Mendoza puso en marcha una vía regulada para el uso medicinal del cannabis en animales. La Resolución 150/2026 creó el Registro y Programa de Acceso a Cannabis Medicinal para Pacientes Veterinarios, conocido como REPROVET. El sistema ya entró en vigor y funciona dentro del Registro Provincial del Cannabis y Cáñamo Industrial.
El programa abarca animales de distintas especies con patologías susceptibles de tratamiento. El tutor no puede inscribir al paciente por su cuenta y el trámite debe realizarlo un veterinario matriculado en Mendoza e incorporado al registro de prescriptores. El profesional tendrá que aportar la historia clínica, el diagnóstico, los estudios complementarios, el consentimiento informado y un protocolo que detalle la formulación, la concentración, la dosis, la vía de administración y el seguimiento. La norma también exige formación específica en medicina cannabinoide veterinaria.
REPROVET contempla permisos excepcionales de cultivo para veterinarios habilitados, asociaciones civiles y fundaciones que cumplan los requisitos provinciales. Los derivados obtenidos solo podrán destinarse a pacientes animales registrados. La autorización no habilita la producción comercial o industrial, la distribución pública ni el uso humano y las actividades quedan sometidas a controles.
La resolución prevé además análisis de lotes y preparados en laboratorios acreditados, con información sobre su perfil de cannabinoides y sus condiciones de inocuidad. Ese control resulta especialmente relevante en un campo donde todavía circulan productos de composición incierta. Las investigaciones sobre nuevas formulaciones, como una nanoemulsión de CBD con potencial veterinario, no equivalen por sí mismas a la aprobación de un medicamento disponible en el mercado.
El alcance de la medida es provincial ya que en el ámbito nacional, el Decreto 405/2023 incluye el uso veterinario entre las actividades comprendidas por el marco industrial del cannabis medicinal y prevé la coordinación con organismos como SENASA. En ese sentido, la experiencia mendocina abre una vía legal y trazable, pero marca también límites entre una promesa terapéutica y un preparado seguro donde deben mediar controles, composición conocida y seguimiento veterinario.