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Portland

Un fin de semana en Portland, la capital cannábica

Portland
El puente St. Johns, atravesando el río Willamette, en pocas semanas verá llegar el otoño.

¿Recuerdan cuando Ámsterdam era la capital mundial de la marihuana hace veinte años? ¿Recuerdan cuando Vancouver, Canadá, tomó ese puesto hace pocos años rebautizándose como Vansterdam? Pues la ciudad de Portland, en Oregón, les ha enmendado la plana y reclama el título de la nueva capital mundial de la marihuana con sus precios, su calidad y su fácil acceso. El fin de semana del 4/20 decidí ir a comprobarlo, y debo decir que estuve volando durante cuatro días seguidos.

La llegada

La ciudad tiene cierto parecido con algunas pequeñas ciudades europeas, con sus edificios de ladrillos, un centro compacto, limpio y bien distribuido. Yo le encuentro cierta similitud con Manchester, en el Reino Unido, hasta en el clima lluvioso y gris. Portland está atravesada por ríos, principalmente el Willamette y el Columbia, y un par de decenas de puentes. La ciudad de casi 2,4 millones de habitantes, contando su área metropolitana, no tiene demasiados atractivos turísticos, pero cuenta con por lo menos ciento sesenta y siete dispensarios de marihuana, en donde solo tienes que llegar con una acreditación oficial o pasaporte para poder comprar.

Nosotros llegamos vía Greyhound, una empresa que tiene el monopolio de los autobuses y que dista mucho de ofrecer un buen trato al turista, por ende, sus clientes son gente extraña a quienes no les importa que los asientos estén rasgados o que del servicio salga un olor a orines ácidos. Es mucho más recomendable el tren si es que no vienes en avión, que es lo más conveniente.

La primera noche llegamos tras nueve horas de tralla y sin fumar nada a una casa de una familia de Georgia (ex-URSS) con tintes hippies, quienes amablemente nos rentaron un espacio bastante guay y barato. Al revisar los cajones, ¡cuál sería nuestra sorpresa al descubrir medio porro abandonado! Cual felino tras su presa herida, le hinqué el diente fumándolo inmediatamente. Tiempo de activación, cinco minutos. Desconozco su procedencia, podría haber sido adquirido en uno de los trescientos cuarenta y cuatro dispensarios legales que operan en el estado de Oregón. Cada uno de ellos ofrece variedades diversas de producto local. Al llegar a la cama, ¡una cama suburbana de Portland!, sentí un buen colocón. ¡Bienvenidos!

El ciervo de Oregón
El ciervo de Oregón despega hacia el cielo invitando a volar.

Dispensarios con ofertas

Al día siguiente, 20 de abril, al canto de los gallos y al despuntar del alba, decidimos celebrar el 420 yendo a visitar la Green Mile o ‘Milla Verde’, en la calle de Sandy Blvd, donde se concentran la mayoría de los dispensarios de la ciudad.

Antes de salir de paseo, recuerdo las reglas de este Estado: se pueden tener hasta doscientos veinticuatro gramos en casa de yerba seca o una onza (veintiocho gramos) fuera de casa. No se puede fumar en público ni pasar marihuana hacia Washington o California, pero sí a tus colegas. Si vives en Oregón, puedes tener hasta cuatro plantas.

En esta Milla Verde, al noroeste de Portland, justo afuera del Downtown, se encuentran cerca de cien tienditas de yerba vaciladora. Todos los dispensarios tienen ofertas para celebrar el 420. Muchos están abiertos desde las ocho de la mañana y permanecen atendiendo al público hasta las diez de la noche. Tienen que capitalizar lo más posible, ya que bajo el acecho de Trump y demás fachas nunca se sabe qué pueda pasar.

Nuestra primera parada fue en el Pure Green, donde compramos cuatro gramitos por veinte dólares de una variedad híbrida, bastante buena, compacta, aromática, flipante y bien ponedora. En Portland, los dispensarios están obligados a guardar la mota en el mismo tipo de contenedores que se usan para las anfetaminas y otras drogas potentes que se tienen que tener fuera del alcance de los niños. Si eres un trabajador de la industria deberás tener un permiso de marijuana worker, tienes que ser un trabajador certificado de marihuana.

Anuncio de dispensario
Los dispensarios se anuncian con grandes carteles de lujuriosos cogollos.

El festival de la dulce hierba

La hierba te la sirven en su envase con una pegatina que muestra los parámetros de su análisis:17,82% de THC.

Este año no hubo tanta movida para celebrar el 420 como en años anteriores, ya que no necesitan protestar mucho más. Algunos regalaron marihuana en las plazas para promocionar dispensarios, y hubo una gran cantidad de conciertos y espectáculos con temática verde alucinante. Por ejemplo, el Northwest 420 Fest se llevó a cabo a un par de horas de Portland, cerca de The Dalles. Es un pequeño festival de tres días que se organiza en cuarenta acres de tierra privada y que reúne a una variedad de fumetas y amantes de la naturaleza y la música. Este año tuvo lugar del 20 al 22 de abril para conmemorar aquella hora mítica en la que unos estudiantes californianos se juntaron para fumar. Atrás quedaron aquellos días de esconderse para degustar la maría. Román Fey, uno de los organizadores, nos describe el festival: “Es una mezcla de las praderas del oeste con la lluvia del Pacífico; vienen cientos de entusiastas a disfrutar de los sonidos y el fascinante sabor de la dulce hierba. También tenemos excelentes alimentos para el munchies y artesanías locales que solo pueden ser sobrepasadas con un hermoso atardecer y la amistad de los que nos reunimos aquí a la orilla del río Columbia”. En el festival actuaron treinta artistas, que compartieron el escenario, que fue construido dentro de un granero gigante, el Filbin Barn, donde decenas de personas se dieron cita para fumar y bailar con la música. “Queremos llevar este festival al siguiente nivel aquí en Oregón, y contratar bandas más grandes para atraer a más gente. Oregón necesita una gran celebración para el 420”, concluyó.

¿Por qué comprar en un dispensario de Portland?

Al día siguiente, antes de dirigirnos hacia el estadio de Providence Park para ver el cotejo de futbol entre los Timbers y los Whitecaps de Vancouver, decidimos pasar a visitar el dispensario La Mota, regenteado por Rosa Cázares, quien a sus veintiocho años es una de las empresarias más exitosas del Estado, con casi una docena de dispensarios alrededor de Oregón. A pesar de ser una cadena, el establecimiento no parece tanto una tienda sino una fiesta donde los empleados se divierten atendiendo a los clientes. Después fuimos a visitar el Zion Dispensary, que tiene materiales brutales de cultivadores locales. A pesar de esta variedad de establecimientos, aún hay vendedores en el mercado subterráneo que se anuncian en los clasificados.

El veinte por ciento de los impuestos que pagas cuando compras tu weed para fines recreacionales en un dispensario se destinan para apoyar a diferentes programas; el cuarenta por ciento, a un fondo escolar (Common School Fund), y otro veinte por ciento, para servicios de rehabilitación dirigidos a alcohólicos, drogadictos y programas de salud mental. “Tenemos un déficit de 1,6 billones en nuestro presupuesto estatal, sin precedentes, así que necesitamos apoyar a los más vulnerables”, opina Josh Jardine, columnista del Portland Mercury. “Cuando financiamos a nuestras escuelas y a nuestros servicios de terapia y rehabilitación para alcohólicos y dependientes estamos haciendo justo eso”. El último reporte revela que el programa de cannabis en Oregón ha creado doce mil quinientos nuevos trabajos e inyectado a la economía trescientos quince millones anuales en sueldos a estos nuevos trabajadores cannábicos.

Uno de estos nuevos negocios que ha creado trabajos se llama Radical Alice. Se trata de cartuchos con extracciones de THC. La empresa maneja tres clases de extractos: sativa, índica y combinado. Si disfrutas el aceite de marihuana, Radical Alice es para ti. Es puro, suave y orgánico. El proceso se lleva a cabo por medio de extracción de CO2 y un proceso de winterización, que básicamente es un filtrado más, donde se solidifican los lípidos con un alcohol orgánico para remover cualquier impureza que haya quedado. Nos reunimos con uno de los creadores de la marca, quien nos explica que quieren hacer algo diferente: “Creo que Oregón es el lugar ideal para crecer. Colorado y California tienen a los peces grandes, demasiada competencia; aquí es más orgánico, se puede crecer como marca dándole un giro un poco diferente al producto. La revolución está aquí”, nos dice Bal.

Conciertos al aire libre para celebrar el 4/20
En un rato empezaría uno de los conciertos al aire libre para celebrar el 4/20.

Red Eye, un cultivador

Amantes del ska, fuimos a un concierto en medio de la Green Mile para celebrar nuestra fiesta norteamericana marihuanera. El Tonic Lounge, un perfecto lugar para recitales en directo; pequeño, acogedor, con una sala para conciertos y otra para retozar. En la parte de afuera hay un patio donde se pueden degustar las variedades de maría que has pillado de algunos de los tantos dispensarios. Nosotros apañamos en el Green House Collective una variedad Chocolate Rock. Esa noche tocaron Los Sentiments, ska clásico con una voz femenina potente que te pone a bailar sin que te des cuenta. La noche la abrieron los Heavy City, una banda nueva con músicos experimentados, y los Poland Brothers, que hicieron mover el culo a todo el personal con su energía contagiosa. Entre cada acto salía a medicarme con mis productos cannábicos: Blue Cheese, Train Wreck y otras variedades a las que me invitaba la peña. El segurata se preocupaba más porque no tuvieras alcohol fuera de las zonas permitidas. “Fuma, pero que no te vean en la calle”, me dijo. Ahí conocí a Redi Jedi (Red Eye) o el ‘Ojo Rojo’, un cultivador de lo mejor que existe. No perdí la oportunidad para preguntarle acerca de su experiencia personal en Portland, que se jacta de ser la nueva capital marihuana del mundo, tanto por su calidad como por su precio, el más barato del país: “La situación actual en Oregón ha sido tremendamente mal manejada por los legisladores y los cuerpos regulatorios; están tratando desesperadamente de tomar el control de la industria. Esta gente tiene nula o muy poca experiencia con la situación ya existente y cómo funciona realmente la industria en Oregón”. Red Eye comparte las mismas preocupaciones que los fumadores en Canadá y California, donde las grandes corporaciones y la gente de la política quiere adueñarse de la industria cannábica: “Las cosas se están moviendo rápidamente, estamos cambiando del modelo de los pequeños negocios, donde los dueños tenían un vasto conocimiento y una red potente, a las grandes corporaciones, que están comprando e invirtiendo en una economía regulada y con muchos impuestos. Esto no es bueno para la mayoría de los cultivadores en nuestro Estado”.

El autor del reportaje aterrizando en Portland

A pesar de que en Oregón hay un comercio saludable de oferta y demanda, la mayoría de los vendedores y cultivadores no quieren ser identificados y hablaron con nosotros anónimamente, ya que para la ley federal la marihuana sigue siendo ilegal y potencialmente podrías acabar en la cárcel por tener un negocio legítimo, sobre todo teniendo a un sociópata como Trump en el poder. Muchos piensan que salir en los medios de comunicación podría dar pruebas en contra de ellos en un eventual juicio, aunque los jueces y polis del Estado se han rehusado a procesar a los fumetas. El Ojitos Colorados nos dice: “Nosotros aún operamos con una base de clientes que son pacientes y los servimos a ellos”. Cabe aclarar que los usuarios de marihuana medicinal están exentos de impuestos y gozan de precios menores. Oregón es un Estado que no tiene impuesto sobre la venta, por lo que sus productos y servicios son un poco más accesibles que en los estados vecinos, aunque en el caso de la marihuana recreativa sí se cobra un impuesto del veinte por ciento. “Nosotros tenemos una granja medicinal: cada paciente al que ayudamos nos hace crecer, pues su tarjeta medicinal permite que tengamos para él seis plantas maduras”.

Red Eye llegó a Oregón hace veinte años, y a pesar de todo no lo cambiaría por nada, pues tienen mayor libertad que la mayoría del mundo en cuestiones cannábicas. “Me llamó la atención la actitud indomable y salvaje de Oregón. La comunidad del cannabis me aceptó, ya que tanto ellos como yo tenemos en común esa actitud. El espíritu rebelde y renegado aún vive en Oregón”. No por nada su eslogan es: “Keep Portland Weird”.

Fotos: Oswaldo Pérez Cabrera, Giordano Fodera y Raechel Norrgard

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