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A la caza de las variedades autóctonas

Franco Loja

El cannabis es una de las plantas más antiguas cultivadas por el hombre. Se produce prácticamente en cualquier lugar de la Tierra; en todos los continentes, por todo tipo de civilizaciones, en entornos muy diferentes. El desarrollo del cannabis a través de los milenios ha generado diferentes variedades autóctonas en distintos países, muy diferentes las unas de las otras, cada una con sus rasgos y características distintivas. Una variedad autóctona se define como un tipo específico de cannabis, con características identificables típicas de una región o zona, que se ha desarrollado de manera endogámica durante un largo periodo de tiempo sin mezclarse con la genética de otros cannabis externos, ajenos a ese entorno específico.

Me llamo Franco Loja y en los últimos veinticinco años he viajado a muchos países en busca de variedades de marihuana autóctona original. Al principio lo hacía por mi cuenta, como un hobby, pero a partir del 2000 tuve el privilegio de unirme a Arjan, de la Green House Seed Company, y viajar con él a tierras exóticas a la caza de las mejores semillas. En el 2008 Arjan y yo creamos Strain Hunters, una serie de expediciones con el objetivo de preservar preciosas variedades en peligro de extinción, al tiempo que vamos documentando la intrigante relación entre el hombre y el cannabis en diferentes culturas de todo el mundo.

Contrariamente a lo que piensan la mayoría de los cultivadores y amantes del cannabis, hay muchos lugares en el mundo donde, gracias a diferentes combinaciones de factores determinantes, prosperan variedades autóctonas, tanto en la naturaleza como cultivadas con métodos tradicionales. Sin embargo, estos ejemplares únicos están amenazados por una larga lista de enemigos reales o potenciales, la mayoría de los cuales tienen relación con los seres humanos. Deforestación, desertificación, programas de erradicación, polinización cruzada a escala masiva, contaminación o guerras son solo algunos de los peligros que afrontan los últimos especímenes de estas plantas increíbles, y solo gracias a los esfuerzos de muchas personas apasionadas será posible beneficiarnos de ellas en el futuro.

Cada variedad local de cannabis ha pasado por un proceso endogámico de selección natural que no puede ser replicado por el hombre. Cuando millones de plantas crecen durante muchos años en la misma zona, solo los mejores ejemplares sobreviven y se reproducen. Si esto ocurre a lo largo de un período de tiempo significativamente largo –diez, veinte, treinta años o más–, entonces nace una auténtica variedad autóctona. Sus rasgos son puros, identificables, únicos, igual que su perfil de cannabinoides. Representan lo mejor de su especie, forjadas y mejoradas por la naturaleza para desarrollarse de la mejor forma en su entorno particular, pero siendo, sin embargo, tan adaptables que pueden sobrevivir y reproducirse en condiciones muy distintas.

Las variedades autóctonas son la base de la pirámide cannábica. Son los ladrillos de construcción sobre los que se cimenta todo el cultivo moderno de marihuana. Todas las marihuanas del tipo Haze tienen su origen en Asia y América del sudeste; las Kush que se disfrutan actualmente surgieron a partir de variedades de Pakistán y Afganistán; las White Widow que resultan tan populares son el resultado del cruce y la selección de variedades de Brasil y del sur de la India.

Pero las variedades nativas no son solo el origen de los tipos de cannabis más conocidos hoy en día. También poseen cannabinoides no identificados, únicos y vírgenes, así como terpenos que podrían contener el secreto de curas y terapias medicinales desarrolladas en el futuro próximo o lejano. El perfil cannabinoide de cada variedad es diferente y, aún más importante, también es distinto al resto de tipos que ya se producen en la industria cannábica. Gracias a sus características únicas, se hace evidente que la preservación de las variedades autóctonas de marihuana es una de las claves para un futuro en el que las personas abracen todo el potencial del cannabis, con la creación de nuevos medicamentos, nuevos superalimentos y nuevas maneras de mejorar nuestro bienestar y aumentar nuestra felicidad.

Afortunadamente, Strain Hunters no somos los únicos que recolectamos estas variedades nativas originales. Los viajeros cannábicos han recorrido el planeta en busca de semillas raras desde que en la década de los setenta viajar en avión resultó lo suficientemente económico, y en la actualidad un gran número de productores y cultivadores atesoran sorprendentes bibliotecas genéticas. Basta con mirar en cualquier foro de cannabis para ver cómo muchos productores están recolectando e intercambiando fenotipos poco comunes. Es un esfuerzo colectivo que garantiza la preservación de una de las plantas más importantes para la humanidad. Juntos, los consumidores de cannabis asumen la responsabilidad y actúan. Estoy orgulloso de ser un strain hunter y de un mundo cada vez más cerca de regular y normalizar el cannabis. Si se conservan las variedades autóctonas, ¡el futuro del cannabis es color verde brillante!

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