El proyecto comenzó a tomar forma antes de la muerte de Jonathan Ott. Según la fundación, el investigador había acordado entregar su biblioteca a Lobeliana, que busca construir en la cuenca del lago Tinquilco, junto al Parque Nacional Huerquehue, una “biblioteca de bibliotecas”. La idea es conservar cada colección como una unidad, respetando las relaciones que sus propietarios establecieron entre botánica, química, antropología, historia y cultura de las drogas.
En mayo de 2026, un equipo chileno viajó a Xalapa para ordenar el material. El reportaje publicado por Chacruna relata que los integrantes de Lobeliana limpiaron, escanearon y catalogaron miles de ejemplares y documentos. El trabajo quedó embalado en 108 cajas que, según la información disponible, permanecen en México mientras la organización reúne fondos para trasladarlas a Chile.
Entre los materiales aparece la correspondencia que Ott mantuvo con figuras centrales de la investigación psicodélica y etnobotánica, como Albert Hofmann, R. Gordon Wasson, Richard Evans Schultes, Christian Rätsch y Antonio Escohotado. Más que objetos de colección, esos papeles permiten reconstruir las redes personales e intelectuales por las que circuló durante décadas buena parte del conocimiento sobre plantas y sustancias psicoactivas.
La biblioteca de Jonathan Ott formará parte de un proyecto más amplio. Según Fundación Lobeliana, la organización cuenta con cuatro colecciones comprometidas por destacados psiconautas, además de una selección de libros curada por Dennis McKenna. A ellas se sumarán otras selecciones, libros adquiridos por la fundación y publicaciones de su propia editorial. En conjunto, la organización proyecta reunir inicialmente más de 8.000 volúmenes, conservando la identidad y las relaciones internas de cada biblioteca.
El proyecto tendrá otra instancia pública en noviembre, cuando San Pedro de Atacama acoja el II Simposio Psiconauta, programado del 9 al 15 de noviembre y dedicado en parte al legado de Ott. Preservar su biblioteca en América Latina no supone solo salvar su colección de la dispersión, también permite conservar la trama de relaciones y saberes desde la que se construyó una parte importante de la cultura psicodélica contemporánea.
Material de lectura transdisciplinario conservado durante décadas en el archivo de Jonathan Ott. Fuente: Fundación Lobeliana.
Nota manuscrita de Albert Hofmann a Jonathan Ott (Basilea, 1996). En ella, el químico le da las gracias por su labor y lamenta su ausencia en el festejo de su noventa aniversario. Hallada en el interior del libro María Sabina – Botin der heiligen Pilze. Fuente: Fundación Lobeliana.