Las cifras proceden de los avisos de cultivo remitidos a Health Canada y obtenidos bajo petición por medios especializados. El organismo ya no publica en su web los datos anuales posteriores a 2023, aunque explica que los titulares de licencias deben informar la variedad, el número de hectáreas y la finalidad del cultivo. La estadística mide, por tanto, superficie declarada; no producción cosechada, rendimiento ni ventas.
En 2025 se comunicaron 15.380,81 hectáreas. De ellas, 12.859,33 se destinaron a grano, un 53 % más que en 2024 y alrededor del 84 % del total. La producción para semilla de siembra ocupó otras 1.072,47 hectáreas. El grano recuperó así el peso que históricamente ha tenido en el sector canadiense, apoyado en mercados alimentarios nacionales y de exportación.
El vuelco más brusco ocurrió en la flor. La superficie destinada a este uso pasó de unas 4.600 hectáreas en 2024 a 515,79 en 2025: cerca de un 89 % menos. La caída afecta a la flor cultivada para CBD y otros cannabinoides, no al conjunto del cáñamo para CBD ni al mercado medido por volumen o valor. Esa precisión importa porque la estadística clasifica hectáreas según la finalidad declarada.
La fibra también perdió terreno y bajó de 1.865 hectáreas en 2024 a 933,26 en 2025, después de haber alcanzado 3.260 en 2023. El retroceso coincide con una carencia persistente de infraestructura para transformar tallos a escala comercial. Sin plantas de procesado próximas y compradores estables, la distancia entre la cosecha y el mercado puede volver inviable una superficie aunque la normativa permita cultivarla.
El recuento además indica que solo el 34 % de los titulares autorizados a cultivar presentó resultados de su aviso de cultivo para la temporada de 2025. El porcentaje mejora el 24 % registrado para 2023, pero impide tratar las cifras como un censo completo de toda la actividad. También había 585 licencias industriales activas al cierre de 2025, 519 de ellas para cultivo.
El resultado no describe un desplome general del cáñamo canadiense. El total sembrado apenas varió, pero los agricultores concentraron la superficie declarada en el uso con canales comerciales más consolidados. La flor y la fibra quedaron reducidas a una fracción del área. Más que una retirada del cultivo, los datos retratan una especialización ya que cuando falta demanda, procesamiento y reglas comerciales claras, la diversificación se encoge y el grano vuelve a tomar su tradicional rol protagónico en Canadá.