Lou Reed
Lou Reed

100 canciones sobre drogas (14)

Jaime Gonzalo
Este artículo se publicó originalmente en el número 247 de la revista Cáñamo España

66 Lou Reed. “Street hassle” (del álbum Street Hassle. Arista Records, 1978) 

“Heroin”, “I’m waiting for my man”, “White light white heat”, “Sister ray”, “Perfect day”, “Waves of fear”... El cancionero de Lou Reed ha cultivado en numerosas ocasiones la relación con las drogas. Dentro de ese relato, quizá una de las más sórdidas canciones sea “Street hassle” (‘Marrón callejero’). En su segunda sección, se da razón del lío en el que se ve envuelto un camello cuando la acompañante de uno de sus clientes fallece en su apartamento tras inyectarse heroína. La deshumanización con que se plantea cómo deshacerse del cadáver, dejándolo tirado en un callejón, desborda los límites del realismo sucio: “Oye, este coño no respira / creo que ha tenido demasiado / de algo, hermano / oye, tío, ya sabes lo que quiero decir / no me propongo asustarte / pero tú eres el que vino aquí / y eres el que se la va a llevar cuando se largue / sha la la, tío, ¿por qué no desapareces? / sabes que me alegro de verte, tío / fue realmente agradable charlar / pero sabes que podría ser un follón / intentar explicarle a un agente de policía / cómo tu vieja se quedó tiesa por sí misma / y no es que lo podamos evitar / no hay nada que uno pueda hacer / para cuando alguien se pone así de triste / bueno, eso es una verdad universal / y tú sabes que esa zorra nunca volverá a follar / fue una jodida mierda de verdad / con la que viniste a nuestra casa / sé que este no es modo de tratar a un invitado / pero por qué no agarras a tu vieja por los pies / y la dejas en una calle a oscuras / y por la mañana será otra víctima de un atropello”. 

65 Frightened Rabbit. “Nitrous gas” (del álbum Pedestrian Verse. Canvasback, 2013) 

La vida es un asco, ya se sabe, y ahí están las drogas para ayudarnos a atenuar esa evidencia. Si además nos permiten reírnos de ella, y de nuestra sombra, ¡qué más puede pedirse! Así lo entendía esta banda escocesa de pop en “Nitrous gas”, égloga al miserabilismo, que propone sofocarlo inhalando como un desaprensivo gas hilarante, también llamado de la risa. El óxido nitroso o de nitrógeno lo sintetizó por primera vez el químico británico Joseph Priestley en 1772. Sus efectos anestésicos y analgésicos los dilucidaba otro científico inglés, Humphry Davy, experimentándolos él mismo a raíz de un intempestivo dolor de muelas. Davy supervisaba del mismo modo la construcción de una máquina para producir ese gas a finales del siglo XVIII, pero se desentendía de sus aplicaciones médicas, que farmacocinéticamente comenzaban en 1844, en especial en la especialidad odontológica, concentrándose en privado en su uso recreacional; esto es, disfrutando en carcajeantes veladas con sus amigotes de la euforia desatada por los efectos de dicho gas tóxico. “Donde el amor no crece / construiré mi hogar / y si la felicidad no viene a mí / acudiré al óxido nitroso / puedes quedarte con todo tu oxígeno / acércame el óxido nitroso / si la felicidad no vive conmigo / creo que podré vivir sin ella / quédate con todo tu oxígeno / y pásame el óxido nitroso”. En “Fume”, Beck también se desternillaba gaseosamente. 

The Amboy Dukes
The Amboy Dukes

64 The Amboy Dukes. “Journey to the center of the mind” (7” Mainstream, 1968)

Campeón cinegético y astro del rock metálico de estadio, Ted Nugent echaba la dentición en The Amboy Dukes, banda de Detroit. El único éxito de dicha formación sería el single que también daba título a su segundo álbum, cuya letra escribía el guitarrista Steve Farmer. Puesto que Nugent era enemigo declarado de la cultura psicodélica y de los hippies en general, abstemio por lo tanto en lo que a drogas se refiere, marihuana incluida, cuesta trabajo creer que no reparara en la nada encubierta apología del ácido implícita en “Viaje al centro de la mente”. Según declaró años después, pensó que la canción describía una autoexploración psicológica. “Deja atrás tus preocupaciones / ven con nosotros y descubre / los placeres de un viaje al centro de la mente / vente si te importa / vente si te atreves / date un paseo hasta el país que hay en el interior de tu mente / más allá de los mares del pensamiento / más allá del reino de las preguntas / cruzados los ríos de sueños y esperanzas / donde nada es realmente / pero por favor ten en cuenta / que probablemente te sorprenderá / ya que es un territorio desconocido para el hombre / donde la fantasía es un hecho / de modo que si puedes, entiende por favor / que quizá no te sea posible regresar / la vida podría ser más feliz / si toda la humanidad / se tomara su tiempo para viajar al centro de la mente”. Los Ramones la incluían en su álbum de versiones, precisamente titulado Acid Eaters.