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Red Dead Redemption II

“This is America”

Un repaso de la historia de Estados Unidos con sus juegos
Alberto Murcia
Este artículo se publicó originalmente en el número 251 de la revista Cáñamo España

¿La canción “This is America”, de Childish Bambino, tiene algo más de interés más allá de la tremenda fuerza visual de su videoclip? Pese a su medida viralidad, “This is America” es un exitoso intento sobre cómo el arte puede contar la “otra historia de Estados Unidos”, en este caso la de los afroamericanos. ¿Podríamos contar la historia de un país mediante sus videojuegos?

Los videojuegos, como medio, tienen tantas virtudes como defectos. Así como son excelentes productos para trasmitir experiencias y emociones, su carácter pedagógico está bastante lejos de estar demostrado, si exceptuamos los casos concretos de juegos diseñados específicamente para esa tarea. 
Pero más allá de estos juegos pensados para “enseñar”, uno puede poner sobre la mesa de juego, tal y como pretende hacer “This is America”, las voces y las historias de aquellos que quedaron fuera de la historia. Además, el videojuego vehicula la psique de los creadores de tal modo que aquello que estos juegos nos permiten hacer forma parte de la manera en que los diseñadores entienden su realidad. 
Sin duda, uno puede estudiar la historia de un país mediante los videojuegos que nos cuentan qué es lo que ha ido sucediendo durante el devenir de los años. Esta lista es un ejemplo de cómo trazar el recorrido histórico de Estados Unidos desde sus inicios hasta la crisis del 2008 mediante sus videojuegos. 

‘Sid Meier’s Colonization’ (MicroProse, 1994)

Sid Meier's Colonization
Sid Meier's Colonization

De entre los juegos sobre civilización que Sid Meier’s ha firmado a lo largo de su trayectoria profesional, este Colonization sigue resultando uno de los más interesantes. El jugador debe tomar el control de una de las naciones que colonizaron el continente americano, conquistar el territorio que descubre, construir ciudades, crear rutas comerciales con la metrópolis y asentar su poder sobre las otras naciones conquistadoras. 
En el proceso, como uno puede imaginar, realiza una tarea genocida eliminando la oposición india (aunque algunas naciones pueden “negociar” y evitar el derramamiento de sangre). Resulta interesante, sin embargo, el giro que propone el juego: sea cual sea la nación elegida, el objetivo final de victoria es proclamar la independencia y luchar contra la metrópolis para crear tu propia nación. Tal y como está revuelto el río de los derechos de autodeterminación en España, resulta curioso cómo Colonization trata sobre el proceso de independencia de una nación de su metrópolis. 
Así comenzó América, a costa de sus nativos.


‘Freedom: The Underground Railroad’ (Brian Mayer, 2013)

Freedom: The Underground Railroad
Freedom: The Underground Railroad

Freedom: The Underground Railroad es un juego de mesa que aborda un tema muy sensible de la historia de Estados Unidos. Algo que, por otra parte, no es exclusivo de ese país y cuyos ecos resuenan en la historia de la humanidad: la resistencia que unos pocos siempre ha ejercido en favor de la gente que sufre esclavitud.
El Ferrocarril Subterráneo fue una organización secreta que se dedicaba a sacar a los esclavos de las plantaciones del sur y los ayudaban a escapar hasta Canadá, donde podrían intentar ser libres. Esta organización operó durante más o menos el periodo anterior a la guerra de secesión americana y los decretos de emancipación de los esclavos en el sur. Freedom no solo consigue meterte en el papel de los abolicionistas que utilizaron todos sus medios para ayudar a los esclavos negros, sino que presenta difíciles decisiones morales que uno debe plantearse mientras juega: ¿es mejor que vuelvan a capturar a este esclavo huido para que así podamos salvar a otros cinco? 

‘Red Dead Redemption II’ (Rockstar Games, 2018)

Red Dead Redemption II
Red Dead Redemption II

En octubre sale al mercado la segunda parte de uno de los juegos más queridos de Rockstar: Red Dead Redemption. Al contrario que sus otros mundos abiertos como son los de la franquicia GTA, a Red Dead Redemption se le recuerda por su excelente trabajo. Consigue una recreación realista y verosímil de la época de la expansión estadounidense hacia el oeste. 

Pese a sus evidentes influencias del wéstern italiano, los conflictos de los personajes, sus objetivos y un entorno apabullante permiten afirmar que Red Dead Redemption es un producto adecuado para comprender qué fue eso de los pioneros que buscaron prosperidad en las tierras de frontera. Esa mezcla agridulce entre poder realizar tus sueños, el inicio del individualismo estadounidense, el genocidio de los nativos americanos y el origen del mito yanqui por excelencia: la conquista de lo inconquistable mediante el ejercicio de la libertad. 

‘Twilight Struggle’ (Playdek, Inc., 2016) 

Twilight Struggle
Twilight Struggle

Entre la segunda guerra mundial y la caída de las Torres Gemelas, el mundo parecía bastante estable: mandaban dos superpotencias y el resto funcionábamos como sus peones. Pero todo acaba y el muro de Berlín cayó en 1986. Todo apuntaba a que el hundimiento de la URSS sobre el 1993 iba a poner fin al conflicto que puso al límite de la destrucción al planeta: la guerra fría. Incluso algunos liberales confiados llegaron a decir que la historia se acabó ese día en el que la URSS pasó a llamarse (otra vez) Rusia y abrazó el capitalismo americano. 

Si uno quiere conocer qué fue eso de la guerra fría y todos los conflictos y tejemanejes que urdieron las dos superpotencias durante los (más o menos) cincuenta años de hostilidades pasivo-agresivas, Twilight Struggle es el juego perfecto. Si existe algo parecido a juegos que sirvan para entender qué es lo que fue la historia de un país, Twilight Struggle cumple una tarea pedagógica y lúdica excelente. El mundo contemporáneo nace aquí. 

‘Grand Theft Auto IV’ (Rockstar, 2008)

Grand Theft Auto IV
Grand Theft Auto IV

Cuando acabó la guerra fría nada quedaba por temer. Ese fue el mensaje. El resto de la historia de la humanidad iba a ser un camino de rosas con leves pendientes. Un camino directo al éxito y la emancipación individual en un entorno de explotación y libre empresa. Es una pena que los años noventa del siglo XX viniesen a decirnos algo así como “no habéis entendido nada”. 
Grand Theft Auto IV tal vez no sea el más querido de la franquicia, pero sí fue el intento más oscuro de Rockstar por contar el gran error del “sueño americano”. Nico, el protagonista, es un emigrante de la antigua Yugoslavia; una de esas personas que tuvo que aprender que la guerra fría había acabado teniendo una guerra civil devastadora en su país. Escapar a Estados Unidos resulta la decisión más acertada para prosperar y tener una vida digna, pero Nueva York en los noventa es un cenagal donde uno se hunde al primer paso. El único camino hacia el “éxito” pasa por convertirse en un criminal. Mientras Nico pasa por Wall Street, se pregunta si existe una diferencia entre los que llevan la pistola y los que llevan el maletín. 

‘Night in the Woods’ (Infinite Fall, 2017) 

Night in the Woods
Night in the Woods

Una vez que la primera década del nuevo milenio nos quitó la venda de los ojos y pudimos ver que algo se había construido muy mal desde el imperio Americano llegaron las decepciones. La más significativa, tal vez, fue el crac del 2008, cuando las compañías dedicadas al rating empresarial y a vender humo destaparon un pufo monumental que tiró por tierra la economía mundial. La explosión de la burbuja. 

Pese a que a día de hoy las cosas están volviendo a su cauce (el de seguir haciendo lo mismo de antes de la crisis para preparar la siguiente, claro), toda una generación hipertecnologizada se encuentra ante un nuevo mundo en el que se les exige precariedad, adaptabilidad y resiliencia, porque, “¡qué cojones!, el mundo no es un lugar seguro”. Resultaría gracioso si no fuese porque aquellos que piden resiliencia fueron los que estafaron y destrozaron el sistema económico en primer lugar. 

Bajo la apariencia cartoonish, Night in The Woods encierra una bella historia (agria y melancólica, eso sí) sobre el desencanto generacional: cómo los pueblos del medio oeste estadounidense se vinieron abajo cuando comenzó la desindustrialización pero que recibieron su puntilla definitiva tras la crisis del 2008.

unque se puede decir que Night in The Woods es el retrato de la realidad a la que se tienen que enfrentar los mileniales, esos hijos del Primer Mundo a los que se les cercenó un futuro previsible, en realidad el cuento se puede aplicar a todos los que nos engañaron con las promesas de que nuestro mundo iba a ser mejor que el de nuestros padres. 
Y esto, aunque nos los hicimos todos, también es América.