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2C-B, un alucinógeno no tan intenso

Félix Tuidara

De Energy Control

Fotografías de Laura Aranda
Fotografías de Laura Aranda

El uso de las drogas tiene una larga tradición y, aunque esté relacionado con muchos tabús, desde que nos consta la historia escrita, el ser humano ha consumido sustancias psicoactivas. Realmente, desde los babilonios venerando a la diosa del vino en el 2700 aC hasta el ravero que se toma MDMA en una fiesta, tampoco ha cambiado tanto la cosa. Aun así, ¿cómo es el proceso por el que una nueva sustancia se introduce en el repertorio popular? El LSD se ganó su sitio en los sesenta y setenta, con el movimiento hippie, sobrevivió su prohibición en el 1971 y aún se puede encontrar hoy. El MDMA tomó una ruta parecida, filtrándose de los consultorios de psicólogos a las fiestas en los años setenta y ochenta, hasta ser prohibido en el 1986. Cada uno de estos ejemplos merecería un artículo en sí, pero este se centra en el 2C-B, una sustancia que desde hace relativamente poco se ha consolidado en el mercado negro.

El 2C-B es una fenetilamina, la familia a la que pertenecen sustancias como el MDMA, la mescalina o la anfetamina, entre otras. Sus efectos tienen parecido a los del MDMA y el LSD, aunque muy característicos en sí mismos. En dosis bajas produce alucinaciones más suaves que las del LSD, reteniendo mucha más claridad mental, y es ligeramente estimulante y empatógeno, aunque menos que el MDMA. Aumenta la sociabilidad y las emociones, dilata las pupilas y causa estimulación. Predominan sus efectos estimulantes, y es más adecuado para fiestas que otros alucinógenos, debido a la lucidez que se retiene al tomarlo. En dosis más altas se incrementan los efectos psicodélicos y recuerda más a un alucinógeno normal, provocando cambios en la percepción, sensaciones táctiles aumentadas, euforia, distorsión de la percepción del tiempo y la vista, aparición de patrones geométricos, cambios de color, etc.

Sus efectos tienen una duración de entre 4 y 8 horas, y tarda entre 45 y 75 minutos en subir del todo si se toma por vía oral. Por vía esnifada dura un poco menos y tarda menos en hacer efecto. No obstante, es mucho más potente por vía esnifada y provoca dolor agudo en las fosas nasales. Otros compuestos parecidos pueden causar complicaciones por esta vía, así que no es recomendable esnifarlo. Otra particularidad de la dosis es que solo un par de miligramos de diferencia pueden causar un cambio brusco en la intensidad de los efectos; es decir, de 16 miligramos a 18 hay un buen salto.

2cbd

Fue sintetizada por primera vez en 1974 por Alexander Shulgin, respetado químico. Shulgin vio en ella un potencial uso como afrodisíaco y describió sus otros efectos, manera de sintetizarlo y dosis. Primero se usó en la comunidad psiquiátrica como ayuda para terapia, debido a que su corta duración, ausencia de muchos efectos secundarios y su naturaleza tranquila lo hacían un buen candidato para este uso. Poco después se hizo popular como droga recreativa y afrodisiaco, vendido bajo nombres como Erox o Nexus. Se manufacturaba por la compañía farmacéutica alemana Drittewelle y se vendía en smart shops y discotecas. Hasta su prohibición por las Naciones Unidas en el 2001, también se vendía como sustituto legal del éxtasis (MDMA).

Hoy en día, aunque ilegal, se sigue produciendo en laboratorios clandestinos y se puede obtener con relativa facilidad. Igual que el LSD y el MDMA se siguieron produciendo después de su prohibición a causa de una demanda popular, también el 2C-B, o Nexus, se ha ganado un creciente segmento de consumidores. En España, los medios de comunicación se hicieron eco de su disponibilidad alrededor del 2007, y hoy en día no es raro encontrarlo en fiestas. Es posible que haya sobrevivido más allá de la ilegalización por su singular perfil de efectos. Al no haber nada más o menos igual, la gente lo ha seguido pidiendo. Otros compuestos no han sido tan afortunados, y sustancias como la metilona (un símil del MDMA fiscalizado en mayo del 2016) prácticamente se han extinguido.

Tabla

Por suerte, de lo poco que sabemos sobre efectos a largo plazo y toxicidad, el Nexus no parece ser especialmente peligroso. Como otros psicodélicos, su consumo se autorregula un poco: si se toma cada día, los efectos obtenidos disminuyen, y a la semana la tolerancia hace prácticamente imposible obtener efectos agradables del 2C-B. No existe constancia de ninguna muerte a causa de 2C-B, y el mismo Shulgin relata un accidente en el que alguien accidentalmente tomó una tremenda dosis de 100 mg y superó la experiencia sin consecuencias graves. Así lo relata: “Pesé la sustancia correctamente, pero cogí el vial erróneo. Mi muerte iba a ser la consecuencia de un error verdaderamente tonto… Dos horas después supe que al final de todo iba a sobrevivir, y la experiencia acabó siendo maravillosa”. No porque esta experiencia acabara bien debería uno consumir grandes dosis, y de hecho no es recomendable superar dosis altas de 2C-B. No obstante, a falta de ensayos clínicos, está bien saber que si accidentalmente se supera una dosis normal, el riesgo no parece ser cuestión de vida o muerte.

Shulgin lo sintetizó y vio su potencial como herramienta para la terapia. Gozó de unas décadas en un limbo alegal y se hizo popular en ambientes de ocio. Por sus efectos peculiares y únicos, su presencia en el mercado de manera abundante y ruidosa, y por el seguimiento de fans que el 2C-B ha obtenido, ha conseguido establecerse como una de las drogas de referencia, disponibles aun después de su prohibición. Aunque es posible que con el tiempo esta sustancia caiga en el olvido, si podemos tomar como referencia la trayectoria del LSD o el MDMA, el 2C-B es una sustancia que ha venido para quedarse.

Referencias

Nº 238 ya en los quioscos

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