Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio

Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio

Este artículo se publicó originalmente en el número 283 de la revista Cáñamo España

Si algo teme el cultivador es la aparición de alguno de los cuatro jinetes del apocalipsis cannábico: cuatro plagas terribles capaces de echar por tierra meses de trabajo en cuestión de días o semanas. Un ácaro, un insecto y dos especies de hongos que atacan a las plantas de cannabis principalmente durante la floración y que pueden destruirlas o debilitarlas de tal modo que nos quedemos sin cosecha. Conoce a tus enemigos y sus puntos débiles para saber cómo prevenir su aparición y derrotarlos en cuanto los descubras.

Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio
Los enemigos del cogollo: arañas rojas, orugas del cogollo, botritis y oídio

¿Quieres saber más?

"El aceite de nim, además de insecticida y fungicida, mantiene las plagas alejadas, ya que no les gustan ni su olor ni su sabor"

La prevención es la clave en la lucha contra los cuatro enemigos principales del cannabis, puesto que una vez han aparecido y se han asentado en las plantas no resulta nada fácil acabar con ellos. Hay que prevenir desde el principio, desde la fase de crecimiento. Mi consejo para los cultivadores principiantes siempre es el mismo: mantén las plantas sanas, creciendo en macetas grandes, bien alimentadas pero sin excesos. Poda las ramas más bajas para evitar que toquen el suelo y siembra las plantas suficientemente separadas las unas de las otras para que sus ramas no se toquen. No las pongas muy cerca de paredes ni en esquinas poco ventiladas ni en zonas a la sombra para evitar la aparición de oídio. Riégalas cada vez que lo necesiten y no permitas que se marchiten por falta de agua, ya que atraerían a las arañas rojas, pero tampoco abuses del riego. Si el clima es muy seco, intenta elevar un poco la humedad ambiental mojando el suelo a su alrededor para que la evaporación cree un microclima más húmedo. El exceso de viento es tan perjudicial como la falta de ventilación: uno atrae a las arañas rojas y el otro al oídio; busca un lugar equilibrado.

Como medida preventiva básica, fumiga periódicamente con insecticidas y fungicidas ecológicos y no tóxicos, que no van a hacer ningún daño a las plantas ni dejan residuos peligrosos para el consumidor. Lo mejor es ir alternando distintos productos para asegurarse de que cualquier especie que llega a nuestras plantas es eliminada antes de que pueda empezar a reproducirse. Es mejor no usar insecticidas químicos, pues pueden dejar residuos tóxicos en los cogollos que acabarían en los pulmones del consumidor, sobre todo durante la fase de floración. Un fungicida o un acaricida químico aplicado mientras las plantas están en fase de crecimiento no tiene tanto riesgo, pues se irá descomponiendo a lo largo de los meses que faltan hasta la cosecha, pero siempre hay que fijarse en la etiqueta y comprobar el plazo de seguridad recomendado entre la aplicación y la cosecha. Como no hay insecticidas aprobados para su uso en el cannabis, lo más recomendable es fijarse en el plazo de seguridad más largo que se indique en la etiqueta. Lógicamente, solo se deben usar insecticidas aprobados para plantas comestibles, nunca los de plantas ornamentales, ya que estos muchas veces tardan mucho más tiempo en descomponerse.

"El aceite esencial de canela es bastante efectivo contra las arañas rojas y otros insectos"

El aceite de nim se obtiene de las semillas del árbol de nim (Azadirachta indica), una especie originaria de la India y Birmania. Es un aceite que contiene una alta proporción de azadiractina, un compuesto insecticida muy potente. Una de las particularidades más interesantes del nim es que es un insecticida sistémico, es decir, si se aplica en el riego penetra en el interior de las plantas por las raíces y se reparte por todos sus tejidos, lo que consigue una gran protección frente a cualquier plaga que muerda las hojas o chupe la savia. Aun siendo uno de los pocos insecticidas ecológicos sistémicos, la verdad es que su efectividad no es igual en todas las especies y sobre todo tipo de plagas. En general, el efecto sistémico es más efectivo contra los insectos mordedores que contra los chupadores, mientras que fumigándolo sobre la parte aérea (hojas y ramas) se logra mayor efectividad contra chupadores. Personalmente, creo que el aceite de nim es uno de los mejores aliados del cultivador, puesto que además de insecticida y fungicida mantiene las plagas alejadas, ya que no les gustan ni su olor ni su sabor. Aplícalo cada diez o quince días. Tiene un cierto efecto sobre las cuatro plagas de las que estamos hablando, pero no es específico contra ninguna de ellas.

El jabón potásico es, como su nombre indica, un tipo de jabón. No daña las plantas y actúa por contacto disolviendo los ácidos grasos de las paredes celulares de los insectos. Su principal ventaja es que no tiene ninguna toxicidad y sirve contra un gran número de plagas, tanto insectos como hongos. Es bastante efectivo contra moscas blancas, pulgones, trips y cochinillas. Tiene cierta acción contra las arañas rojas, pero solo moderada, y no va mal contra las orugas siempre que consigas mojarlas, algo que es más fácil cuando las plantas son jóvenes porque, una vez que tienen cogollos, las orugas se esconden en su interior, donde están protegidas del jabón. Gracias a su pH elevado también actúa contra los hongos, mata a los que toca y dificulta que germinen sobre las hojas fumigadas, pero se lava con la lluvia, por lo que hay que fumigar frecuentemente. La dosis habitual es de 10 a 20 ml por litro de agua, aunque conviene seguir las recomendaciones de la etiqueta, puesto que la concentración de cada producto puede variar.

El aceite esencial de canela es uno de mis pesticidas ecológicos preferidos, ya que es bastante efectivo contra las arañas rojas y otros insectos. Es también algo fungicida, pero no tiene la misma efectividad contra los hongos que contra las arañas rojas. El aceite esencial de cítricos es un buen insecticida, fungicida y repelente de plagas. Todos los aceites esenciales se deben fumigar disueltos en agua y agitando muy bien la solución para que se disperse bien en el agua.

Ante una infección grave de araña roja, lo mejor es duchar las plantas con agua a presión para eliminar el mayor número posible de arañas y, a continuación, aplicar el acaricida escogido. Este procedimiento puede hacer que se pierda parte de la resina del cogollo, sobre todo si se realiza muy al final de la floración, pero, si la infestación es muy grave, probablemente merece la pena para no perder completamente la cosecha.

Los hongos son muy difíciles de controlar una vez aparecen; en el caso de la botritis recomiendo eliminar en cuanto se vea cualquier tejido infectado y fumigar con jabón potásico el resto de la planta. Con el oídio hay que hacer lo mismo y fumigar con jabón potásico o con bicarbonato potásico. Con ambos tipos de hongos es casi seguro que una vez aparecen ya no consigamos eliminarlos completamente y continúen surgiendo. Los fungicidas ecológicos solo nos servirán para mantenerlos un poco bajo control mientras las plantas acaban de madurar. Con la botritis es también muy importante proteger las plantas de la lluvia para que los cogollos no se empapen. Un cogollo denso y mojado genera botritis casi con toda seguridad.

 

Relacionados