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La guasa sevillana del gordo conflictivo

Un paseo en motonabo por el mundo y la filosofía de Conflictivefatkid, la última sensación porrera en las redes

ConflictiveFatKid

Cuando en un futuro no muy lejano los antropólogos estudien a los porreros sevillanos en tiempos prohibicionistas tendrán que visitar la cuenta de Instagram de Carlos Fiances. Allí encontrarán todo lo necesario para documentar el día a día de los chavales que le pegan al porro, la jerga que se gastan, la forma que tienen de relacionarse con las sustancias, con los colegas, con la divinidad y los ritos religiosos, con la policía o con las mujeres. Analizando las viñetas de Conflictivefatkid –nombre de guerra de Fiances en el espacio virtual–, los estudiosos entenderán el valor de los parques como ágora y espacio de iniciación y resistencia de adolescentes ahumados, y comprenderán también la importancia que tiene el pellizco para liar con arte un canuto. Y se reirán un rato, claro, porque en el humor está el secreto de que las iconoclastas estampitas de Conflictivefatkid cuenten con más de 160.000 seguidores en la red social de Instagram.

La singularidad de una ciudad como Sevilla ha encontrado en el espacio digital un hueco. Basta repasar en YouTube la lista de vídeos virales que comenzó con Mi señora de Juan Rivadeneyra, siguió con series como Malviviendo y tuvo su apoteosis con la Trilogía de MundoFicción, para darse cuenta del atractivo que tiene ese sentido del humor bestia con el que los sureños se enfrentan a la tragicomedia del día a día. Carlos, que forma parte de esta tradición heterodoxa tan sevillana y tan antisevillana a la vez, recurre a la guasa –esa refinada y vulgar forma de reírse del mundo empezando por uno mismo– para explicarlo: “En Sevilla hay mucha guasa, la tiene el camarero que te pone el café, el estanquero, tu colega, tu abuela cuando se inventa una palabra para definir otra inglesa que no sabe decir... Sabemos reírnos de nosotros mismos y eso no tiene precio”.

Carlos trabajaba seis días a la semana a jornada completa en una pequeña empresa familiar dedicada al suvenir turístico. Acaba de cumplir treinta años y hace apenas un mes que lo dejó para centrarse en sus proyectos: “Dejar tus raíces a un lado para perseguir un sueño no es fácil, pero es necesario”. Ahora está tratando de sacar partido a su éxito en la red a través de Truhán Company, una marca de gorras y camisetas con sus diseños y dibujos. Un paso más en su empeño de tener una vida auténtica y sin penurias: “Antes vivía de manera más conformista y sin pensar en el mañana; pero con mi paternidad empecé a plantearme si quería ser un esclavo más de esta sociedad, o ser uno de esos pocos privilegiados que se come el mundo siendo como es y haciendo lo que le gusta. Desde entonces no he parado de trabajar como un cabrón para poder vivir algún día de esto y sin limitaciones, ¿por qué no?: el dinero no da la felicidad, pero mejor que sobre a que falte”.

¿Por qué te haces llamar Conflictivefatkid?

Todo empezó cuando tenía doce años. Estaba gordito y solía andar haciendo el cafre: peleas, gamberradas... A causa de esto los mayores empezaron a llamarme El Gordo Conflictivo. Años después ya no estaba gordo pero mis amigos me seguían llamando Gordo, y de apellido Conflictivo. Hace diez años me lo tatué en el hombro y cuando tuve que ponerme un nombre artístico opté por ser fiel a mí mismo y lo traduje al inglés y le añadí kid como guiño a mi infancia.

Preguntas trascendentales

¿El mundo te parece un buen sitio para vivir?

Creo que el mundo donde vivimos es una gran mentira; no nos enteramos ni de un diez por ciento de lo que realmente ocurre. Todo lo mueven el dinero y los intereses políticos, y solo vemos lo que ellos quieren que veamos. Tenemos suerte de haber nacido en Occidente y no estar sufriendo el hambre, la guerra o cualquier otra penuria de las que habitan al otro lado. Pienso que un mundo donde todo sea perfecto y nadie sufra es una utopía, pero si todos pusiéramos de nuestra parte seguro que podría mejorar bastante.

Cuando hablas de mujeres en tus viñetas no sueles ser políticamente correcto. Cualquier día te acusan de misógino. Ahora en serio, ¿qué son para ti las mujeres?

Las mujeres son todo. Los momentos más felices e importantes de mi vida fueron compartidos con una mujer, de las veces que más he sufrido en la vida ha sido por una mujer, la vida que tengo se la debo a una mujer y lo que más quiero en esta vida (mis hijos) me los dio una mujer. Las mujeres más importantes de mi vida son dos, la primera es mi madre, Esperanza, es la primera detractora de que yo sea un fumeta, pero siempre cuento con su apoyo incondicional; aprovecho para decirle delante de todos: “Te quiero y gracias por todo lo que has hecho y haces por mí”. La segunda es María, tenemos en común lo más preciado de nuestras vidas: dos niños mellizos de cinco años. Ella siempre será mi compañera en la asignatura más importante de mi vida, mis hijos. La admiro como madre y agradezco todo lo que ha hecho y hace por nuestros hijos.

¿Qué es para ti el amor?

Creo que el amor es pura relatividad: la mejor cosa del mundo al día siguiente puede ser la mayor mierda del mundo. El amor no es fácil. En estos momentos, el único que entra en mi cabeza es el amor hacia mis hijos; es por ellos que intento mejorar como persona y como padre. Crecen por día, y no quiero arrepentirme en el futuro de haberme perdido algún detalle.

Muchos creyentes se sentirán ofendidos por tus estampitas antipiadosas. Ahora que estamos con las preguntas trascendentales, ¿dónde está Dios?

Dios está en la cabeza y en el corazón de los que creen en él. Yo gracias a Dios soy ateo. Respeto las religiones que predican con el ejemplo y que tratan temas puramente espirituales. Lo que no respeto es cuando lo espiritual cobra valor material, como en la Iglesia católica: ya no se trata de Dios, se trata de sus representantes en la Tierra y la gran empresa que tienen montada para sacarle el dinero a sus followers a cambio de una vida eterna. A veces cuesta pensar que una empresa de tal magnitud y rentabilidad no la hayan inventado los americanos.

Los sevillanos siempre le dicen a los de fuera que la suya es la ciudad más bonita del mundo. Sin embargo, entre ellos la queja es habitual. Dejando al lado su belleza y su buen vivir, ¿qué piensas tú de Sevilla?

Sevilla es una ciudad muy clásica. Entre sus ciudadanos hay de todo, pero una gran parte de su población es muy tradicional, aunque a menudo solo en apariencia, lo que hace que siendo muy religiosa esta ciudad sea a la vez muy hipócrita. Con las nuevas generaciones e Internet esto está cambiando, pero Sevilla sigue a años luz de otras capitales españolas a nivel de cultura actual, mientras que rebosa de cultura histórica y folklórica. Si lo que haces es innovador o se sale de lo común, Sevilla es una ciudad difícil para triunfar, al igual que si eres artista pero no te dedicas al flamenco.

Los porros y las “asociaciones”

Ahora aterricemos en tus obsesiones, al menos en aquellas que se dejan ver en tus estampas cómicas. Cuéntame en primer lugar qué son para ti los porros.

Los porros forman parte de mi vida, me encantan. Me habré planteado miles de veces dejar el tabaco pero nunca dejar los porros. Intento consumir de la manera más responsable posible, me esfuerzo por evitar que los porros afecten negativamente a mis quehaceres diarios. El bien está en el equilibrio, y con esto no quiero decir que siempre lo logre. Fumar porros es una de mis pasiones, y mejor fumeta conocido, que alcohólico anónimo.

¿Cuándo fue tu primera vez?

Tenía catorce años. Con un compañero de colegio le robamos un canuto de hachís apaleado a su hermano mayor, que hoy en día es juez. Después de un par de intentos por liarlo, nos salió una patata y nos la fumamos, recuerdo quedarnos aplastados en el escalón donde estábamos y hartarnos de reír diciendo tonterías; ojalá cada canuto que me fumase me pusiera igual de vacilón que aquel.

Según lo que aparece en tus viñetas, te tira más lo salado que lo dulce cuando estás fumado.

Esto es como cuando eres pequeño y te preguntan si prefieres a papá o a mamá. Yo digo que a los dos, que depende del día. Cuando estoy muy fumado suelo alternar: un poco de salado, un poco de dulce, un poco de salado, un poco de dulce… Hasta que acabo con un Almax.

¿Eres miembro de alguna asociación de cannabis? En algunos dibujos retratas sus miserias...

He visitado y comprado ocasionalmente en algunos clubes en diferentes sitios de España, pero no formo parte de ninguno. Cuando una asociación es un grupo de personas consumidoras de cannabis que se juntan, cada uno con su aportación lógica y proporcional, para producir cannabis con el fin de cubrir sus consumos y sin ánimo de lucro... es la mejor idea del mundo. Pero muchas de las asociaciones no son más que lugares de reunión donde pillar porros a precios desorbitados de manera “legal”. Compran la marihuana a cultivadores a dos euros el gramo para vendérsela a sus asociados a ocho, esto en Triana se llama “cortar orejas”. Son negocios, y prueba de ello es que existen dueños de clubes que ni fuman ni son botánicos, están ahí por la panoja. Creo que poner el cannabis al alcance de todos es una buena idea. Hay gente que no podría conseguirlo en la calle y me parece bien que alguien se lucre por dar ese servicio, lo que no me parece bien es que abusen de los consumidores; ya nos roba bastante el gobierno cada vez que compramos alcohol o tabaco.

Otras obsesiones placenteras

Además de un retrato pormenorizado de los hábitos, manías, grandezas y miserias de los porreros, también te ocupas con ahínco de la masturbación, los Tampax, el fuet, la cocaína, las hamburguesas, los Risketos... Dime algo acerca de tus otras obsesiones:

La masturbación

El dinero, las mujeres, los amigos, el éxito, el trabajo... Casi todas las cosas en la vida vienen y van, pero las pajas contigo siempre estarán, nunca nadie te tocará como tú lo haces.

El fuet

Nada más real que llegar a casa ciego de porros y comerte un fuet con pellejo y a bocados; entras en la cocina y lo ves colgado boca abajo como un murciélago y se te ponen los ojos como un búho, aunque los lleves todo achinados. Me flipa el fuet… Artur Mas metiéndose con los andaluces y aquí un andaluz promocionando el producto catalán; a ese palomo sí que deberían meterle un fuet por el culo en nombre de todos los andaluces.

El Tampax

Creo que un Tampax usado puede ser de las cosas más asquerosas que existan en el planeta Tierra, y más si no es tuyo o de tu mujer; pero también forman parte de nuestras vidas y da juego para hacer chistes. A lo mejor se me ocurren chistes con el Tampax porque tiene cuerda y una forma parecida al fuet, que me gusta tanto.

La cocaína

Es otra de las drogas que más presente está en nuestra sociedad. Personalmente le tengo bastante respeto, aunque suela hacer humor con las situaciones que rodean su consumo. Todos somos libre de hacer, probar o experimentar, pero hay que tener cabeza y pienso que la cocaína no puede ser un hábito, que eso sería un problemón. Se trata de disfrutar de la vida, no de hundírtela. Al principio me daba pudor dibujar sobre este tema por el qué dirán, pero un día publiqué un dibujo, tuvo éxito y desde entonces: ¡farlopa pa la tropa! A la gente le gusta la piturria.

Las hamburguesas

Me gusta tanto la comida basura como la tradicional, es como el dulce y el salado, depende del día. Si hablamos de la comida basura, la hamburguesa sería mi predilecta; siempre me gusta la más grande y con todo, si el tomate se lo ponen gordo se lo quito.

Los Risketos

Son una más de las cochambres que suelo comer cuando ando fumado; un producto grasiento y muy saciador, mítico entre los fumetas que habitan en los parques, y al igual que la grifa te pone las uñas negras, los Risketos te ponen los dedos naranja.

¿Qué es un motonabo?

Pues al igual que en la cultura griega existen los seres mitológicos, en el argot sevillano existe un medio de transporte mitológico: el motonabo. Yo he sido el primer artista en plasmarlo en una imagen. Sobre sus prestaciones puedo deciros que lo más parecido es una bici sin sillín y con pelos. Algo como esto:

Motonabo

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