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Casos graves muestran hasta dónde puede dañar la cocaína

El consumo casi diario y muy abusivo de cocaína puede provocar lesiones que generan un impacto mucho más allá del tabique nasal. Comunicaciones presentadas durante el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología describieron cuadros con destrucción del paladar, afectación de la órbita y daños en la base del cráneo.

El programa científico del 77 Congreso Nacional SEORL-CCC, celebrado en Madrid del 14 al 17 de octubre, incluyó trabajos sobre lesiones destructivas de la línea media inducidas por cocaína, necrosis alar, exenteración orbitaria y reconstrucción de base de cráneo tras necrosis asociada al consumo. La literatura médica agrupa estos daños bajo el nombre de lesiones destructivas de la línea media inducidas por cocaína, o CIMDL por sus siglas en inglés.

Una revisión sistemática publicada en 2022 reunió 17 series retrospectivas con 127 pacientes ya diagnosticados. Casi todos presentaban perforación del tabique y un 7,9% tenía afectación de estructuras neurocraneales. Ese porcentaje describe la distribución del daño dentro de una muestra clínica seleccionada y no la frecuencia de estas lesiones entre todas las personas que consumen cocaína. Además, los propios estudios informaban de manera irregular sobre duración y frecuencia del consumo.

El cuadro puede progresar porque la cocaína produce una intensa vasoconstricción que reduce el aporte de sangre y favorece la necrosis de los tejidos. Un consenso internacional publicado en 2025 clasifica la afectación de la órbita o la base del cráneo como el grado anatómico más avanzado y señala que suspender el consumo intranasal es la única medida conocida capaz de detener la progresión de estas lesiones. También recomienda evaluar posibles complicaciones orbitarias y craneales en los pacientes con daño avanzado.

Los casos presentados en Madrid muestran hasta dónde puede llegar ese deterioro según lo relató una nota de El País, uno de los pacientes desarrolló una fuga de líquido cefalorraquídeo después de que la destrucción alcanzara los huesos que separan la nariz del cerebro. Fue intervenido, continuó consumiendo y murió posteriormente por una neumonía por aspiración. El periódico también describe el caso de una mujer que perdió la visión y sufrió dolor intratable, hasta requerir la extirpación de un ojo y la reconstrucción de la cavidad.

En España, la encuesta EDADES 2024 situó el consumo de cocaína en polvo y/o base durante los últimos doce meses en el 2,5% de la población de 15 a 64 años y en el 1,4% durante el último mes. En un contexto donde el uso de cocaína está cada vez más normalizado, estos casos recuerdan que algunos daños pueden alcanzar estructuras mucho más profundas que solamente el daño que pueden provocar a nivel nasal.

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