COVID y cannabinoides: ¿qué sabemos?
Fotos: Laura Aranda

COVID y cannabinoides: ¿qué sabemos?

Este artículo se publicó originalmente en el número 292 de la revista Cáñamo España

Desde que se declarase la pandemia mundial de COVID-19, se han explorado todo tipo de posibles tratamientos para la infección, incluyendo algunas drogas psicoactivas, y en este campo parece que algunos cannabinoides podrían tener potencial para prevenir y tratar la infección o algunas de sus consecuencias. Pero la evidencia de momento es muy limitada y proviene sobre todo de placas de Petri o animales, aunque parece lo suficientemente prometedora para que se siga investigando en esta línea.

Al comienzo de la pandemia mundial de COVID-19, circuló por WhatsApp y medios de comunicación diversos un pantallazo de la televisión de Estados Unidos en el que se veía a la pareja de presentadores abriendo un telediario con un rótulo en pantalla en que se leía: “Breaking News: cocaine kills coronavirus. Scientists is shocked to discover that this drug can fight the virus” (‘Últimas noticias: La cocaína mata al coronavirus. Científicos sorprendidos al descubrir que la droga puede combatir al virus’).

Entre el asombro y la guasa, este titular se difundió como la pólvora, y es que habría sido muy buena noticia descubrir un antiviral eficaz contra el coronavirus a esas alturas, y muy paradójico que la cocaína pudiese llegar a ser la nueva arma sanitaria para salir de esta. Por desgracia, se trataba de una broma o una fake news, según sea el humor de cada cual con estas cosas.

Tanto se extendió la noticia que las autoridades sanitarias francesas tuvieron que emitir un comunicado desmintiéndolo para su población: “No, la cocaína no protege frente al COVID-19”. A este comunicado de Francia, siguieron otros en diversos países, y hasta la propia Organización Mundial de la Salud se pronunció sobre el asunto declarando que la cocaína no trata el coronavirus y, en cambio, es “una droga estimulante y adictiva, y su consumo provoca graves efectos secundarios y es perjudicial para la salud de las personas”.

Aunque esta broma daba a entender que la cocaína “mataba” al coronavirus como si fuese un antiviral ­­–algo que nunca se había demostrado–, lo que sí sabemos es que la cocaína y otras drogas psicoactivas pueden influir en las defensas del cuerpo y de ese modo afectar a un proceso infeccioso, normalmente agravándolo, aunque no siempre. Por ejemplo, la cocaína adulterada con levamisol (antiparasitario veterinario usado como adulterante) reduce la inmunidad del cuerpo y podría facilitar la infección por COVID,1 por lo que parece que esta vez la broma podía salirle cara a quien se la creyese lo suficiente como para usarla como prevención o tratamiento frente a la infección.

Pero lejos de memes y demás chismes, lo cierto es que hay drogas psicoactivas que pueden ser prometedoras en este campo específico de la inmunidad o incluso presentar propiedades antivirales o antibacterianas, y por tanto podrían tener algún potencial terapéutico frente al COVID u otras infecciones. Una de las que más se están estudiando en la actualidad son los cannabinoides, ya que se sabe que nuestro sistema inmunitario tiene receptores para estas sustancias endógenas pero que también pueden ser accionados por cannabinoides exógenos como el THC o el CBD, entre otros, presentes en la planta del cannabis.

Por ello, desde el comienzo de la pandemia, empezó a especularse con el hecho de que el cannabis o sus compuestos cannabinoides podían de algún modo ser interesantes de estudiar de cara a la prevención o tratamiento del COVID, y empezaron a realizarse una serie de estudios cubriendo diferentes frentes y mecanismos,2 con objeto de dar respuesta a algunos interrogantes. Así, a lo largo del último año se han ido publicando conclusiones muy interesantes que permiten sugerir que algunos cannabinoides podrían tener potencial contra el coronavirus.

¿Cannabinoides como antivirales contra el SARS-CoV-2?

A finales del 2020, un estudio3 proponía, en base a modelos 3D artificiales de humanos, que algunos extractos de plantas de Cannabis sativa ricos en CBD tenían la capacidad de reducir la expresión de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), que es la puerta de entrada del SARS-CoV-2 a nuestras células, y se expresa sobre todo en el tejido pulmonar, así como en la mucosa oral y nasal, los riñones, los testículos y el tracto gastrointestinal. También reducían las enzimas TMPRSS2, igualmente implicadas en el mecanismo de entrada del virus a la célula. Para ello, se habían probado ochocientas cepas diferentes de cannabis y se habían seleccionado trece extractos ricos en CBD que mostraban ese efecto de forma significativa. Alentados por estos resultados, los investigadores proponían seguir investigando.

Otro estudio4 publicado en esas mismas fechas exploró el potencial antiviral de treinta y dos cannabinoides diferentes contra el virus, combinando modelos informáticos con experimentos en placa de Petri. Las conclusiones fueron que, en estos modelos, la actividad antiviral de dos cannabinoides en particular –cannabidiol (CBD) y tetrahidrocannabinol (THC)– estaba por encima de la de algunas sustancias antivirales comunes como lopinavir, cloroquina y remdesivir, lo que justificaba pasar a estudiarlos en modelos animales e incluso en humanos como un posible ayudante a la vacuna.

Nuevas investigaciones han seguido arrojando evidencias prometedoras. Como ya informó esta revista, recientemente se publicó un estudio5 que profundizaba en los efectos del CBD en la infección por coronavirus. Concretamente, se trata de un estudio realizado en cultivos de células humanas y animales que exploraba diversos cannabinoides derivados del cannabidiol (CBD), mostrando que algunos pueden unirse a la proteína S del virus que está en la superficie de su “corona” (que el virus utiliza como una llave para entrar a infectar las células de nuestro cuerpo), y que es la misma proteína que las vacunas “enseñan” a nuestro sistema inmune a reconocer y atacar. Al unirse estos cannabinoides a las puntas de estas proteínas, el virus pierde parte de su capacidad de penetrar en las células y, por tanto, de infectarlas. Concretamente, los cannabinoides con mayor adherencia a esa proteína S fueron el ácido cannabidiólico (CBDA) y el ácido cannabigerólico (CBGA), con lo que el equipo investigador concluyó que estos cannabinoides bloqueaban la infección de las células humanas y animales al unirse a la proteína S del virus, lo que de momento podría ser eficaz para todas las variantes del SARS-CoV-2.

Otro estudio muy reciente6 mostró que, en ratas y en células humanas, el CBD (y su metabolito, el 7-OH-CBD) podía evitar la infección, probablemente deteniendo la replicación del SARS-CoV-2 mediante la activación de la respuesta celular al estrés, y parecían mostrar una asociación entre consumo de CBD y resultado negativo en prueba de COVID en un estudio poblacional en humanos. Cabe mencionar que esta correlación no implica causalidad, y esta asociación podría deberse a otros muchos factores, por lo que será necesaria más investigación.

¿Cannabinoides como inmunomoduladores en COVID?

He mencionado algunas investigaciones sobre cómo algunos cannabinoides parece que podrían dificultar al virus infectar células aunque todavía no sepamos si esto funcionaría también en humanos. Pero a lo largo de los últimos años también se ha investigado cómo estas sustancias impactan en nuestro sistema inmune en general, lo cual afectaría también a la infección por coronavirus y a algunas de sus consecuencias. No parece que los cannabinoides tengan un papel inmunoestimulante directo, es decir, no aumentan nuestras defensas o su “agresividad”, sino más bien lo que algunas publicaciones7 muestran es que el uso de cannabis modera el sistema inmune, especialmente cuando hablamos del CBD8, lo cual podría ser de mucha utilidad para el tratamiento de la inflamación y de enfermedades autoinmunes9 relacionadas con un sistema inmune sobreactivado.

Dado que todo apunta a que el COVID desencadena procesos inflamatorios peligrosos (pudiendo ser letales)10 e incluso se especula que podría inducir autoinmunidad en algunos casos, parece que tendría lógica evaluar el uso de estas sustancias cannabinoides en humanos, ya que incluso actualmente se estudia si estos procesos patológicos pudieran estar detrás del COVID persistente, esa enfermedad recientemente definida que se produce en algunas personas después de pasar el COVID y que se manifiesta con una serie de síntomas variados pero persistentes en el tiempo durante meses o años tras la infección (problemas de memoria, concentración, lenguaje; fatiga; ansiedad; depresión; palpitaciones; dolor de cabeza...). Actualmente, ya hay al menos dos investigaciones clínicas en curso (en Reino Unido y Brasil) para probar si el uso de CBD puede ayudar a reducir la sintomatología del COVID persistente.

Los estudios aquí mencionados parecen estar arrojando algunos resultados prometedores sobre el potencial de los cannabinoides para prevenir o tratar el COVID, lo que ha generado mucha expectación. Sin embargo, cabe recordar que de momento son en su mayoría estudios preclínicos en animales o in vitro, por lo que no se pueden extrapolar sus resultados a humanos. En muchos casos, además, tampoco son estudios lo suficientemente sólidos como para justificar los riesgos que podrían estar asociados al consumo de cannabinoides sin un mecanismo terapéutico claro ni una supervisión facultativa. No hay que olvidar que, aunque el CBD sea una sustancia de escaso potencial psicoactivo y con una percepción de riesgo muy baja, lo cierto es que todavía no lo conocemos muy bien y puede tener algunos riesgos, especialmente cuando se consume en personas que están en tratamiento con otras sustancias, pudiendo alterar los mecanismos de eliminación del cuerpo para muchos tipos de medicamentos, al reducir la actividad de la enzima hepática CYP3A4, algo similar a lo que puede suceder, por ejemplo, al consumir pomelo. Así que, de momento, hasta que sepamos más, el mensaje es: “no lo hagáis en casa”.

Referencias

1. Marski, K.; Meaiki, A.; Shanouda, M. “Levamisole-adulterated cocaine poses a concern during the COVID-19 pandemic”. En: Journal of Addictive Diseases, n.º 38, pp. 580-581 (2020).

2. “American Journal of Endocannabinoid Medicine. The Complicated Relationship Between COVID-19 and Cannabis: A Year in Review”. American Journal of Endocannabinoid Medicine, n.º 3, pp. 33-39.

3. Wang, B. et al. “In search of preventive strategies: novel high-CBD extracts modulate ACE2 expression in COVID-19 gateway tissues”. En: Aging, n.º 12, pp. 22.425-22.444 (2020).

4. Raj, V. et al. “Assessment of antiviral potencies of cannabinoids against SARS-CoV-2 using computational and in vitro approaches”. En: International Journal of Biological Macromolecules, n.º 168, pp. 474-485 (2021).

​​​​​5. Van Breemen, R.B. et al. “Cannabinoids Block Cellular Entry of SARS-CoV-2 and the Emerging Variants”. En: Journal of Natural Products, n.º 85, pp. 176-184 (2022).

6. Nguyen, L.C. et al. “Cannabidiol inhibits SARS-CoV-2 replication through induction of the host ER stress and innate immune responses”. En: Science Advances, n.º 8, eabi6110 (2022).

7. Maggirwar, S.B.; Khalsa, J.H. “The Link between Cannabis Use, Immune System, and Viral Infections”. En: Viruses , n.º 13 (2021).

8. Nichols, J.M.; Kaplan, B.L.F. “Immune Responses Regulated by Cannabidiol”. En: Cannabis and Cannabinoid Research, n.º 5, pp. 12-31 (2020).

9. Rodríguez Mesa, X.M. et al. “Therapeutic Prospects of Cannabinoids in the Immunomodulation of Prevalent Autoimmune Diseases”. En: Cannabis and Cannabinoid Research, n.º 6, pp. 196-210 (2021).

10. Casadevall, A.; Pirofski, L.-A. “In fatal COVID-19, the immune response can control the virus but kill the patient”. En: Proceedings of The National Academy of Sciences USA, n.º 117, pp. 30.009-30.011 (2020).

 

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