Strudel de espárragos

¡Échale un kiki a tu strudel!

Strudel de espárragos, jamón y avellanas con huevo poché kikitrufado
Este artículo se publicó originalmente en el número 257 de la revista Cáñamo España

Uniendo el caribe jamaicano y el centro de Europa nos ha salido esta deliciosa receta primaveral. Desde Jamaica viene la variedad con la que vamos a cannabizar el aceite de trufa: Kiki Sound R300. Y desde Centroeuropa nos llega la receta del strudel, aunque aquí lo transformamos y le damos nuestro toque personal.

Elaboración

Desde la mismísima Jamaica, Breeders Crew nos trae esta exquisita Kiki Sound R300 para que podamos disfrutar de sus encantos. La regalamos a principio del pasado verano junto a otras variedades del banco. Se trata de una sativa (75%) euforizante y psicoactiva, con un sabor tropical brutal e ideal para tocar o escuchar reggae.

Con ella vamos a infusionar en frío un aceite de trufa para cannabizar los huevos poché de nuestra receta. Necesitaremos un bote pequeño de cristal hermético. En esta ocasión emplearemos cogollos, ya que el aceite de trufa tiene un sabor potente y lo utilizamos en pequeñas dosis. Llenamos el botecito de cogollos hasta arriba y terminamos de rellenar el espacio que quede entre ellos con el aceite de trufa hasta el borde. Lo tapamos y lo guardamos en un lugar fresco y seco protegido de la luz. Lo dejamos allí durante unas cuatro o cinco semanas moviéndolo un poco cada una de ellas. Después lo filtramos con un colador de tela y ya estará listo para usarlo.

Strudel de espárragos, jamón y avellanas

Para el strudel cortamos el ajo, la cebolleta, el jamón y las avellanas en trocitos lo más pequeños que podáis. Ponemos el AOVE en una sartén o cazuela y agregamos primero el ajo, después la cebolleta y, cuando esté transparente, el jamón y las avellanas. Rehogamos unos minutos e incorporamos los espárragos lavados y cortados en trocitos de un centímetro de grosor con un poco de sal. Tapamos y ponemos a fuego suave hasta que estén tiernos pero algo crujientes aún. Después, en el horno, acabarán su cocción. Los reservamos y dejamos que se enfríen. A continuación estiramos dos hojas de pasta filo, una sobre otra, en una superficie lisa. Las untamos con una brocha y un poco de mantequilla derretida y ponemos tres o cuatro cucharadas del rehogado de espárragos en el centro. Lo envolvemos, hacemos un paquete cuadrado y lo reservamos. Y seguimos haciendo paquetitos hasta quedarnos sin relleno. Cuando estén todos untamos el exterior con huevo batido. Ponemos papel sulfurizado en la bandeja del horno y los metemos a 180º unos diez o doce minutos o hasta que estén dorados.

Para pochar el huevo cogemos una taza o vaso ancho y bajito y lo envolvemos por dentro con film de plástico. Vertemos en su interior un chorrito del aceite “kikitrufado”, una pizca de sal y el huevo crudo. Después lo sacamos de la taza o vaso tirando del borde y formando una pequeña bolsita. La atamos con un nudo por la parte superior. Una vez hechas las bolsitas con todos los huevos las meteremos en agua hirviendo durante dos minutos y las retiraremos. Y con suma delicadeza para no romperlos les quitamos el plástico procurando no quemarnos mucho. Para el montaje del plato ponéis una camita de lechuga con tomatitos cherri en el fondo, el strudel encima y sobre él el huevo y unos brotes para decorar. Y ya está: ¡a disfrutarlo!

Os aseguro que si lo coméis a medio día no vais a echar la siesta. ¡Precaución y buenos humos, amigos!

Strudel de espárragos, jamón y avellanas

 

 

Strudel de espárragos, jamón y avellanas con huevo poché kikitrufado

Ingredientes para cuatro personas

1 paquete de pasta filo

500 g de espárragos verdes frescos

100 g de jamón serrano (cuanto más bueno mejor)

80 g de avellanas peladas

1 cebolleta grande o 2 medianas

1 diente de ajo

4 cs de AOVE

5 huevos enteros

25 g de mantequilla derretida

Sal marina al gusto

Aceite de trufa con Kiki Sound R300

Lechuga, brotes y cherris para decorar y acompañar

LA DOSIS PERFECTA

Se estima que medio gramo por persona si no es usuaria de cannabis es una dosis suficiente para sentir los efectos. Si eres consumidor habitual la tolerancia hacia la sustancia activa hará que necesites el doble: un gramo. No olvides que durante la digestión el THC se convierte en una molécula más potente que propicia una experiencia retrasada y hasta tres veces más intensa que con una cantidad similar fumada. El efecto tarda entre 30 y 90 minutos en mostrarse en todo su esplendor, y puede llegar a mantenerse hasta 8 horas.

Dado que no todas las hierbas son iguales y que todos somos diferentes, estos consejos sobre cantidades y efectos son orientativos. Es al comensal al que corresponde encontrar su medida. La prudencia siempre es buena consejera.

 

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