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Monjes budistas, kush y una ruta entre Bangkok y Colombo

Monjes budistas, kush y una ruta entre Bangkok y Colombo

Los monjes llegando a la corte tras su detención. 

La detención de 22 monjes budistas en el aeropuerto de Colombo ya no aparece como una simple rareza policial. La prensa perfila una trama con equipajes preparados, jóvenes religiosos presuntamente captados y una reacción política que llegó hasta la presidencia de Sri Lanka.

La noche del 25 de abril, los monjes aterrizaron desde Bangkok en el aeropuerto internacional Bandaranaike, donde los controles hallaron más de 110 kilos de kush ocultos en maletas con compartimentos falsos. Aduanas describió la incautación como la mayor registrada allí.

La prensa local añadió los elementos que cambiaron el tono del caso. Según Daily Mirror, la operación se activó por una alerta específica y las maletas, muy parecidas entre sí, tenían fondos y paredes falsas. La carga rondaría los 112 kilos y su valor superaría los 1.100 millones de rupias esrilanquesas (unos 2,9 millones de euros). Un tribunal de Negombo autorizó siete días de interrogatorio.

Tres monjes de un templo de Jamburaliya habrían coordinado el viaje y reclutado a otros 19 por Facebook, ofreciendo vuelos, alojamiento y comidas. A varios jóvenes se les habría dicho que llevaban materiales escolares y dulces. The Guardian, citando a la BBC en cingalés, informó de un monje número 23 detenido por su presunto papel organizador.

La ruta entre Bangkok y Colombo ya acumulaba antecedentes. En mayo de 2025, una británica de 21 años fue detenida con 46 kilos de kush. Daily Mirror registró además un canadiense con más de 21 kilos en abril de 2026 y tres personas con más de 16 kilos en febrero. No hay vínculo oficial, pero sí un patrón de origen, sustancia y terminal.

La reacción institucional escaló rápido. El presidente Anura Kumara Dissanayake convocó el 28 de abril a representantes de las tres principales órdenes budistas y mandos policiales. El trasfondo regional pesa porque Tailandia abrió el mercado con la despenalización de 2022, aunque en 2025 restringió la venta sin receta. Sri Lanka mantiene un marco prohibicionista, con excepciones limitadas para preparaciones tradicionales.

Más que una noticia pintoresca sobre monjes y cannabis, el caso habla de captación, mercados desiguales y controles fronterizos atravesados por leyes incompatibles. La pregunta no es solo quién llevaba las maletas, sino qué condiciones hicieron posible que circularan.

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