer algo para cambiar estos indicadores? Principalmente es debido a que tenemos una política de drogas ineficaz, y en el tema de cannabis aun más. Podemos seguir despilfarrando recursos públicos, persiguiendo a los usuarios, cerrando clubes de cannabis, pero esto es una realidad social que va a seguir existiendo, puedes decidir que este absolutamente descontrolada o controlarla. Además, controlándola puedes permitir una actividad económica que genere unos ingresos al Estado que repercutan en el bienestar de la sociedad. Yo es que creo que es de sentido común.

Como última pregunta, hagamos un ejercicio de prospectiva, ¿cuándo crees que el acceso al cannabis estará regulado en España?

Joder (risas). Pues yo espero que se apruebe nuestra ley, que podamos tramitarla y que a final de legislatura la tengamos, pero si no hay mayoría parlamentaria ahora, desde luego va a ser un tema que estará en los programas electorales y que ya es imparable. Vamos a ir viendo cómo lo regula Alemania. Para mí lo ideal sería regularlo a la vez que Alemania, hablarlo con ellos y empezar a tener una conversación con los distintos países de la Unión Europea sobre este tema. Ojalá podamos hacerlo, ni antes ni después que Alemania, sino a la vez.

 

 

 

 

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