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Cannabis

Cultivos de exterior: en macetas o en el suelo

José T. Gállego

El cultivo de cannabis en macetas requiere muchos cuidados a la hora de alimentar las plantas, ya que la cantidad de tierra de que disponen las plantas es limitada e incapaz de albergar todos los nutrientes que harán falta a lo largo de varios meses. Por ello, el cultivador debe añadir fertilizantes periódicamente.

Lo más habitual y práctico es aplicar abonos líquidos disueltos en el agua de riego varias veces por semana. El riego debe ser diario en los meses más cálidos. En cambio, las plantas que crecen en el suelo pueden extender sus raíces en busca de los nutrientes que requieren en cada momento y, como disponen de una cantidad de tierra mucho mayor que las que crecen en macetas, raramente mostrarán carencias si se preparó bien el terreno previamente, añadiendo suficientes abonos orgánicos como estiércol, guano, humus de lombriz, etc. Como mucho, puede ser aconsejable aplicar algún abono rico en fósforo durante la floración para potenciar el engorde de los cogollos.

pulverizar
¡Ojo con las pulverizaciones! Si las plantas permanecen húmedas mucho rato puede aparecer hongos.

Otra diferencia respecto a las plantas en macetas es que las semillas de marihuana que crecen en el suelo no necesitan riegos tan frecuentes. Dependiendo de la composición del terreno y el tamaño de la planta, entre uno y tres riegos por semana son más que suficientes.