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¿Quién dijo que las segundas partes eran malas?

¿Quién dijo que las segundas partes eran malas?

Slay the Spire II (MegaCrit, 2025; acceso anticipado)

El placer de repetir lo mismo pero mejor. Volver a lo ya conocido tiene un punto de regreso al hogar. A veces sienta muy bien repetir plato. 

¿A quién se le ocurre divorciarse y, tiempo después, volver a casarse con la misma persona?, ¿en qué cabeza cabe que la segunda vez vaya a ser mejor que la primera? Tal vez tiene su punto en una cuestión fundamental que recoge el acervo popular: más vale malo conocido, que bueno por conocer. Pero, claro, si esto implica revivir el infierno, ¿cuál es el punto de hacerlo? La única posibilidad es que, una vez aceptados los aciertos y errores del anterior intento, de manera consensuada se llegue a la conclusión de buscar aquello que se puede potenciar para mejorar la cosa y aquello que hay que desterrar. Ya, lo sabemos: la vida no funciona como los juegos, normalmente. Los juegos, por lo que el mercado nos enseña, son el producto de un bucle de iteraciones hasta que los desarrolladores llegan a la conclusión de que se alcanzó lo que se deseaba. Pero, si se llegó al punto dulce, ¿para qué una segunda parte? Dos razones de sobra conocidas. La primera, ordeñar la vaca. Si funcionó, ¿por qué no intentar repetir éxito con algo que la gente reconoce de inmediato?; la segunda, la secuela permite refinar la fórmula, dejando atrás donde se erró, y potenciar los aciertos volviendo a iterar en los mecanismos del juego. En este segundo caso, a veces ayuda que la tecnología (procesadores, tarjetas, motores gráficos, etc.) permita introducir elementos que antes no se podían explorar. A diferencia de otras artes, donde la secuela no suele estar a la altura del original, los videojuegos, que siguen otra lógica, se benefician por partida doble de continuar una propiedad intelectual. Son secuelas buenas, bonitas y mejoradas. 

Slay the Spire II (MegaCrit, 2025; acceso anticipado)

Combostástico

‘Slay the Spire II’ (MegaCrit, 2025; acceso anticipado)

Pocos juegos han sido tan influyentes como Slay the Spire. Estableció la plantilla por la que centenares de clones trasladan el concepto de construcción de mazos de los juegos de mesa a lo digital. Monster Train, que es bastante bueno, trata el género de tower defense en clave de construcción de mazos, por poner un solo ejemplo de la importancia del referente. Es sabido que el desarrollo de Slay the Spire tiene sus cimientos en Dominion, el primer juego de mesa que se puede considerar como construcción de mazos. Desde su salida en acceso anticipado en el 2017 ya se perfiló como uno de los mejores juegos de todos los tiempos, al menos para aquellos que supieron conectar con su propuesta. El juego ha tenido un recorrido de prácticamente diez años, en donde la fórmula se ha ido refinando y ampliando hasta llegar a un punto en el que, en lugar de parchear una vez más la propuesta, se ha ampliado la familia con una segunda parte. 

‘Slay the Spire II’ (MegaCrit, 2025; acceso anticipado)

Slay the Spire II es lo que en los juegos de mesa sería una expansión de “más cosas”. En realidad, tal y como el juego está ahora (en su acceso anticipado más temprano), no deja de ser lo mismo pero con dos personajes nuevos. Dicho así suena decepcionante, pero es todo lo contrario. Primero, porque cualquier novato puede entrar en el juego y seguir su camino de crecimiento; segundo, dado su estado actual, aún queda muchísimo espacio para la mejora. No es que nos encontramos con un juego pobre (todo lo contrario), sino que aún queda mucha fórmula que seguir refinando; por último, porque es tan adictivo que es irrelevante que haya comenzado a andar: toda la experiencia acumulada del desarrollo de Slay the Spire se percibe desde el primer momento. 

Posiblemente estamos ante un juego más difícil que la primera parte, además de ser más profundo en cuanto a las interacciones, sinergias y combos locos que la primera parte. Mecánicas nuevas para cada personaje del primer juego que amplían la cantidad de estrategias posibles, aunque, ahora mismo, las tradicionales siguen funcionando. Slay the Spire II te invita a que explores todas y cada una de las cartas en cada partida, adaptes tu juego a lo que te vaya tocando y disfrutes si las cartas funcionan. La sensación de agencia, de tomar decisiones arriesgadas constantemente, es insuperable. Slay the Spire II sería nuestro juego del año si no estuviera en acceso anticipado. 

Nioh 2 (Team Ninja, 2020) 

Go ninja, go!

¿Quién dijo que las segundas partes eran malas?

La primera parte de Nioh era irregular. La jugabilidad era buena, aunque no demasiado original, puesto que bebe de la época en la que se copia el modelo Dark Souls. La diferencia con su referente es que se estructura con niveles cerrados, y su progresión tuvo en cuenta que el botín que encuentras (o que sueltan los rivales) tiene un punto de aleatorio, lo que le emparenta con los RPG de acción tipo Diablo. Por suerte para Team Ninja, no todo el mundo opinó que era un producto mediocre, sino que había un potencial enorme en la rejugabilidad y en su sistema de combate. Ese conjunto de fans potenció la salida de una segunda y tercera parte (recientemente estrenada), siendo la segunda parte la que ha marcado en mayor medida el devenir de la saga. 

¿Quién dijo que las segundas partes eran malas?

La saga de Nioh juega un poco con la proyección occidental de un Japón feudal fantástico. No solo hay una guerra civil eterna, sino que los Yokai andan por ahí invadiendo y enredando en los asuntos humanos, potenciando las debilidades de nuestra especie para su propio beneficio. El protagonista es siempre un héroe un tanto reluctante al que le ha tocado lidiar con la situación. Todos encajan más o menos con la misma plantilla narrativa. Aunque es de suponer que los fans lograrán darle orden y concierto a la intrincadísima madeja narrativa, que se resume en “¿dónde voy?” y “¿cuál es el siguiente demonio que matar?”, el punto fuerte no es la historia, sino todo el sistema de botín, exploración y peleas, así como todo su sistema de mejoras y optimización. Esta segunda parte es para los muy cafeteros: uno puede pasarse (el larguísimo) Nioh 2 sin prestarle demasiada atención a optimizar todos y cada uno de los aspectos del personaje (aunque ayuda a facilitar la experiencia), pero interesa indagar si uno decide comprometerse; es necesario tener una estrategia de mejora acorde con el bucle infinito que te propone el juego una vez superada su campaña. Dicho esto, Nioh 2 es muchísimo mejor que Nioh, teniendo en cuenta que la base del juego es exactamente la misma. Son estas cosas de los juegos que en una película rara vez sucede. Hablando de películas, es mucho mejor saltarse las cinemáticas de Nioh 2. Si uno quiere ver buenas narrativas sobre el Japón feudal, te pones una de Kurosawa o de Kobayashi. 

The Division 2 (Massive Entertainment, 2019) 

Fascismo fascinante 

The Division 2 (Massive Entertainment, 2019)

El caso de The Division siempre fue un síntoma de lo que en muchas ocasiones le sucede a los videojuegos. La jugabilidad, el momento a momento del juego, es excelente, pero lo que cuenta tiene un punto de repugnante. Basado en las novelas de Tom Clancy, que ahora probablemente sería del ala menos radical del movimiento MAGA de no haber fallecido (cómo está el mundo para pensar que Clancy traería racionalidad al debate en Estados Unidos), nos presenta un Estados Unidos barrido por una pandemia producida por unos terroristas, los cuales, para sorpresa de nadie, son renegados de las fuerzas del estado. Es en esos momentos cuando la democracia debe hacerse a un lado y dejar que The Division, una fuerza paramilitar en la sombra que se activa solo en caso de emergencia, tome el control. Su lema es “A grandes males, grandes remedios”, pero dado su carácter claramente fascista, debería ser “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Sea como sea, es un juego tremendamente disfrutable con un trasfondo de ideas un tanto abominables. Su segunda parte no mejora esto, claro, probablemente lo enfatice, pero es, en conjunto, mejor. 

The Division 2 (Massive Entertainment, 2019)

The Division 2, irónicamente, no acabó de triunfar en su salida durante el 2019. Sin embargo, si sumamos la edad de The DivisionThe Division 2, tenemos que el juego acaba de cumplir diez años, que para un massive multiplayer online looter shooter de coberturas es como decir que tiene ochenta años. Si lo traemos aquí es porque Massive, sus desarrolladores, han planteado una hoja de ruta para celebrar estos diez años que es muy atractiva. Además de regalar la expansión Warlords of New York (magnífico DLC) por un tiempo limitado, uno puede entrar en este mundo complejo de optimización con la vista puesta en todos sus diferentes modos de juegos. Tal vez sea muy tarde para que novatos se suban a este carro, pero teniendo tantísimo contenido gratuito, merece la pena volver un tiempo si ya lo teníamos comprado. Sumado a esto, se ha prometido que antes de que acabe el 2026 estará disponible una actualización gratuita con el modo de juego Survivals que tanto éxito tuvo en la primera parte: una mezcla de juego de supervivencia y de extraction shooter tremendamente inmersivo y tenso. Si dejamos a un lado lo que el juego nos quiere transmitir, la verdad es que The Division 2 es una gozada. 

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #338

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