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Ilustración: Oscar Noguera

Medical Marijuana Canadá

Oswaldo Pérez Cabrera
Este artículo se publicó originalmente en el número 272 de la revista Cáñamo España

El modelo canadiense ha generado envidias alrededor del orbe y ha servido como ejemplo para muchas naciones que están buscando regular el comercio de la marihuana. El proceso canadiense comenzó en 1999, cuando la Suprema Corte autorizó el primer autocultivo con fines medicinales.

En el 2001, el gobierno canadiense creó el Programa de Acceso Médico a la Marihuana (MMAR) a través del Health Canada bajo la Ley de Drogas y Sustancias Controladas de Canadá. Muchas personas comenzaron a cultivar pese a que los médicos aún eran reticentes a recetar o recomendar cannabis, uno de los requisitos indispensables para consumir legalmente su medicina.

En el 2015, el programa evolucionó y es el único en el mundo que permite a médicos y pacientes usar productos con cannabis sin límite de las sustancias psicoactivas. No hay límite de cultivo para los pacientes, pero para la gente común se permiten cultivar solo cuatro plantas. A la fecha son miles de médicos ya integrados a este programa que están investigando y probando el cannabis con sus pacientes, aplicándolo particularmente para dolor, insomnio, ansiedad, esclerosis múltiple y falta de apetito.

El modelo canadiense fue probando en personas el uso medicinal, sobre todo en Vancouver, donde la policía dejó de perseguir a los dispensarios que abrieron a diestra y siniestra, alcanzando casi los doscientos en la ciudad. Fue un experimento social. Muchas personas sanas tuvieron que inventarse enfermedades para tener acceso al mercado medicinal. Al mismo tiempo, los políticos y expolicías se aliaron con inversionistas y hombres de negocios y fueron avanzando en ensayos clínicos de medicamentos y productos cannábicos que próximamente podrán vender en farmacias ya con una etiqueta que maneje dosis, riesgos, posibles interacciones y efectos secundarios en base a la información demostrada en los ensayos. Hoy en día, estas empresas ya tienen presencia internacional en las bolsas de valores y son las que abastecen la mayoría del mercado medicinal. Por otro lado, el paciente puede designar a un cultivador experimentado, que entonces puede cultivar sin problema alguno.

Según Estadísticas Canadá, 4,9 millones de canadienses son consumidores habituales de marihuana. Canadá tiene unos cuarenta millones de habitantes, es decir, más del diez por ciento de la población es fumeta. Hay alrededor de doce mil personas registradas para cultivar y más de diez mil profesionales de la salud han recomendado el cannabis. Las ganancias por el mercado de cannabis medicinal legal son de más de tres millones de dólares canadienses anuales.

“Canadá es un gran líder mundial en el uso médico del cannabis. Los pacientes han tenido acceso a su medicina y han podido incluso cultivarla aplicando al MMAR –nos dice José Domínguez, un cultivador experto desde Montreal–. Todos pueden cultivar. Habiendo dicho esto, el cannabis nunca fue aprobado como un medicamento, así que nunca ha sido cubierto por las aseguradoras ni los programas médicos. Mucha gente abusó del programa cultivando múltiples jardines, cuyos frutos fueron al mercado ilícito. Había lugar para el abuso, y mientras había gente que seguía las reglas para mejorar su salud a bajo coste, la gente abusó. Creo que el programa medicinal de cultivo se va a reformar, ya que el Health Canada ya probó en múltiples ocasiones que es un programa difícil de hacer cumplir. El porcentaje de gramos por planta puede ser revisado, así como la forma en que se da el consentimiento para cultivar en los terrenos, para ofrecer mayor protección a los propietarios, que a veces caían víctimas de los cultivadores, que usaban su propiedad sin consentimiento”.

“El futuro de la marihuana para uso medicinal permanecerá como una opción alternativa para los pacientes que deseen mejorar su salud evitando las drogas farmacéuticas. La ciencia y la Big Pharma quieren que se les aprueben medicinas cannábicas para enfermedades y así poder administrarlas a los pacientes. Puedo ver en el futuro a enfermos de cáncer, esclerosis múltiple y sida con cobertura amplia para estos medicamentos, pero solo si usan el cannabis recetado por la industria farmacéutica, que quiere hacer su agosto. La marihuana como flor o extracto es más holística, una medicina más natural. Mientras que la ciencia y los doctores están más interesados en datos científicos para precisar dosis más consistentes y predecibles de los cannabinoides”, nos refiere Domínguez.

Los microproductores y procesadores solo pueden vender a los pacientes registrados. Los pacientes que cultivan no pueden vender su producto. El gobierno canadiense ya se prepara para que las farmacias también vendan productos cannábicos, así como las tiendas especializadas. Los canadienses pueden también comprar en línea y tener los productos entregados por correo en sus casas. Incluso algunos dispensarios están vendiendo hongos mágicos (Psilocybe) en varias formas, desde chocolates hasta el mismo hongo. Para finalizar, cabe mencionar que cada provincia de Canadá tiene también sus propias regulaciones, pero lo más importante es que la marihuana es accesible para todos sin riesgo a sufrir cárcel, aunque de vez en cuando cae alguna multa por fumar en público.