Ilustración: puma
Ilustración: Óscar Noguera

Joe y Kamala

Observatorio Norteamericano
Este artículo se publicó originalmente en el número 275 de la revista Cáñamo España

Ya sabemos que, en la supuesta democracia estadounidense, los contendientes a los puestos políticos dedican sus esfuerzos a pleitos de millonarios oligarcas en los que no importan los derechos de los habitantes y menos de las minorías, a las que usan como mano de obra barata reprimiéndolos constantemente. Una de sus armas para oprimir son las leyes draconianas que aún existen a nivel federal con respecto a la marihuana y otros enteógenos naturales. Ya sé, es ridículo criminalizar la naturaleza.

A pesar de todas las locuras de Trump, debemos reconocer que se han librado batallas en las que el movimiento fumeta ha salido victorioso y los federales no han intervenido mucho en las políticas estatales, ni para bien ni para mal.

Según algunos analistas, Joe Biden será el próximo presidente de Estados Unidos. La gente blanca y la oligarquía se sienten seguros con él, al final es parte del statu quo y ha elegido a la senadora de California Kamala Harris como candidata a la vicepresidenta. Harris, aunque sea mitad negra y mitad hindú, también es parte del establishment, y los demócratas apuestan a que será un imán para atraer los votos de las minorías.

La legalización de la marihuana parece que sería una obvia arma para los demócratas que podría pavimentar el camino hacia la Casa Blanca. Sin embargo, Biden se ha mostrado renuente a comprometerse a una legalización completa. Los allegados a su círculo íntimo dicen que está preocupado por la salud pública; a pesar de que se supone ha leído los estudios recientes y ha visto como las economías de los estados que tienen programas de marihuana recreativa no han sufrido problemas, al contrario, han mejorado en muchos renglones. El abuelito dice que está buscando la prueba definitiva que le asegure que la legalización no tendrá consecuencias que lleven a problemas físicos y mentales en adolescentes y adultos. Bueno, se ve que no ha visitado Colorado últimamente.

Al final, el país se sigue moviendo hacia adelante con o sin él. La juventud demócrata ya está convencida de los beneficios cannábicos. También es responsabilidad de Biden acabar con la injusticia social y racial, de la cual la guerra contra las drogas es parte importante. Es de todos sabido que se arrestan muchos más negros y latinos por posesión que blancos, y no solo eso, las penas para los de razas de color son mucho más severas, dejando ver un racismo institucional que debe terminar. Asimismo, es responsabilidad del potencial presidente regular el mercado de drogas, no solo del cannabis, sino de todos los estupefacientes. Si de verdad está preocupado por la salud de los estadounidenses, entonces debería centrar su atención en la crisis de opioides, drogas que no solo crean adicción, sino que provocan muchas muertes, ya que en el mercado negro a menudo están cortadas con sustancias potencialmente letales como el fentanilo.

Sin embargo, los allegados a Biden dicen que movería el cannabis de la Lista I, donde está en la misma categoría que la heroína, a un nivel de peligrosidad menor. Una nueva ley federal podría tratarla como el alcohol y el tabaco y no como el caballo.

Stef Feldman –directora de políticas de Biden– ha dicho a la prensa: “Cuando la ciencia llegue a evidencias más conclusivas respecto al impacto de la marihuana, Joe Biden verá esos datos. Pero es difícil que tome una decisión ahora mismo o cuando llegue a la Casa Blanca. Aquí es donde la ciencia lo guiará. Cuando se le pidió que mostrara su posición respecto a la marihuana, él preguntó por las últimas noticias científicas, no por las de hace veinte años. Él quería saber la mejor información actual y en base a eso tomó su decisión”.

Kamala Harris era la fiscal general de California y fue una de las contendientes para ser candidata a la presidencia de Estados Unidos. A pesar de ser una muy buena elección para llegar a la Casa Blanca, su récord en relación con las drogas no es tan alentador tampoco, ya que como fiscal puso a más de mil quinientas personas en la cárcel por delitos relacionados con las drogas. Sin embargo, ella dice que su posición es pro legalización de la marihuana, y hasta ha bromeado que alguna vez fumó en el colegio. Sin embargo, se opuso a la Proposición 19 y pidió a los estados no contradecir las leyes federales al legalizar la marihuana. También ha dicho que apoya los programas medicinales. “Los californianos apoyan abrumadoramente el uso compasivo de la marihuana medicinal para los enfermos. Entiendo eso. Sin embargo, debemos estar preocupados por la proliferación de las pandillas y negocios criminales, que buscan explotar estas leyes al cultivar y traficar ilegalmente la marihuana”, refirió Kamala.

Esperemos que alguien le explique que eso se resuelve legalizando a nivel federal.

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