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El cannabis fue un cultivo clave en la China neolítica

Un estudio arqueobotánico sitúa al cannabis entre los cultivos cotidianos del norte de China hace 3400 años. A partir del análisis de fitolitos hallados en dos yacimientos de Shandong, la investigación propone que la planta formaba parte de la economía agrícola local, sobre todo como fuente de alimento y fibra.

Durante siglos, la historia antigua del cannabis ha quedado atrapada entre la del cáñamo como fibra útil y la de la planta psicoactiva vinculada a contextos rituales. El nuevo trabajo analizó 132 muestras arqueológicas procedentes de suelos, fosas de ceniza, cimientos y espacios habitacionales. Allí encontraron fitolitos de Cannabis sativa, y que corresponden a pequeñas estructuras minerales que pueden sobrevivir cuando semillas, fibras o restos orgánicos ya han desaparecido.

Los resultados son significativos por su frecuencia y por su contexto. En Beitaishang, los fitolitos de cannabis aparecieron en 22 de 32 muestras del periodo Longshan, un 68,8 %. En Qianzhongzitou fueron identificados en 47 de 65 muestras del mismo periodo, un 72,3 %, y en 16 de 31 muestras del periodo Yueshi, un 51,6 %. La investigación sitúa esos restos entre 4500 y 3400 años antes del presente, una cronología que abarca desde el Neolítico tardío hasta la Edad del Bronce temprana.

La presencia del cannabis no aparece aislada. Según el resumen del estudio, sus fitolitos coaparecen con cultivos básicos como el mijo cola de zorra, el mijo común y el arroz en porcentajes que van del 84 % al 100 %. Esa asociación permite a los autores defender que el cannabis no era una planta marginal, sino un componente integrado en el conjunto agrícola local. En Shandong, sostienen, la planta ya habría formado parte de los llamados “cinco granos”, junto a otros cultivos esenciales para la subsistencia.

El hallazgo también ayuda a corregir una limitación habitual de la arqueología del cannabis ya que las semillas, el polen y las fibras no siempre se conservan bien, lo que puede hacer que la importancia histórica de la planta quede subestimada. El análisis de fitolitos ofrece una vía más resistente para rastrear su presencia y permite reconstruir usos cotidianos que no dependen de tumbas u objetos ceremoniales . Esta mirada se complementa con investigaciones previas sobre la domesticación temprana del cannabis, donde la planta aparece como parte de procesos agrícolas más amplios y no solo como objeto ritual.

Nada en este estudio prueba un consumo psicoactivo en estos asentamientos de Shandong. Al contrario, el contexto doméstico y agrícola apunta a usos prácticos de la semillas, aceite, fibra y procesamiento textil, ampliando la importancia cultural del cannabis que está incorporada a la vida diaria.

En ese sentido, el trabajo se suma a otras evidencias sobre el cannabis como alimento en la China antigua, pero empuja la cronología mucho más atrás. También permite distinguir estos usos agrícolas de otros hallazgos arqueológicos asociados a contextos funerarios o ceremoniales, como las pruebas de uso de marihuana hace 2.500 años.

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