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La WNBA saca el cannabis y suma los psicodélicos a la prohibición

La liga de baloncesto femenino de Estados Unidos retiró el cannabis de su lista de sustancias prohibidas en el nuevo convenio colectivo con sus jugadoras, firmado en mayo y vigente hasta 2032. La reforma alinea a la liga con la NBA y abre la puerta a que las deportistas inviertan en el sector, aunque el mismo acuerdo sumó varios psicodélicos a la prohibición.

El nuevo convenio colectivo de la WNBA dejó de incluir el cannabis entre las sustancias prohibidas, donde hasta ahora figuraba bajo el rótulo «Drugs of Abuse». El acuerdo, firmado a finales de mayo entre la liga y la asociación de jugadoras, rige siete temporadas –de 2026 a 2032– y acerca al baloncesto femenino a la política que la NBA ya había adoptado en 2023. Hasta este convenio, la WNBA mantenía una postura más estricta que la propia NBA en este punto.

Bajo las reglas anteriores, una jugadora que diera positivo era derivada a tratamiento la primera vez y se exponía a multas o suspensiones si reincidía. Esa lógica punitiva queda atrás, aunque el giro tiene una cara menos comentada. Mientras retira el cannabis, el mismo texto incorpora por primera vez cuatro psicodélicos a la lista de prohibidos –psilocibina, psilocina, DMT e ibogaína– junto con los cannabinoides sintéticos, incluido el delta-8-THC. Una sustancia se normaliza mientras otras entran al radar, algo sobre lo que el cannabis ya dejó lecciones para la ola psicodélica.

Retirar el cannabis de la lista no equivale a desregular ya que la liga conservará algunos mecanismos disciplinarios y todavía podrá testear a una jugadora en supuestos concretos, como ingresar en su programa de tratamiento o presentarse bajo los efectos durante actividades oficiales. El convenio abre, además, una puerta económica que le permitirá a las jugadoras invertir en empresas del sector y promocionar productos de cannabis y de CBD de cáñamo, dentro de las reglas de la liga y al calor de un mercado legal que ya madura en varios estados.

Lo ocurrido en la WNBA es parte de un movimiento que, en los últimos años, ha tenido como protagonistas a las grandes ligas estadounidenses –NBA, NFL, MLB y la UFC–  que han revisado sus reglas a medida que avanzaba la legalización estatal. La tendencia es clara y corre la planta desde el terreno del dopaje hacia el de la salud y la conducta. El contraste con otros rincones del mapa, sin embargo, sigue siendo abismal como el caso de un deportista que llegó a enfrentar un castigo extremo por gominolas con THC, prueba de lo desigual que resulta la norma según dónde se juegue.

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