El Chapo de Asia
Tse Chi Lop, jefe del Sam Gor, que controla el 70% de las ventas mundiales de metanfetaminas.

El Chapo de Asia

Este artículo se publicó originalmente en el número 283 de la revista Cáñamo España

Tse Chi Lop dirigía un cártel denominado Sam Gor, que controla el setenta por ciento de las ventas mundiales de metanfetaminas. Lop era uno de los narcotraficantes más buscados del mundo y, por ello, la prensa le apodaba el Chapo Asiático.

En enero pasado, la Policía holandesa detuvo a Tse Chi Lop cuando se preparaba para abordar un jet privado que le llevaría a Canadá (país del que era ciudadano). La operación fue fruto de la colaboración de una veintena de agencias policiales. Lop dirigía un cártel denominado Sam Gor, que controla el setenta por ciento de las ventas mundiales de metanfetaminas. Lop era uno de los narcotraficantes más buscados del mundo y, por ello, la prensa le apodaba el Chapo Asiático. Su leyenda asegura que siempre iba acompañado por un grupo de guardaespaldas tailandeses expertos en kickboxing y que en los casinos perdía millones de dólares con enorme facilidad. De momento permanece en una prisión holandesa, a la espera de que se resuelva la solicitud de extradición que solicitó la Fiscalía australiana.

Asia es la meca de las metanfetaminas. Los cárteles, mexicanos y estadounidenses, adquieren en este continente los precursores químicos (como la efedrina o el fentanilo, por ejemplo) con los que producen –en laboratorios clandestinos en México, o a lo Breaking Bad– distintas variedades de metanfetaminas. Es un mercado difícil de desbaratar, dado que el producto final es un polvo que resulta muy difícil de detectar en contenedores marítimos. En noviembre pasado, por ejemplo, la policía de Hong Kong informó del mayor decomiso de metanfetaminas: media tonelada que estaba escondida en doscientos cincuenta y un sacos de cemento, cada uno con dos empaques de cristal.

La mayor parte del crimen organizado asiático está controlada por triadas chinas y por la Yakuza japonesa. Las triadas son una de las sociedades criminales más antiguas. Su origen se remonta al siglo xvii, cuando la dinastía Qing conquistó los territorios controlados por la dinastía Ming. Entonces, un grupo de personas afines a la dinastía Ming formaron sociedades secretas con las que luchar para restaurar el antiguo régimen. El ritual para ser aceptado se celebra ante un altar dedicado a Guan Yu –un célebre general de la dinastía Han–. El aspirante ofrece incienso y sacrifica un animal. Tras beber una mezcla de vino y sangre del animal sacrificado, tiene que pasar bajo un arco de espadas mientras recita los treinta y seis juramentos de la triada (que están escritos en un papel). Al concluir, tiene que quemar en el altar el papel donde ha escrito los juramentos y después puede levantar tres dedos de la mano izquierda, que simbolizan su pertenencia a la triada.

Lop nació en Guangzhou en 1963. En su juventud empezó a trabajar para los Big Circle Boys, una triada formada por antiguos Guardias Rojos al servicio de Mao Tse-Tung encarcelados durante la Revolución Cultural china de los años sesenta. Gracias a ellos logró salir de China, primero a Hong Kong, y con veinticinco años se mudó a Toronto, en donde obtuvo la nacionalidad. En 1998 fue detenido en Estados Unidos y acusado de narcotráfico. Su abogado alegó que se había arrepentido; sus ancianos padres lo necesitaban y tenía un hijo enfermo. Prometió que de liberarlo dejaría el crimen para abrir un restaurante. La petición de clemencia surtió efecto, dado que le condenaron solo a nueve años de cárcel. En cuanto quedó libre retomó su actividad delictiva y se estableció en Hong Kong y Macau, donde creó el sindicato Sam Gor.

El Chapo Asiático logró sentar en la misma mesa a integrantes de cinco triadas chinas para formar el Sam Gor. También empezó a buscar alianzas con otros grupos como la Yakuza japonesa, las mafias libanesas y pandillas de motociclistas australianos como los Hells Angels. Uno de sus rasgos distintivos es que ocultaba la mercancía en cargamentos de té. La Oficina para las Drogas de la ONU estima sus ganancias anuales en diecisiete mil millones de dólares y le señala como uno de los principales productores de metanfetaminas del mundo. Además de proveedores de precursores, Sam Gor tiene superlaboratorios en zonas selváticas del Triángulo Dorado (la zona que forman Tailandia, Laos y Myanmar).

Propuesta irrechazable

"En los casinos lo vieron perder sesenta y seis millones de dólares en una sola noche. Se hospedaba siempre en resorts de cinco estrellas, en donde hacía grandes fiestas –que llegaban a durar un mes– con su familia y amigos"

Sam Gor es uno de los principales proveedores de drogas de Australia. Oceanía es uno de los mercados de la droga más lucrativos para los cárteles. Debido a su lejanía y las dificultades para transportarla, un gramo de cocaína se suele vender por trescientos dólares –según datos de la ONU–, mientras que en Europa el precio medio oscila en sesenta dólares. Durante la pandemia, el precio de un gramo australiano se ha disparado hasta los cuatrocientos cincuenta dólares. Aun cuando los cárteles pierden algún cargamento, los beneficios que obtienen por los que sí alcanzan su destino compensan con creces las pérdidas.

Quizás por ello el modelo de negocios de Lop era único en el mundo. Si uno de sus envíos era interceptado por la Policía, lo reemplazaba sin ningún coste adicional, o devolvía el depósito que había recibido de los compradores –según fuentes de Interpol citadas por la agencia de noticias Reuters–. Y esta peculiaridad fue la que alertó a las autoridades australianas de su existencia. En el 2011, la Policía Federal detuvo a un grupo en Melbourne que importaba algunos kilos de heroína y metanfetaminas. Como el alijo era de apenas unos kilos, los dejaron libres y los pusieron bajo vigilancia. Durante un año, la Policía australiana decomisó buena parte de los cargamentos destinados para el grupo. Y cada vez que lo hacían el alijo volvía a ser reemplazado por el proveedor.

Lop era el proveedor y, al cabo del tiempo, estaba furioso, dado que el resto de las células australianas con las que trabajaban no tenían los mismos problemas. En el 2013 convocó a los líderes del cártel australiano a Hong Kong para hablar. La Policía australiana documentó todo el viaje y grabó la reunión. Y ahí fue cuando vieron por primera vez a Tse Chi Lop. Comenzaron a seguirlo. Gastaba sin complejos, especialmente en los casinos de Macau, donde le vieron perder sesenta y seis millones de dólares en una sola noche. Se hospedaba siempre en resorts de cinco estrellas, en donde hacía grandes fiestas –que llegaban a durar un mes– con su familia y amigos. Todos volaban en jets privados.

El 15 de noviembre de 2016, las agencias que buscaban a Lop tuvieron otro golpe de suerte cuando la Policía de Myanmar detuvo a un hombre con ciento sesenta gramos de ketamina pegados con celo a sus muslos. El hombre también tenía dos móviles repletos de selfies con cargamentos de metanfetaminas. También fotografías de las barcas y avionetas que utilizaban para transportarla. Su WhatsApp contenía cientos de conversaciones en las que hablaba de alijos y, además, tenía fotografías en las que aparecía Lop. Cuando el móvil llegó a manos de la Policía australiana, a finales del 2017, y cruzaron el registro de llamadas, se dieron cuenta de que todas las líneas apuntaban a que Lop era un narco equiparable a Pablo Escobar o al Chapo Guzmán.

En el 2019, y tras ocho años de investigación, la Policía Federal australiana emitió una orden de captura internacional. En una rueda de prensa, nombró públicamente a Lop y mostró sus fotografías. A pesar de ello, Lop continuó viviendo en Taiwán sin mayores inconvenientes y manteniendo su mismo estilo de vida. Su suerte terminó cuando abordó un viaje de Taiwán a Toronto con escala en Ámsterdam a principios de este año. Su próximo avión será con destino a Melbourne.

Juramentos de la triada

Juramentos de la triada

El rito de iniciación a las triadas es prácticamente el mismo desde el siglo xvii. Estos son algunos de los treinta y seis juramentos que los aspirantes deben recitar.

1. Trataré a los parientes de mis hermanos de juramento como a mi propia familia. Si no cumplo con este juramento, moriré alcanzado por cinco rayos.

4. Siempre reconoceré a mis hermanos cuando se identifiquen. Si los ignoro, seré asesinado por una miríada de espadas.

9. Nunca acosaré indecentemente a las esposas, hermanas o hijas de mi hermano. Me matarán cinco rayos si rompo este juramento.

18. Si me arrestan después de cometer un crimen, aceptaré mi castigo y no intentaré culpar a mis hermanos. Si lo hago, me matarán cinco rayos.

26. Al entrar a la hermandad olvidaré cualquier cuita previa que pueda tener con alguno de mis hermanos. De lo contrario, me matarán cinco rayos.

35. Nunca revelaré los secretos de la hermandad ni sus señas cuando hable con personas de fuera. Si lo hago, moriré por una miríada de espadas.

36. Tras ingresar seré leal y trabajaré duro para derrocar a Qing y restaurar a Ming, coordinando mis esfuerzos con los de mis hermanos, aunque mis hermanos y yo no compartamos la misma profesión.

 

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