Ingredientes
Elaboración
Para relajarnos veganamente este verano, no hay nada mejor que esta deliciosa quiche. Es una versión sencilla de la receta clásica de origen francés, concretamente, de la región de Lorraine, al noroeste del país. Debido a su localización, la primera quiche de la que hay conocimiento se llama quiche Lorraine y nació alrededor del año 1605. Al principio solo llevaba nata, huevo y queso gruyer. Después se le añadió tiras de panceta fresca o ahumada, y así se quedó hasta nuestros días. Desde entonces ha habido infinidad de variantes, aunque os aseguro que como esta vegana y cannábica no vais a encontrar ninguna.
Vamos al lío. Comenzaremos por hacer la extracción de cannabinoides en el aceite de sésamo, ya que es lo que más tarda. Para ello, llenamos un bote hermético pequeño con cogollos o restos de manicura según la potencia que queramos. A continuación, vertemos el aceite de sésamo en el bote hasta cubrirlo y lo dejamos macerar en un lugar seco y alejado de luz entre treinta y cuarenta y cinco días, moviendo el recipiente ligeramente como mínimo una vez por semana. Pasado este tiempo, filtramos el contenido con un colador de tela y lo reservamos para su uso posterior en la receta.
Vamos a comenzar la quiche por la base: habrá que estirar la masa quebrada sobre una superficie lisa y enharinada con la ayuda de un rodillo. Tendremos que darle la misma forma que a nuestro molde. Una vez estirada, forramos el molde completamente con ella; si no queremos complicaciones, aconsejamos ponerle papel de horno debajo para que no se nos pegue. Cuando esté ya en el molde, hay que ponerle peso en la base y hacerle agujeritos con un tenedor, así evitaremos que se hinche con la cocción. Lo normal es cubrir la base con garbanzos secos, que pesan un poco y no se queman cuando los metemos en el horno. A continuación, metemos el molde en el horno, que deberá estar precalentado a 180º, y lo dejamos de 12 a 15 min, evitando que se dore demasiado.
Para el relleno tendremos que cortar las verduras y hortalizas en cuadraditos pequeños, excepto los cherris, procurando que sean lo más iguales posibles entre sí. Una vez cortadas las ponemos a rehogar en una sartén con el AOVE a fuego medio. Mientras tanto, podemos elaborar la royal, que es como se denomina en cocina a la mezcla de huevos y leche/nata empleada para ligar. Sin embargo, en este caso la haremos triturando el tofu junto al resto de los ingredientes, es decir, la leche de avena, la harina de garbanzos, la salsa de soja, el aceite cannábico de sésamo, el zumo de limón y la pimienta molida. Una vez triturado todo debe darnos como resultado una masa espesa y homogénea. A esta masa le añadiremos las verduras y hortalizas cuando estén bien rehogadas y lo mezclaremos todo muy bien. Podemos probarlo por si hubiera que rectificar de sal.
Cuando tengamos la masa fría debemos retirar los garbanzos con mucho cuidado de no agujerear la base. Una vez retirados, incorporamos nuestro magnífico relleno y lo extendemos hasta dejarlo lo más plano posible. Continuamos cortando los cherris por la mitad y los distribuimos de forma equilibrada con el corte hacia arriba por la superficie plana de relleno que hemos creado. Para terminar, la espolvoreamos con semillas de sésamo blanco y la metemos al horno precalentado a 180º durante 25 o 30 min. Es como un flan: se sabrá que está cocida metiendo un cuchillo y que salga limpio, si no fuera así es porque aún le faltaría algo de tiempo de cocción.
Pues ya está, una vez cocida la sacamos y la dejamos reposar 10 min como mínimo. Como ya hemos dicho, está mejor fría que caliente. Esperamos que os guste y os regale momentos de relax maravillosos. Comed con precaución. ¡Hasta la próxima!