Un África más verde para un África más fuerte. Una base cannábica en la República Democrática del Congo

Un África más verde para un África más fuerte

Una base cannábica en la República Democrática del Congo
Este artículo se publicó originalmente en el número 267 de la revista Cáñamo España

En los últimos dos años, Strain Hunters Foundation estableció una base sólida en la República Democrática del Congo, entrenando y educando a la comunidad local sobre cómo cultivar, qué productos pueden utilizar y qué productos podrían ser peligrosos y deberían evitarse. Estamos muy orgullosos de decir que el cien por cien del equipo son locales, ya sean trabajadores, gerentes o agrónomos. 

África es conocida mundialmente e históricamente como la cuna de la humanidad, y sus recursos son más diversos y ricos que en cualquier otro continente. Por desgracia, África también ha estado siempre involucrada en muchos conflictos políticos y abusos de terceros y, por supuesto, de sus propios dirigentes, dejando la mayor parte del continente en un estado de desarrollo inestable y desequilibrado.

Como Strain Hunters, nuestro deber con el mundo del cannabis es visitar todos los lugares donde la marihuana se ha usado históricamente durante siglos y buscar las landraces originales para su preservación. El objetivo final es ponerlas a disposición de los cultivadores de todo el planeta que no tienen la oportunidad de viajar a esos lugares remotos para coleccionar esas variedades endémicas únicas.

Las aventuras de Strain Hunters comenzaron en el continente africano, con la expedición a Malawi, hace más de diez años. África es considerada como uno de los primeros lugares en donde la planta de cannabis llegó una vez que salió de Asia (supuestamente es en donde está su origen), lo que convierte al continente africano en uno de los mejores lugares para buscar genéticas realmente antiguas.

Arjan –propietario de Green House Seeds y Strain Hunters–, cuya infancia tuvo lugar en África, no dudó en poner todos sus esfuerzos en su continente natal con Strain Hunters Foundation, por delante de otros proyectos a nivel mundial. Aunque la mayoría de la población de las zonas rurales africanas carece de una educación básica, creemos que hay un gran potencial en el aprendizaje, y lo que es más importante, tienen la voluntad de hacerlo.

El verde esperanza que augura un futuro más prometedor para África.
El verde esperanza que augura un futuro más prometedor para África.

Empezamos hace más de dos años con un pequeño equipo de la federación rasta local con conocimientos muy básicos sobre el cultivo, hasta dar forma a un proyecto que ahora implica a múltiples países y a más de ciento veinte personas, que trabajan en diferentes proyectos que tienen el potencial para convertir África en un continente completamente diferente. Ha sido, y sigue siendo, un gran programa educativo para toda la población, incluyendo a los gobiernos, que nos permiten educar a la gente sobre los beneficios y posibilidades de los cannabinoides y sobre cómo podría beneficiar a sus países en muchos aspectos, especialmente desde el punto de vista medicinal.

Como resultado de este enfoque, Strain Hunters Foundation obtuvo acuerdos oficiales de colaboración nacional con universidades de medicina y laboratorios. Pronto comenzaremos los ensayos clínicos conjuntamente entre el departamento de salud y nuestro departamento médico de GH Medical. Las pruebas se realizarán con diversas genéticas, que hemos seleccionado a lo largo de los años, con diferentes proporciones de CBD, THC, THCV, CBG y otros cannabinoides. El objetivo será centrarse en las principales enfermedades que afectan constantemente a África, tales como el VIH, la malaria, el dengue, etc. Pero también otras condiciones como el TEPT o la esquizofrenia, para la cual trataremos de encontrar tratamientos alternativos que puedan ayudar a combatir las enfermedades en sí, o aliviar el sufrimiento y dar a los pacientes una mejor calidad de vida.

En los últimos dos años, Strain Hunters Foundation estableció una base sólida en la República Democrática del Congo, entrenando y educando a la comunidad local sobre cómo cultivar, qué productos pueden utilizar y qué productos podrían ser peligrosos y deberían evitarse. Estamos muy orgullosos de decir que el cien por cien del equipo son locales, ya sean trabajadores, gerentes o agrónomos. Todos tienen las mismas oportunidades de trabajar con independencia y aprender lo más posible de nuestra experiencia, que felizmente compartimos con la comunidad.

Nuestros proyectos benefician la economía local, ya que los productos que utilizamos –como la madera, la comida, las herramientas, el guano, etc.– se obtienen en un noventa y cinto por ciento a nivel local. Únicamente importamos algunos componentes específicos, como macetas o equipos de propagación, que son difíciles de encontrar en grandes cantidades en las zonas rurales, aunque nos aseguramos de que estos componentes sean reutilizados. Todas estas cosas juntas crean una comunidad y una economía rural más fuertes, que benefician a muchas personas de diferentes formas.

Las plantaciones instaladas en la República Democrática del Congo recogen la experiencia de Strain Hunters, pero están gestionadas, como puede verse en las fotos con gran profesionalidad, por un equipo cien por cien local.
Las plantaciones instaladas en la República Democrática del Congo recogen la experiencia de Strain Hunters, pero están gestionadas, como puede verse en las fotos con gran profesionalidad, por un equipo cien por cien local.

Además de la educación, también pudimos mejorar la infraestructura de los pueblos de los alrededores, permitiendo que la gente tenga un acceso más fácil a los mercados, donde pueden vender sus productos locales a una mayor cantidad de gente, lo que resulta en más trabajo para la zona.

Uno de los elementos más importantes para la vida es el agua. Y estamos muy orgullosos de que una de las primeras cosas en las que pudimos ayudar en la zona fue la creación de un acceso a una fuente de agua y la construcción de un filtro de arena, piedra y carbón. Esto proporcionó una reserva de agua para la población, y les dio acceso a agua limpia, en lugar de obtener el agua directamente del río, que a menudo lleva microorganismos patogénicos y hace que la gente se ponga muy enferma.

El hecho de tener acceso a todas nuestras genéticas –seleccionadas y conservadas durante los últimos treinta años en nuestras expediciones y viajes por todo el mundo– y amigos cultivadores y gente que comparten las genéticas con nosotros porque consideran que es interesante que sean preservadas, nos ha ayudado a empezar este increíble proyecto.

El espacio disponible y un clima perfecto nos permitieron plantar decenas de miles de semillas a la vez, viendo muchas generaciones diferentes de una cepa en un mismo campo, en donde pudimos seleccionar los mejores fenotipos. Entre las numerosas genéticas de landraces que hemos encontrado y conservado, encontramos plantas con perfiles de cannabinoides muy interesantes y prometedoras, como algunas con un alto THCV o CBD. En un futuro próximo, esos cannabinoides serán extraídos localmente y utilizados en ensayos clínicos.

Después de algunos años trabajando activamente con Strain Hunters Foundation en África, ya podemos ver un cambio de mentalidad en países como Suazilandia, Malawi y Lesotho, lo que ha provocado un cambio en la regulación del cannabis medicinal y ha abierto las puertas a la comunidad y a la economía local, que de otra manera tendría pocas posibilidades de crecer y cambiar el país y convertirlo en un lugar mejor.

Estamos felices de ser parte de un movimiento que ayuda a las comunidades a educarse a sí mismas y a otras, y de esta manera cambiar la visión de una planta que puede ser beneficiosa para tanta gente.

En un mundo dominado por el uso de opiáceos y las grandes empresas farmacéuticas que se benefician de la adicción de las personas, ayudamos a crear una alternativa más económica con el cannabis. Y esto nos acerca un paso más a un mundo no enfrentado con el cannabis, en donde la gente pueda beneficiarse de lo que nos aporta esta planta.

Esto es solo el comienzo de un futuro en verde. Como decía Franco Loja: ¡a todo gas!

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