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Emma Coronel

La prole del Chapo

Rafael Zaragoza
Este artículo se publicó originalmente en el número 251 de la revista Cáñamo España

El Chapo Guzmán tuvo una rica vida familiar. Se casó tres veces y tiene al menos diez hijos. Es probable que sean muchos más, dado que al líder del cártel de Sinaloa se le atribuyen centenares de amantes. La revista Proceso, que se basa en los expedientes penitenciarios de Guzmán, estima que en realidad tiene dieciocho hijos con siete parejas distintas. Lleva casi dos años recluido en una cárcel de máxima seguridad en Manhattan bajo un estricto régimen. No tiene contacto con otros reos y debe estar en su celda veintitrés horas al día con luz artificial encendida en todo momento. El próximo 5 de noviembre empieza su proceso en un juzgado federal de Nueva York. Este es un breve recuento de quién es la extensa familia de Guzmán. 

La mansión de ‘barbies’

El Chapo solo puede recibir a tres personas en la cárcel: su abogado (para preparar el juicio), su esposa Emma Coronel y las gemelas que tiene la pareja. Sus encuentros son vigilados y tiene prohibido enviar mensajes. Su abogado contó a la prensa que en un encuentro con sus hijas, que entonces tenían seis años, Guzmán les dijo: “Le mandan saludos a su mamá”, y los funcionarios de prisiones detuvieron la visita porque intentaba mandar un mensaje al exterior. Las autoridades estadounidenses consideran necesarias las medidas, dado que se fugó dos veces de cárceles de máxima seguridad al otro lado de la frontera. 

Guzmán se enamoró de Coronel en el 2006 en la Fiesta del Café y la Guayaba de su natal Canelas, Durango. Ella participaba en el concurso de belleza (mismo que ganó), y él quedó obnubilado, aunque su nuevo amor tenía diecisiete años y él cuarenta y nueve. Esperaron a que la novia fuera mayor de edad para casarse, y quedó embarazada de gemelas al poco tiempo. Coronel tiene nacionalidad estadounidense, al igual que sus hijas, que nacieron en un hospital de Los Ángeles. El padre no estuvo en el parto, en su lugar estuvieron varios agentes de la DEA, dado que el Chapo estaba prófugo y era uno de los hombres más buscados del mundo. 

Ahora que está preso en Estados Unidos, esta es la única de sus familias que lo puede visitar en la cárcel y acudir a las vistas previas del juicio. La familia del Chapo estuvo en el foco mediático en septiembre pasado, cuando se divulgaron fotos del festejo con el que las gemelas celebraron su séptimo cumpleaños. El fotógrafo Antonio Tizoc, que había sido contratado para retratar la celebración, subió a su cuenta de Instagram fotos y vídeos del lugar: una ostentosa mansión (presumiblemente en Sinaloa) que tenía como temática a la muñeca Barbie. Había figuras de las muñecas del tamaño de una niña, un candy bar e infinidad de globos rosas. Las imágenes causaron estupor en México, tanto por la procedencia del dinero que pagó el festejo como por el hecho de que mientras celebraban la fiesta su padre estaba en una celda sin ventanas con la luz encendida. 

Los sucesores 

Dos hijos del Chapo estaban destinados a tomar las riendas del cártel de Sinaloa el día que su padre faltara: Iván y Alfredo. “Alfredito es el más cabrón, el más duro a la hora de hacer cumplir las reglas. A él no le gusta que la gente le quede mal”, aseguró su hermano Ovidio en una presunta entrevista a un medio argentino. Del otro sucesor de su padre, Iván, dijo: “Es más noble de corazón, pero también es un cabrón”. Es de las pocas entrevista (además de la de Sean Penn) en que algún integrante del clan Guzmán ha hablado con la prensa. Lo más llamativo de la entrevista es cuando el joven asegura: “Mi papá ha puesto muchos presidentes, y no nomás de México. Y él ha repartido dinero por todos lados […] de todos los gobiernos”. 

En un encuentro con sus hijas, que entonces tenían seis años, Guzmán les dijo: "Le mandan saludos a su mamá", y los funcionarios de prisiones detuvieron la visita porque intentaba mandar un mensaje al exterior. 

Iván fue detenido en el 2005 y procesado por lavado de dinero. Solo pasó tres años en la cárcel, dado que la Fiscalía mexicana no pudo probar su participación, y en el 2008 abandonó la cárcel del Altiplano (la misma de la que el Chapo se fugó a través de un túnel unos años después). Alfredo, por su parte, fue secuestrado en el 2013 por un cártel rival, aunque liberado al cabo de una semana ileso. Él fue quien llevó a Sean Penn y a Kate del Castillo a ver a su padre y quien tomó las fotos y vídeos del encuentro que se hicieron virales y que condujeron a la captura de su padre. 

Los Chapitos, como se les conoce en México, han provocado intensos dolores de cabeza a su padre. En parte por su afición a presumir de su ostentosa vida en redes sociales, en las que exhiben armas, mujeres y fajos de dólares. Tienen fama de violentos, impulsivos y de no respetar las “reglas” del narco. Como, por ejemplo, la discreción. En el 2013 revelaron en su cuenta de Instagram que estaban en Culiacán para reunirse con Los Ántrax, uno de los grupos de sicarios que controla el cártel. 

Desde la última detención de su padre, los Chapitos se enfrentaron con Dámaso López para intentar controlar el cártel de Sinaloa. López fue el artífice de la primera fuga del Chapo en el año 2001, y se había convertido en su mano derecha desde entonces. Los Chapitos salieron airosos del enfrentamiento, tanto López como su hijo fueron detenidos y extraditados a Estados Unidos. Se especula que testificarán en el juicio contra el Chapo. La prensa mexicana atribuye el control del cártel de Sinaloa en la actualidad a Ismael “el Mayo” Zambada, uno de sus fundadores, o a Aureliano Guzmán (hermano del Chapo). Los hijos, según la prensa mexicana, se mantienen en un segundo plano controlando la producción de opio en Badiraguato, la tierra de su padre. 

Cincuenta mil rosas rojas 

Edgar Guzmán López, el primogénito del segundo matrimonio del Chapo, era el único de los hijos del capo con estudios universitarios. Diversos medios apuntan a que era también el predilecto del Chapo. Tenía solo veintidós años en el 2008 cuando murió en un tiroteo en el parking de un centro comercial en Culiacán, Sinaloa. Los investigadores encontraron quinientos casquillos en el lugar, y aún no está claro si los asesinos fueron una banda rival o –lo más probable– sicarios del propio Chapo que se confundieron de objetivo. 

El velorio se celebró el 10 de mayo de 2008, fecha que coincidía con el Día de las Madres. Ese día, en Culiacán, se vendieron cincuenta mil rosas, pero ninguna fue para una mujer. “El montonal de rosas, a ninguna madre enviaron, todas fueron para un gran hombre que siempre lo respetaron”, narra el narcocorrido “Cincuenta mil rosas rojas”, de Lupillo Rivera, dedicado al hijo favorito del “Señor de la Montaña”, como se refieren al Chapo en la canción. 
En el parking en el que murió, alguien mandó construir una cruz de cantera de dos metros y una placa en la que inscribieron: “Siempre los amaremos E.G.L., C.L.G., A.M.C. Mayo-2008”. Las primeras iniciales corresponden a las de Edgar Guzmán López y las otras a las dos personas que también murieron ese día. 

Marca registrada
Giselle Guzmán

De las hijas de los primeros matrimonios del Chapo, Giselle es la que tiene un perfil más mediático. La deportaron de Estados Unidos en el 2012 por estar en el país con una visa falsa. Es activa en Twitter, y en el año 2016 la prensa mexicana publicó que había registrado el apodo de su padre como una marca para poder comercializar joyas, relojes, productos de piel, juguetes y decoraciones para árboles de Navidad marca El Chapo. Giselle tenía una cuenta de Twitter en la que era bastante activa hasta diciembre del año pasado, fecha de su último tuit.
En el 2016, una nueva hija del Chapo Guzmán salió a la luz, y lo hizo en el prestigioso diario The Guardian, que comprobó la partida de nacimiento de la mujer y habló con el párroco de Badiraguato. Isela Guzmán López es la primogénita del Chapo. La mujer, que vive en Estados Unidos, contó a los periodistas que su padre la visitó en California en dos ocasiones a pesar de que ya estaba incluido en la lista de los más buscados por la DEA. También reveló que ella estaba con el Chapo en el coche el día que asesinaron al cardenal Posadas en el aeropuerto de Guadalajara en 1993.