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Un consumo eléctrico atípico revela una plantación en un puente

Un consumo eléctrico atípico revela una plantación en un puente

La policía neerlandesa localizó una plantación ilegal de cannabis oculta en una sala técnica dentro de un pilar del puente Jan Blankenbrug, en la autopista A2, cerca de Vianen. El hallazgo –con 180 plantas– se produjo tras detectar una consumo inusual de electricidad que terminó revelando una conexión clandestina y pagada con recursos públicos.

El cultivo estaba instalado en un espacio cerrado de infraestructura vial, una “zona técnica” pensada para el funcionamiento del puente. Según declaró el alcalde Sjors Fröhlich (Vijfheerenlanden) a medios neerlandeses, la puerta habría sido forzada y el candado apareció varias veces cortado. Al principio, el episodio se pensó que era vandalismo.


La pista decisiva llegó desde Rijkswaterstaat –la agencia estatal responsable de carreteras y obras hidráulicas–, que registró consumos inusuales en una estructura que, en condiciones normales, requiere poca energía. Al inspeccionar el lugar, se constató una toma ilegal que alimentaba la instalación. De acuerdo con el alcalde, todo indicaba que se trataba de una primera cosecha, un montaje reciente aún en fase de crecimiento.

En 2016, en Nieuwegein, sucedió lo mismo, en un hueco técnico de un puente, se encontró un cultivo con alrededor de 450 plantas. Casos así, más allá del dato pintoresco, una vez más, demuestran que cuando la producción se empuja a la clandestinidad, los cultivos tienden a trasladarse a espacios de difícil acceso, incluidas las infraestructuras públicas.

Cabe recordar que, en Países Bajos,  el sistema de tolerancia permite la venta minorista en coffeeshops bajo condiciones estrictas, mientras el abastecimiento queda fuera del marco permitido. Para abordar esa “puerta trasera”, el gobierno impulsa el experimento de cadena cerrada de coffeeshops (wietexperiment), que evalúa si una producción y distribución reguladas, con control de calidad, reduce daños vinculados a criminalidad y seguridad.

La plantación escondida en un puente es, por así decirlo, un síntoma de una regulación a medias donde, por un lado, existe un mercado tolerado de cara al público, con venta minorista bajo condiciones, pero el origen de ese circuito –la producción y el abastecimiento– permanece fuera del marco permitido y se desplaza a la clandestinidad.

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