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Paté para todos

Paté casero de pollo con Amnesia Sagrada

Si queremos sorprender a nuestros invitados e invitadas esta Navidad, podemos preparar una receta facilísima del paté de ave clásico para nuestros canapés. Para que la sorpresa sea mayúscula y la liemos parda, vamos a meterle también un poquito de la Amnesia Sagrada que SeedStockers tuvo el placer de regalar a principios de año con esta maravillosa publicación. Ha tenido varios premios y pondrá el toque psicodélico a la celebración gracias a sus altos porcentajes de THC, que oscilan entre el 23 y 26%. Sus efectos sativos estimulantes y creativos son ideales para tomar en cualquier momento del día, almuerzo o cena, sin esa sensación típica de cansancio o abatimiento característica de las variedades índicas. Asimismo, sus terpenos dulces y afrutados darán a nuestro paté un toque delicioso y distinto a cualquier otra marca que hayamos probado nunca. 

Ingredientes

  • 1 kg de higaditos de pollo 

  • 300 g de mantequilla 

  • 2 copas de oloroso

  • 300 g de nata cannábica 

  • 500 g de chalotas 

  • Un poco de aceite para el sofrito 

  • 1 cc de nuez moscada 

  • 1 cs de tomillo seco 

  • Sal y pimienta negra al gusto 

Elaboración 

La palabra paté proviene del francés pâte, que traducido significa ‘masa’ o ‘pasta’. Esto es debido a que, en sus primeras versiones francesas, los patés estaban envueltos en una especie de masa tipo hojaldre para facilitar su transporte. Con el tiempo, su elaboración ha ido evolucionando y desprendiéndose de dichos envoltorios. Sin embargo, el apelativo se le ha quedado para toda la vida, al menos por ahora. A pesar de que el nombre, el refinamiento y las variedades de la elaboración proceden del país vecino, al parecer los orígenes están un poco más al sur. Concretamente, en Egipto, donde se han encontrado vestigios de que a los faraones les gustaba comer preparaciones similares, hechas con los hígados de los patos y gansos que migraban durante el invierno a los márgenes del Nilo. Fue algunos siglos después cuando dichas preparaciones llegaron a Francia, transformándose en los patés y terrinas (en francés terrine) que conocemos hoy en día. 

En nuestro país, los patés se han caracterizado por llegarnos de forma más bien comercial a final de los años setenta y principios de los ochenta, producidos industrialmente en latas y elaborados en su mayoría con hígado de cerdo. Con el tiempo, se empezaron a comercializar otras variedades, como las de pollo, atún o salmón. También son típicos los ibéricos o los de caza, es decir, elaborados con hígados de cerdo ibérico, perdiz, ciervo o jabalí. 

Paté casero de pollo con Amnesia Sagrada

Sin embargo, aquí vamos a elaborar algo mucho más sano, al menos en lo que se refiere a conservantes, colorantes o antioxidantes. Lo único que va a llevar es un componente lúdico y psicotrópico del cual podemos prescindir dependiendo de cómo queramos consumirlo posteriormente. 

Así pues, comenzamos su elaboración con la nata cannábica. Lo primero será grindar la hierba, unos 10 g por litro de nata. Después, habrá que hervirla a fuego lento durante 30 min para que el proceso de descarboxilación se complete bien. Tendremos que andar con mucho ojo, no dejar de mover para que no se nos pegue por abajo y tampoco rebose la nata al hervir. Una vez cocida, habrá que filtrarla con un colador de tela y ya estará preparada para su uso. 

Cuando tengamos la parte cannábica, podemos comenzar con el paté. Primero, habrá que limpiar bien los higaditos. Suelen venir bastante limpios, pero es importante revisar si alguno tiene aún la vesícula para poder quitarla con cuidado y que no nos amargue la elaboración (se trata de una pequeña bolsita de color oscuro adherida al interior del hígado. Cuando estén limpios, podemos pelar y cortar las chalotas en trozos grandes, ya que después irán trituradas. Si no las encontramos, podemos sustituirlas por cebollas y un pelín de ajo. En cualquier caso, habrá que rehogarlas a fuego medio con un poco de aceite. Cuando empiecen a dorar, añadimos los higaditos limpios enteros y sofreímos un poco sin que lleguen a cocinarse del todo; deben quedar poco hechos por dentro. Después, incorporamos el oloroso y dejamos que se evapore un poco el alcohol. A continuación, retiramos del fuego y ponemos todo en un recipiente para poder triturarlo junto al resto de los ingredientes; aconsejamos que la mantequilla esté más o menos líquida para poder mezclar todo bien. 

Para terminar, tendremos que pasar la mezcla por un colador fino y ponerla en el molde que hayamos elegido previamente para su cocción y hornearemos al baño maría (como cualquier flan) a 170 ºC durante 15 min. Lo sacaremos del horno y refrigeraremos un mínimo de 12 h antes de su consumo. Por último, aconsejamos medir bien la dosis que ponemos a cada canapé y comerlos con moderación. ¡Felices fiestas! 

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #335

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