La relevancia del estudio no está solo en el resultado, sino en el cambio de foco que propone. Durante años, la investigación sobre CBD contra la adicción al alcohol acaparó buena parte de la atención terapéutica dentro del universo cannabinoide. Este trabajo, firmado por investigadoras e investigadores de la Universidad de Vilna (Lituania), se mueve en otra dirección y propone hasta qué punto la modulación del sistema endocannabinoide puede influir en el consumo de alcohol sin repetir los problemas de seguridad que arrastraron otros compuestos más agresivos sobre el receptor CB1. Desde ahí, los autores pusieron a prueba tres fitocannabinoides descritos como no psicoactivos: CBN, THCV y CBD.
El experimento se realizó con 51 ratas sometidas durante meses a un modelo de consumo voluntario de alcohol. Después recibieron tres administraciones diarias de uno de los compuestos y se evaluaron distintas variables, entre ellas la ingesta de alcohol, la preferencia frente al agua, el peso corporal y ciertas vocalizaciones ultrasónicas asociadas a estados emocionales. Los tres cannabinoides redujeron el consumo, aunque con diferencias claras. El CBN mostró una reducción dependiente de la dosis y, además, mantuvo el efecto durante varios días tras el tratamiento. La THCV, por su parte, también redujo la ingesta y la preferencia por el alcohol, sobre todo en dosis altas.
El comportamiento del CBD fue bastante más discreto y no alteró la preferencia por el alcohol. A eso se sumó una reducción más marcada de la actividad locomotora y un descenso en señales que los autores interpretan como estados emocionales positivos. Ninguno de los compuestos produjo indicios de malestar, aunque las dosis altas sí se asociaron con una ligera sedación y pequeñas caídas de peso.
Conviene, en todo caso, no confundir esta investigación con una terapia lista para usar ya que lo que sugiere este trabajo es que cannabinoides menos explorados que el CBD podrían desempeñar un papel más preciso en la reducción del consumo de alcohol. Por eso, y más que ofrecer una solución inmediata, el estudio nos recuerda que el futuro terapéutico del cannabis quizá no dependa de los compuestos más conocidos, sino de aquellos capaces de demostrar eficacia y seguridad fuera del laboratorio.