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Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Pepe Sales fotografiado por Albert Brassó.

Las 50 canciones de amor y droga son el único libro que el poeta, músico y pintor Pepe Sales dejó escrito antes de morir de sida a los 39 años.

Un libro quedó a medio escribir en España a comienzos de siglo. Un libro que se pensó para desenterrar una historia inadvertida, el retrato de un conflicto generacional cruzado de paradojas y contradicciones. El autor era J. Benito Fernández, afamado biógrafo que ha publicado varias obras sobre figuras malditas y heterodoxas de nuestras letras, se propuso contar la transición desde una óptica incómoda y espinosa: la de los intelectuales de izquierdas que perdieron a alguno de sus hijos a causa de la heroína. Trabajó un tiempo en el proyecto, reunió documentación y escribió algunas páginas, pero acabó renunciando por los recelos de personas cercanas y por una objeción recurrente e inapelable: los hijos de los franquistas también se pinchaban. Sea como sea, Pepe Sales (1954-1994) podría haber sido uno de los personajes de ese libro que jamás nadie leyó.

Él se crio en una atmósfera de cierta liberalidad, aunque de sólida profesión cristiana, en la burguesía culta y catalanista de Barcelona. Su tío fue el escritor Joan Sales, conocido por su novela Incierta gloria, donde narra su experiencia luchando en la guerra civil junto al bando republicano, y por traducir a Dostoievski al catalán. Otros Sales hicieron carrera como editores, filósofos, historiadores o artistas. Pepe experimentó en su juventud el tránsito entre la dictadura y las primeras libertades democráticas. Los últimos estertores del autoritarismo franquista le cogieron muy cerca: la mañana que ejecutaron en la cárcel Modelo de Barcelona al anarquista Salvador Puig Antich, uno de los últimos presos asesinados por el régimen, Sales dormía en una celda de esa misma prisión. Tenía 20 años y había sido condenado a uno de encierro por posesión de hachís.

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Pepe Sales de niño en el colegio La Salle Bonanova de Barcelona. Y unos años más tarde, en la sesión que le hizo el fotógrafo Albert Brassó.

“Son seis picos en cadena/que nos vigilan en la trena/por qué no hacemos frente/si somos inocentes”, escribió Sales en la primera de las “50 canciones de amor y droga” que la editorial Cántico ha publicado recientemente con traducción del catalán de Sergio Fernández Martínez y prólogo del poeta Rodrigo García Marina. Este último dirige la colección “Culpables” en el citado sello, nacida en un principio con la intención de reeditar a poetas fallecidos durante la crisis de la heroína: “Llevábamos mucho tiempo tratando de reeditar a escritores de la órbita de Sales con resultados infructuosos. Algo que nos resultó de gran interés era la condición de musical del libro. Es probable que mucha gente conozca la performance de Albert Pla con estas canciones, pero no sean capaces de situar la figura de Sales. El libro salda una deuda y nos concede varios acercamientos”.

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Exposición antológica que se le dedicó en el Centro de arte Konvent (Berga, Barcelona) en 2019 y portada del disco Bocanegra, diseñada por Pepe Sales y en la que Barcelona se transforma en la boca negra de una bestia.

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Lectora al sol y un autorretrato.

De la extensa y dispersa producción literaria de Sales, este es el único libro concebido como tal antes de su muerte por sida. Sus poemas brotan del metabolismo de una conciencia torturada, obsesionada de modo enfermizo con el sacrificio y la redención del pecado, con su cuerpo vicioso y penitente. Hace unos años, la editorial LaBreu publicó una compilación de textos suyos con un título que condensa esa trágica vocación de mártir: La passió segú Pep Sales. En algún momento, se sintió el cordero de dios que lava el pecado del mundo.

Algo más que yonquis

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Jean Legrain, Pepe Sales y Lluís Peris en un piso en Barcelona en 1979. Y paisaje de Barna.

"La mañana que ejecutaron en la cárcel Modelo de Barcelona al anarquista Salvador Puig Antich, uno de los últimos presos asesinados por el régimen, Sales dormía en una celda de esa misma prisión. Tenía 20 años y había sido condenado a uno de encierro por posesión de hachís"

“Todo lo que le sucede en la vida lo lleva a los poemas”, nos cuenta el traductor de los dos libros citados, “todas sus experiencias límite y su caída quedan registradas en su obra”. Los poemas de Sales son el testimonio de un conflicto inagotable, de una dialéctica infernal entre la corrupción y la pureza. Todos los textos, ordenados cronológicamente, van acompañados del lugar en que se escribieron, y así recorremos su particular geografía de la salvación y la culpa. Los periodos de excesos en antros y suburbios de Barcelona y Mallorca separados por los retiros rurales entre los arroyos y pinares de Vallclara, luchando por pasar “de un viejo cuerpo sucio/a un nuevo lugar puro”. 

Para su traductor, Sales fue “un artista total” que se prodigó en multitud de géneros. Además de su obra literaria, es autor de una imponente obra pictórica y de un buen puñado de canciones, popularizadas tras su muerte por las versiones de Albert Pla, que interpretaba en solitario o como integrante de Bocanegra, el grupo de rock que formó en los años 80 junto al poeta Victor Orriols. “Nihilismo lúcido, rabia ceñida a un verso, intransferible visión sobre el país que le ha tocado vivir, ironía contra las tinieblas, remanso en la melancolía o en el tedio”, escribió este último sobre el estilo de Pepe. Sales también fue el director artístico de Glasnost, un vanguardista espacio televisivo emitido por Televisión Española en Cataluña.

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Pepe Sales tocando la guitarra y retrato del Doctor Mengual con una corbata de jeringuillas.

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Página del álbum de Pepe Sales, con una foto de Bob Dylan coloreada y dos de cuando era niño. A la derecha, sanguina hecha con la aguja de una jeringuilla.

En las letras de Sales hay un homenaje a los cuerpos marginados de una época que no acaba de desprenderse la costra autoritaria y nacionalcatólica. Decía que era el “tribuno de los muertos de hambre. Afilador, nómada y mendigo”. Para Rodrigo García Marina nuestro poeta está hermanado en su marginalidad con otros autores –Lois Pereiro, el Ángel, Fernando Merlo– cuyas obras “abren la posibilidad de repensar la transición como una época contraria al pacto, contenida en una estructura de violencia y una política que no solo no atendió a todas las sensibilidades de la época, sino que reprodujo herramientas de control y dominación para distintas corporeidades”. 

Hay un fondo de culpa, de sordidez y depravación en los poemas, pero también hay un humor vitriólico –un puñado de versos sarcásticos sobre el orgullo catalán–, hay compasión y ternura y un acerado sentido de la belleza. Maldito, místico y noctámbulo. Es patente la influencia de Rimbaud o de Burroughs. Algunas de estas canciones de amor y droga, para el traductor muy representativas de “la tradición homoerótica catalana”, recuerdan a los poemas de Pasolini sobre la salvaje sexualidad de los muchachos de la periferia romana: “Cada uno, encerrado en el calor del sexo, vive, entre gente abandonada, el más verdadero de los cinismos y la más verdadera de las pasiones; viven para el violento negarse y para el violento darse; pasión clara en su misterio, porque pura y corrompida…”.

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Paisaje de Barna y el cuadro Jugador.

 “Yo veo a Sales en la misma onda o situación vital que Leopoldo María Panero, Eduardo Haro Ibars o Pau Riba”, reflexiona su traductor, “toda esta gente que venía de familias acomodadas con una ideología muy concreta. Ellos se rebelan contra todo eso y caen en la drogadicción y experimentan con temas que entonces eran tabú, como la homosexualidad, y las plasman literariamente. No son solo yonquis, que es la imagen que queda de ellos”.

Sales y los demás, sus cuerpos apartados y proscritos, sirvieron de laboratorio de pruebas para la crueldad moralista de su época. Psiquiatras, terapias y nuevos fármacos para curar su desviación. El propio Sales, como aparece recogido en sus diarios y en el documental Pepe Sales: pobres, pobres, participó en un tratamiento experimental que testaba un medicamento contra la adicción a la heroína. El músico y escritor Martí Sales, sobrino de nuestro artista, contaba en una entrevista para Cáñamo que su tío había sido “una figura muy conflictiva en la familia. Era la oveja negra. Durante los ochenta, las familias no entendían nada del mundo de las drogas. No sabían lo que era una adicción. Era la primera vez que la sociedad veía una generación enganchada”.

Pepe Sales, un yonqui para lavar los pecados del mundo

Dibujos de instaladores en los postes de luz y en el centro la figura de un hombre desnudo, una estampa recurrente en su obra de crucificados, solitarios y colgados.

El temible síndrome de abstinencia del heroinómano sobrevuela muchos de los poemas. Su “Cristo de las farmacias” –busquen en YouTube la desgarradora versión musical cantada por el propio Sales– es uno de los más conocidos: “Soy yo, Señor/Santo Cristo de las Farmacias/dígale al boticario/que tenga el detalle/de darme la medicina/o quitar la cruz de la calle”. Piensa Sergio Fernández que este recurso a la imaginería cristiana era para Sales, al mismo tiempo, “una rebelión contra lo establecido y una identificación con ese sufrimiento del Cristo con las llagas y la delgadez que va suplicando”.

En 1989 le diagnostican VIH y ese mismo año, en la casa familiar en Vallclara, escribe: “Quiero morir bajo tus vides/Viña La Sort que me hagan vino/y en un buen lagar quedarme por fin”. Pepe Sales murió el 11 de junio de 1994, apenas tres semanas antes de cumplir 40 años. 

13 canciones de amor y drogas

50 canciones de amor y droga, Pepe Sales

50 canciones de amor y droga, Pepe Sales, edición bilingüe de Sergio Fernández Martínez, editorial Cántico, Colección Culpables (2023). PVP: 19,95 €.

Camino blanco (Barcelona 1981)

Un hombre solo

un camino blanco.

Un hombre triste

mi amante

Un hombre con mono

de currante

en metro de un lado a otro.

 

Perdido y solo en la ciudad

piensa y espera

ser un día feliz

pero cree y sospecha

que eso no llegará

nunca y un juego extraño 

lo trae a mi cama.

 

Un hombre triste

un paseante

Un hombre delgado

de un lado a otro

Un hombre con mono

de caballo

en metro de un lado a otro

 

Trabaja (Mallorca, 1984)

Trabaja y el marido lo sabe

Ella trabaja en un salón de relax

Te hace el completo, el griego y el francés

Ella trabaja y lo hace por el parné

 

Y dice que está contento

gracias al suplemento

se la ha acabado el paro

pero aún debe medio piso.

 

Trabaja y él se ha chalado

pensando en los hombres que se la han tirado

Trabaja, no quiere caridad

Ella trabaja para ganarse el pan

 

Y dice que está contento

gracias al suplemento

se la ha acabado el paro

pero aún debe medio piso.

 

Nocturno (Barcelona, 1985)

Parece nocturno pero eso no es verdad

yo vivo de espaldas a la noche

Me va la mañana

de las nueve a nueve y media

Conozco a un chico que ya a esta hora

sabe calmar mi ansiedad

Lo hace muy bien, no tiene problemas

conoce bien al cliente

 

Piensa huir si se desengancha

Piensa huir con el dinero

Piensa huir cuando tenga plata

Quiero pirarme con él

quiero pirarme con él

Oh, Dios mío, cómo quiero a mi camello

 

Hecha la ley, hecha la trampa

yo vivo la guerra del veneno

Pero eso es así, y a mí me gusta

cómo quisiera hacerlo eterno

Piensa huir si se desengancha

Piensa huir con el dinero

Piensa huir cuando tenga plata

Quiero pirarme con él

quiero pirarme con él

Oh, Dios mío, cómo quiero a mi camello

 

Pellejero (Mallorca, 1985)

Soy pellejero,

tribuno de los muertos de hambre.

Afilador,

nómada y mendigo.

 

Pardal a veces herido

mochuelo de luna gris

Pardal a veces feliz

mochuelo encerrado en un piso.

 

Soy la cabra artista,

la molestia de los vecinos

Hago de trompetista

por el pan de mis hijos

 

Pardal a veces herido

mochuelo de luna gris

Pardal a veces feliz

mochuelo encerrado en un piso.

 

Soy pordiosero 

del beneplácito de mis amigos

Renegado,

antes morido que refinado

 

Pardal a veces herido

mochuelo de luna gris

Pardal a veces feliz

mochuelo encerrado en un piso.

 

Canción de barrio (Barcelona, 1986)

Mañana de niebla y calima viejos lefosos en los bancos

Barrio pobre y mísero delincuentes y mangantes

Busco un hombre en la playa sabe que allí lo encontraremos

Hay que cruzar la arena hasta los baños Sant Miquel

 

Prepara rápido el dinero no quieren de ti nada más

En sus sobrecitos vende la paz

 

Canción de barrio,

pobres pobres que les den por el culo

Pobres pobres, pobrecitos los pobres

 

Un buen día no estaba, todos los yonquis enfermos

porque un nuevo policía quiso para él también un tanto

Y tú espera y espera que el negocio es muy grande

por delante, por detrás saldrá un traficante

 

Prepara rápido el dinero no quieren de ti nada más

En sus sobrecitos vende la paz

 

Canción de barrio,

pobres pobres que les den por el culo

Pobres pobres, pobrecitos los pobres

 

Decides ir al médico drama gran familiar

Piénsatelo dos veces mucho más caro te saldrá

Desespérate y espérate por el Seguro Social

que ahora les sobran ratas para experimentar

 

Prepara rápido el dinero no quieren de ti nada más

En sus sobrecitos vende la paz

 

Canción de barrio,

pobres pobres que les den por el culo

Pobres pobres, pobrecitos los pobres

 

Cristo de las farmacias (L’Hospitalet del Llobregat, 1987)

Perdóname Señor

estaba muy solo

buscaba consuelo

soy yo, Señor

 

Cómo puedo ir tan ciego

abajo en la calle

la luz de neón

eres tú, Señor

 

Perdóname Señor

sufríamos dolor

y nos dijo que no

recetas, Señor

 

Usted no me ha visto

tú y yo somos el Cristo

no quiero más pasión

Soy yo, Señor

Santo Cristo de las Farmacias

dígale al boticario

que tenga el detalle

de darme la medicina 

o quitar la cruz de la calle

 

No tengo fuerzas (Vallclara, 1989)

No tengo fuerzas para cambiar de vida

Demasiado cobarde tengo miedo a la muerte para ser suicida

Demasiado curioso de lo que habrá,

de todo lo que nos puede pasar,

incluso cuando prometo ruina

 

Vallclara (Vallclara, 1989)

Me he encontrado en el fondo de Vallclara

Me he visto como un viejo que nunca duerme

Qué hace un hombre solo en lo alto de la Plantada

sino mudar la piel como una serpiente

De un viejo cuerpo sucio

a un nuevo lugar puro

 

Acción

Pasión

Soy yo

No hay que colgarse

pero dónde está el palo

soy yo señor

que espero lo que sea

 

He ido a dar una vuelta por la Arca Plena

He visto cómo un lobo come zorros

Qué hace un hombre solo en la Parada

sino esperar con tiempo su muerte

De un viejo cuerpo sucio

a un nicho duro

 

Acción

Pasión

Soy yo

No hay que colgarse

pero dónde está el palo

soy yo señor

que espero lo que sea

 

Como San Lorenzo (Vallclara, 1989)

Hace tiempo que me espera junto al fuego

Ve detrás y despacio

Esclavo del fuego por ti

Muévete un poco, ea, venga, haz hueco

Deja que me queme y despacio

Esclavo del fuego junto a ti

Ven que me impaciento, venga, juega a mi juego

Deja que te dé y despacio

Esclavo del fuego y el humo

 

Somos del martirio

mola el martirio

Venga el martirio, amos al martirio

 

De cara al martirio

viva el martirio

Amos al martirio, 

hacia el martirio

 

Se te ve en la cara, eso te ha gustado

Remueve las brasas de la Santidad

Esclavo de un juego absurdo

Esclavo del fuego y el humo

Como San Lorenzo

roasted in a barbecue…

 

Viña La Sort (Vallclara, 1989)

Fin de las penas la costa la Cruz

carga a la espalda un ataúd

La luna está llena y se va luz

yo pico una almendra a sus pies

 

Ven conmigo

quiero morir bajo tus vides

Viña La Sort que me hagan vino

y en un buen lagar yo me quiero pudrir

 

Fin de condena la costa la Cruz

llevo en el bolsillo un estuche

En Vallclara se oye toque a muerto

yo quemo cucharas y adiós

 

Ven conmigo

quiero morir bajo tus vides

Viña La Sort que me hagan vino

y en un buen lagar quedarme por fin

 

3 acordes contra el sida (Barcelona, 1989-1990)

Nadie compone canciones para nadie

y te tengo en mi cuerpo

Todos tienen razones para todos

y te siento en mi corazón

Hecho polvo por la ciudad

Enfermo de estar encerrado

Corre, vuela, duerme

Soy débil y soy el himno de los colgados

 

Si me encierran en cárceles

si me bailan por las calles

si me cuelgan por las azoteas

toda la ciudad en full

Hecho polvo desconcentrado

Muchacho psiquiatrizado

Corre, vuela, duerme

Soy débil y soy el himno de los colgados

 

Creo que no puedo parar

llevo un ciego que lo veo claro

Protegido con poca luz

se chotea de mí

Pienso que no es catalán

pero eso a mí lo mismo me da

Protegidos de toda luz

lo quieres para ti es valenciano

Huye de todos los buenos recuerdos

de todo lo que nos dijimos

y al cabo del tiempo no se ha cumplido

Amor eterno, alto grupo de riesgo

Hecho polvo descolocado

Muchacho cicatrizado

Corre, vuela, duerme

Soy débil y soy el himno de los colgados

 

Muero muero (Budapest, 1990)

Yo es que me muero, es que me muero

cada día más enfermo

Y es que me muero, que me muero

cada día más enfermo

 

La terapia de agua hace que sude Sidral

y elimine toxinas con lo caras que están

y babeo babeo

y echo baba por la cabeza

es el fin del martirio

es el anhelo del delirio

es la cura en el exilio

qué hacemos Budapest

 

La tortura de los nervios es la respuesta a la ansiedad

Esto no lo cura ni un cura esto no lo cura ni Cristo

Y me mareo me mareo

y me mareo con la nariz

del fin del misterio

del anhelo del exilio

de este putiferio mío

qué exceso Budapest

Encuentro reyes en el agua encuentro seis, seis de picas

También juega la sota tengo un trío bien triste

Y me noqueo me noqueo

y me noqueo con el puño

Tengo un siroco en el coco

tengo un siroco en el culo

Encuentro cartas en el agua

Es urgente Budapest

 

Joan Pere (Vallclara/Barcelona, 1989)

Joan Pere dice que quiere luchar

ya está muy harto de nieblas y lo quiere aclarar

Su chica dice que lo mismo le da

mientras hace cuentas de lo que puede ganar

Trabajando furtivo en el matadero clandestino

por un alemán multinacional del porcino

Nada se parece más a mi país que un burdel

y Joan Pere mata cerdos por la noche en Urgel

 

Joan Pere quiere reivindicar

etiqueta verdugo catalán

Su chica dice que lo mismo le da

mientras hace cuentas de lo que puede ganar

Trabajando furtivo en el matadero clandestino

Es la sangre del cerdo lo que le ha vuelto loco y asesino

Nada se parece más a mi país que un burdel

y Joan Pere mata cerdos por la noche en Urgel

 

Joan Pere dice que se puede matar

para que el mundo conozca el estado catalán

Su hermana dice que lo mismo le da

mientras hace cuentas de lo que ganará

Militante activo en un pelotón israelita

Es la sangre del cerdo la que le ha vuelto loco y cainita

Nada se parece más a mi país que un burdel

y Joan Pere mata cerdos por la noche, Alto Urgel

 

Poemas tomados de 50 canciones de amor y droga y traducidos del catalán por Sergio Fernández Martínez.

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #314

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