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No quiero M, gracias

Félix Tuidara

De Energy Control

Fotografías de Laura Aranda
Fotografías de Laura Aranda

He aquí a Hans: vive en Holanda, es un poco fiestero, tiene entre 18 y 26 años y es un estereotipo inventado para la siguiente anécdota. Es miércoles y Hans (que es previsor) va a casa de su camello a pillar algo para la fiesta que se va a pegar el sábado.

El camello le ofrece MDMA, la droga ilegal más popular en Holanda1, pero Hans, como cada vez más holandeses, le pregunta si tiene 4-FA, que le apetece más2, ¿Qué es la 4-FA? Y quizás más importante: ¿por qué la prefiere alguna gente a la MDMA, la sustancia elegida por excelencia para la fiesta en toda Europa?

La 4-FA, también llamada 4-fluoroanfetamina, pertenece a la familia de las fenetilaminas, de la cual también son miembros la anfetamina y la MDMA. Se describió por primera vez en un trabajo científico de 1975 y apareció en el mercado gris alrededor del 20033. Es una nueva sustancia psicoactiva (NPS, sus siglas por su nombre en inglés), y existe poca información sobre sus efectos a largo plazo. Está fiscalizada en China y en la República Checa, y permanece “legal” en la mayoría de los países de Europa. A menos que estés en la República Checa, si en cualquier lugar de Europa la policía te pilla con 4-FA quizás te lo confiscan, pero no hay ni crimen ni multa ni consecuencias. Sería lógico asumir que esta es la razón por la cual Hans y otros holandeses la prefieren en vez de la MDMA. No obstante, un estudio sobre la 4-FA llevado a cabo por DIMS (el sistema holandés de información y monitorización de drogas) y la Universidad de Ámsterdam muestra que de los 249 participantes solo 44 (17,7%) habían decidido tomarla por el hecho de ser legal, y 192 (77,1%) la habían tomado porque buscaban específicamente los efectos de la 4-FA.

La 4-fluoroanfetamina es un estimulante empatógeno que provoca euforia, empatía, mejora la concentración, estimulación, sociabilidad, subida de la autoestima, etc. Una dosis baja está entre 50 y 70 miligramos; entre 70 y 110 es una dosis normal y más de 110 miligramos es una dosis fuerte. Obviamente, cuanto más alta la dosis, más pronunciados son los efectos secundarios, tales como una reducción en el apetito y sueño y un incremento en el ritmo cardíaco, sudoración y deshidratación. La gente que la ha consumido la describe como un intermedio entre la MDMA y el speed. En comparación con otras fenetilaminas, parece que la 4-FA no da tantos problemas de náuseas, hipertensión o ansiedad. Los efectos empatógenos, parecidos a los de la MDMA, duran unas 3 o 4 horas y dan paso a una estimulación más parecida a la de la anfetamina durante las siguientes 5 o 6 horas. Más allá, el bajón es más gradual y sutil y no parece ser tan fuerte como el de la MDMA. No se sabe si es menos dañino que el éxtasis, pero anecdóticamente la 4-FA se puede tomar con un poco más de frecuencia que la MDMA sin pillar un morado demasiado fuerte o un bajón monstruoso. Alguna gente le ha puesto el mote de M-light.

MLight

Tampoco es que cada vez que uno tome M vaya a tener un colocón padre y una resaca insufrible; no es lo mismo tomar 60 miligramos en una noche (una dosis baja) que 300 (una dosis muy alta). Cantidades tan grandes tienden a causar vómitos, mareos, mandibuleo, insomnio y una resaca muy desagradable que puede durar varios días. Un usuario responsable sabe que con unos 100 miligramos ya va servido, y quizás decide limitarse a una pastilla. El problema es que una pastilla no es una dosis estándar, ya que la cantidad de MDMA en estas puede variar muchísimo. Por razones que no acabamos de entender, la concentración de las pastillas lleva años incrementándose. En Holanda (y más o menos igual en el resto de Europa), las pastillas de éxtasis han pasado de tener un contenido medio de 91 miligramos en el 2010, a 150 en el 2015, y sigue subiendo4. Aunque a primera vista parezca algo bueno, más no siempre es mejor. Si alguien no es consciente de este aumento en concentración y se toma una pastilla entera como siempre ha hecho, puede estar consumiendo hasta el doble de lo que planeaba. De esta manera es bastante fácil llegar a tomar dosis de 200 a 300 miligramos en una noche y tener que pagar el precio los días siguientes.

En contraste, la 4-FA se suele vender en pastillas que contienen unos 150 miligramos. Es una dosis alta pero manejable, y sus efectos no son tan intensos ni el bajón es tan desagradable los días siguientes. Es posible que los holandeses estén intentando evitar pastillas tan fuertes y hayan encontrado con la 4-FA una solución a este problema. El hecho de que todavía se puede comprar con facilidad respalda esta teoría, ya que en el 2015 se prohibió en la China (que era el mayor manufacturador y distribuidor del mundo) y ahora la producción se ha mudado a laboratorios clandestinos holandeses.

De momento, el gobierno holandés está al tanto de la existencia y popularidad de la 4-FA, pero ha optado por no regularla. Siendo tan progresistas como son, con sus coffee shops y distinciones entre droga dura y droga blanda, quizás han visto en esta sustancia la posibilidad de aplicar el vieja dicho: del mal, el menos.

¿Se extenderá esta tendencia al resto del mundo? ¿Se pondrá de moda la 4-fluoroanfetamina en las fiestas en España? Quién sabe. Pero, en todo caso, si en un futuro alguien te ofrece algo llamado M-light, ahora ya sabes que lo que te estará ofreciendo seguramente es 4-FA, un estimulante empatógeno con efectos intermedios entre la M y el speed, y con menos bajón. No obstante, no olvides que es una nueva sustancia psicoactiva, y sus efectos a largo plazo todavía son desconocidos.

  • 1. http://www.globaldrugsurvey.com/wp-content/uploads/2014/04/last-12-months-drug-prevalence.pdf
  • 2. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/add.12932/abstract
  • 3. http://www.bluelight.org/vb/threads/70203-Has-anyone-tried-4-FMP
  • 4. https://assets-sites.trimbos.nl/docs/02cad3e9-eec1-4a71-92a6-c03653085a0d.pdf | https://psychonautwiki.org/wiki/4-FA | http://drugs.tripsit.me/4-fa

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