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Todas las colas la cola

Todas las colas la cola

Fernando San Basilio

¿Alguna vez has hecho cola cuando en realidad no tenías que hacer cola? ¿Nunca has hecho una cola por placer? ¿A qué estás esperando? Todas las colas llevan al mismo sitio, y ese sitio eres tú. ¿Qué es una cola cuando tú no estás? Nada, o al menos no es una cola. Mucha gente odia las colas. No saben nada. Parece que les fastidia esperar. Y, sin embargo, esperar, esperar y esperar es maravilloso. Esperar es todo. La vida no consiste en otra cosa –fsshhh– que en esperar.

Si esperas, puedes considerarte una persona afortunada. La verdadera felicidad –esto es sabido– es lo que pasa antes de la felicidad, y por eso las colas son una apretada condensación de tiempo y felicidad. Entonces, ¿por qué la gente odia tanto las colas? Por muchas y muy estúpidas razones. Pensar que si no estuviéramos haciendo cola estaríamos haciendo algo de provecho es ridículo, y muy frecuente. ¿Cuánto tiempo pasamos haciendo cola a lo largo de nuestra vida? Tiempo suficiente para escribir La isla del tesoro, para componer What a wonderful world o, qué demonios, para hacerse rico. Pero La isla del tesoro ya está escrita, ya hay una canción que se llama What a wonderful world y ya hay suficientes ricos en el mundo. Todo eso no va contigo. Las colas, cuando estás dentro, son la vida misma. La vida es una cola. A lo mejor estás un poco cansado de tanta metáfora, a lo mejor odias las metáforas. Bien, no debes sentirte mal por ello. La verdad es que las metáforas son un asco. Vamos a llamar al pan, pan, a la metáfora, metáfora, y a la cola, cola. Haces cola cuando tienes que hacerla y cuando no tienes que hacerla no la haces, y ese es el problema.

Hummmm. 

La cola es una medida de tiempo. Mejor dicho: la cola es el tiempo. Un nanosegundo o un eón. O varios. Bueno, bueno: los canutos también son una unidad de tiempo, y por eso estamos hablando de colas. Cuatro o cinco porros después, etcétera. Así que los canutos son el tiempo, maldita sea. Si fumas un canuto mientras guardas una cola se produce un efecto maravilloso, que consiste en que se abre una burbuja de tiempo dentro de otra burbuja de tiempo. Tu cabeza empieza a ensancharse en círculos concéntricos y, de pronto, eres todo cabeza y tu cabeza lo es todo. Eres el cosmos. Para que la cosa –la cola– sea completa, y para que el cosmos sea todavía más cosmos, lo mejor es guardar una cola que no tenemos que guardar, lo cual es formidable porque incluye un nuevo ingrediente a la gran ensalada cósmica: la libertad. Haces cola porque quieres: no permitas que nadie te diga cuándo tienes que hacer cola y cuándo no. Si haces una cola innecesaria eso significa que en realidad no estás esperando nada. Y si no esperas nada, ¿quién sabe lo que puede pasar? La vida es bella, el tiempo es una burbuja dentro de otra burbuja.

Desplazamientos Todas las colas

Ilustración: Jorge Parras