Ilustración: 10 consejos plagas
Ilustración: Jorge Parras

10 consejos para combatir las plagas

José T. Gállego
Jorge Parras
Este artículo se publicó originalmente en el número 258 de la revista Cáñamo España

Nada hay más frustrante para un cultivador que ver cómo un montón de bichos se meriendan las plantas que lleva meses cultivando. No todos los bichos son terribles; de hecho, el problema solo aparece cuando una especie se reproduce tanto que se convierte en plaga. Si estás atento y actúas a tiempo, podrás combatirla antes de que empiece a causar daños importantes. 

10 consejos para combatir las plagas
10 consejos para combatir las plagas
10 consejos para combatir las plagas
10 consejos para combatir las plagas
10 consejos para combatir las plagas
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10 consejos para combatir las plagas
10 consejos para combatir las plagas
10 consejos para combatir las plagas

 

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Muchos cultivadores solo ven las plagas en términos de insecticidas, combate y aniquilación, pero ese enfoque ha demostrado no ser demasiado exitoso. Muchos insecticidas de los llamados químicos o de síntesis son muy tóxicos y pueden dejar restos peligrosos en los cogollos. Por eso los cultivadores sensatos que quieren cosechar un producto que no resulte perjudicial para su salud evitan usar insecticidas químicos y se limitan a los productos autorizados en agricultura ecológica, por ser mucho menos tóxicos pero también menos efectivos. Para tener buenos resultados hay que combinar estos insecticidas ecológicos con ciertas prácticas de cultivo en lo que llamamos “gestión integral de plagas”. 

Planta de cannabis
Un cogollo sano y sin plagas requiere trabajo y atención.

Técnicas de cultivo que reducen la incidencia de plagas 

Aumentar la distancia entre plantas. Cuando las plantas crecen muy juntas el aire no circula entre ellas, lo que aumenta el riesgo de que aparezcan plagas como la mosca blanca. Además, en plantaciones muy densas los bichos pasan de planta en planta a través de las ramas que se tocan entre sí. 

Podar las ramas que tocan el suelo. Bichos y hongos suben a las plantas desde el suelo cuando las ramas más bajas tocan la tierra. Los días de lluvia, estas ramas se manchan de barro y se enmohecen fácilmente. Conviene cortar las ramas más bajas de las plantas para aumentar la aireación de la parte baja del tallo y potenciar el crecimiento de las ramas y cogollos principales. 

Si las plantas están sanas y bien alimentadas, su capacidad de hacer frente a los ataques de los bichos se incrementa.

Eliminar el material infectado. Cada vez que el cultivador detecta una hoja o rama infectada por hongos o plagas, debe cortarla y sacarla del cultivo. Es muy importante asegurarse de que el material eliminado no reinfecta las plantas. Hay que quemarlo o tirarlo a la basura dentro de una bolsa cerrada, pero nunca dejarlo amontonado en un rincón del jardín. 

No excederse con los abonos. El exceso de fertilización, especialmente de nitrógeno, lleva a las plantas a crecer muy rápidamente pero desarrollando unos tejidos demasiado blancos que son el blanco preferido de plagas como el pulgón y hongos como el oídio o la botritis. Los cultivadores que abonan en exceso piensan que con más nutrientes obtendrán mayor cantidad de cogollos, pero, a menudo, pierden una buena parte a causa de los hongos y, al final, acaban logrando una menor cosecha que si hubieran sido más comedidos con el fertilizante. 
Escoger genéticas resistentes. No todas las plantas tienen la misma propensión a sufrir ataques de plagas. Hay variedades mucho más resistentes que otras. Estas diferencias dependen de la genética de la variedad y de la genética de la planta concreta. Aunque las plantas de la misma variedad suelen tener características parecidas, se pueden encontrar grandes diferencias entre ellas respecto a su resistencia a las plagas. 

Mantener las plantas sanas y vigorosas. La naturaleza ha equipado a todos los seres vivos con sistemas de defensa frente a los parásitos y las enfermedades. Si las plantas están sanas y bien alimentadas, su capacidad de hacer frente a los ataques de los bichos se incrementa notablemente, mientras que las plantas débiles y mal desarrolladas suelen ser las primeras en sufrir ataques. 

Planta de Piretro
La planta del piretro es la fuente de las piretrinas.

Insecticidas ecológicos 

Aceite de nim. Probablemente el mejor insecticida ecológico para el cannabis, ya que es sistémico: penetra en el interior de la planta y se reparte por todos los tejidos. Útil sobre todo con los insectos que muerden las hojas. El efecto no es inmediato, tarda dos o tres días. Es un gran preventivo porque repele a los bichos. Conviene aplicarlo una vez por semana desde que las plantas son jóvenes contra pulgones, moscas blancas, minadores, y trips. Dosis: 1 a 2 ml/l. 

Jabón potásico. También llamado jabón insecticida, actúa por contacto, es decir, tiene que tocar a los bichos para matarlos, por eso hay que fumigar muy bien para mojar todas las partes de la planta, también la cara inferior de las hojas. Ideal contra cochinillas, arañas rojas, trips, mosca blanca, pulgón… Va muy bien mezclado con otros insecticidas para potenciar su efectividad. Dosis: 10-20 ml/l.

El BT es un insecticida vivo, una bacteria microscópica que pone enfermas a las orugas.

Piretrinas. Se extraen de la planta del piretro (Tanacetum cinerariifolium), y provocan la parálisis casi inmediata del insecto y su muerte en poco tiempo. Su degradación es muy rápida bajo la luz solar, y se completa en un par de días. La mayoría de los insecticidas con piretrinas se usan a dosis de 1-2 ml/l, pero siempre hay que guiarse por las indicaciones de la etiqueta, ya que la concentración del producto puede variar entre una marca y otra. La combinación de piretrinas y nim tiene un efecto de más amplio espectro que el uso de cualquiera de ellos por separado. 

Bacillus thuringiensis (BT). Un bioinsecticida fantástico y el mejor aliado contra las orugas. El BT es un insecticida vivo, una bacteria microscópica que pone enfermas a las orugas y las mata en pocos días. Muy efectivo contra orugas juveniles, por eso conviene fumigar periódicamente desde el inicio del cultivo. No es tóxico y se puede usar durante toda la floración. 
Aceites esenciales. Se extraen de plantas aromáticas y muchos tienen propiedades insecticidas. 
El aceite de canela es efectivo contra araña roja, mosca blanca, pulgón, trips y cochinillas. El aceite esencial de limón es insecticida y repelente. 

Aceite parafínico. Este aceite es un insecticida y acaricida de contacto que cuando se fumiga sobre las plagas las recubre con una capa impermeable que les impide respirar. Contra cochinilla, pulgón, mosca blanca y araña roja. Aplicar en la fase de crecimiento pero no durante la floración, pues el aceite deja residuos en los cogollos y puede disolver la cubierta de las glándulas de resina. No se debe usar cuando las temperaturas son muy altas o si a las plantas les falta agua. Dosis: 20 ml/l es la más habitual.