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Casi nada

“Quien quiera estar de buen humor conviene que haga pocas cosas"

— Demócrito

“¿Qué impide a quien ríe decir la verdad?”

— Horacio

“A despecho de aquel filósofo que intentó crear mala fama al hecho de reír –‘Reír es un grave defecto de la naturaleza humana, que toda cabeza que piensa se esforzará en superar’ (Hobbes)–, yo me permitiría establecer una jerarquía de los filósofos según el rango de su risa, hasta terminar en aquellos que son capaces de la carcajada áurea”

— Nietzsche

“La existencia personal cobra sentido mediante la convicción del valor objetivo de la lucha. Pero si esa convicción no se atenúa mediante el humor, uno se vuelve insufrible... La frase de Schopenhauer ‘Un hombre puede hacer lo que quiera, pero no querer lo que quiera’ ha sido desde mi juventud una auténtica inspiración y un manantial inagotable de tolerancia. Comprender esto mitiga ese sentido de la responsabilidad que puede llegar a ser paralizante, e impide tomarnos a nosotros y a los demás excesivamente en serio; conduce a un enfoque de la vida que concede al humor el puesto que se merece"

— Einstein

“Las lágrimas son la exageración de la sonrisa”

— Stendhal

“La belleza del mundo tiene dos filos, uno de risa, otro de congoja, que parten en dos el corazón”

— Virginia Woolf

“Milagro y maravilla proceden de la antigua raíz smei, que significa ‘sonrisa”

— Lewis Thomas

“El zen utiliza con audacia las contradicciones, el humor y la irreverencia, aplaudiendo al monje que quemó para calentarse el altar de madera dedicado a Buda”

— Peter Matthiessen

“El humor es el más misterioso de los ingredientes del alma humana. Intentar su captura es tarea tan vana como la caza de libélulas”

— Cristóbal Serra

“Mi padre me contó cómo yendo una vez en un metro atestado hasta el extremo humanamente posible de apreturas, sus ojos se encontraron con los de un hombre pequeñito que venía al lado de él, aun más agobiado y sudoroso que todos los demás a causa de la inferioridad de la estatura, y que mirándole con una sonrisa llena de dulzura y de soportación le dijo: ‘Así cupiéramos en el paraíso’. Aquel corazón piadoso estaba dispuesto a aceptar que la Eterna Bienaventuranza fuese un lugar tan oprimente e incómodo como aquel vagón de metro con tal de que todos los hombres se salvaran"

— Sánchez Ferlosio

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