La detención ocurrió el 3 de octubre en el aeropuerto internacional I Gusti Ngurah Rai. Según informó la oficina de Aduanas, los dos viajeros habían salido desde la capital chilena y llegado a Bali vía Melbourne cuando una inspección por rayos X detectó anomalías en sus equipajes. Los funcionarios encontraron cuatro paquetes que sumaban 4.594,5 gramos de cocaína escondidos en compartimentos confeccionados en dos mochilas.
Tras el hallazgo, ambos quedaron a disposición de la Agencia Nacional de Narcóticos de Bali, que continúa investigando la ruta y a otras personas presuntamente involucradas. ANTARA (agencia estatal de noticias de Indonesia) informó que las autoridades detuvieron además a un ciudadano indonesio señalado como receptor y buscan a otro extranjero al que atribuyen un posible papel de coordinación.
El caso se desarrolla bajo el nuevo Código Penal de Indonesia, vigente desde enero de 2026. Su artículo 610 contempla penas para quien produzca, importe, exporte o distribuya narcóticos sin autorización. Cuando se trata de más de cinco gramos de una sustancia no vegetal incluida en el Grupo I, la norma establece como alternativas la pena de muerte, la prisión perpetua o una condena de entre cinco y veinte años.
Las fuentes oficiales confirman el decomiso y la investigación, pero no una acusación fiscal individualizada. El artículo 609 regula, entre otras conductas, la posesión y el control de narcóticos, mientras el 610 comprende la importación. Saber qué figura atribuirán finalmente las autoridades a cada detenido determina también qué escala de penas puede aplicarse.
La reforma de 2026 modificó además el tratamiento general de la pena de muerte. El artículo 100 establece un periodo de prueba de diez años contado desde que la sentencia queda firme. Durante ese plazo la condena no puede ejecutarse y, si se cumplen las condiciones previstas por la legislación, puede convertirse en prisión perpetua.