La ubicación de las tiendas de cannabis suele ocupar un lugar central en el debate sobre cómo proteger a los adolescentes, pero una investigación publicada en Drug and Alcohol Dependence invita a revisar el alcance de esas restricciones cuando el mercado legal ya está consolidado y sus resultados cuestionan cuánto pueden conseguir por sí solas las normas de proximidad a las escuelas.
El equipo encabezado por Jamie A. Seabrook analizó encuestas del proyecto COMPASS realizadas entre 2018 y 2023 en Alberta, Columbia Británica, Ontario y Quebec. Ese periodo permite observar la evolución del acceso comercial durante la expansión del mercado legal canadiense.
Los investigadores relacionaron las respuestas del alumnado con la distancia de las escuelas al comercio más cercano y la densidad de establecimientos del entorno. Examinaron distintos indicadores de consumo, desde haber probado cannabis hasta utilizarlo a diario o casi a diario.
Las asociaciones fueron generalmente pequeñas, inconsistentes y, a menudo, no significativas. Sin embargo, en 2018, entre quienes declaraban consumir, una mayor accesibilidad geográfica estuvo asociada con un uso más frecuente. Esa relación se debilitó conforme se extendió la oferta comercial y, en la muestra, el consumo durante el último año cayó del 22,2 % al 10 % .
La percepción de que era fácil obtener cannabis mostró una asociación fuerte con el uso, pero una correlación modesta con la accesibilidad geográfica de los comercios. Esto apunta a que ambas medidas describen aspectos distintos del acceso.
También existen vías de suministro que escapan al mostrador legal, como la compra por terceros o el mercado ilícito. El trabajo canadiense no permite atribuirles la diferencia observada. Tampoco demuestra que la legalización causara la caída del consumo, porque utiliza encuestas transversales repetidas, no un seguimiento individual diseñado para establecer causalidad.
En ese sentido, los autores plantean que las políticas centradas en la cercanía de las tiendas pueden tener un impacto limitado en mercados consolidados. Para la prevención, la utilidad de una restricción debería medirse por su capacidad de reducir el acceso adolescente, además de por los metros que separan un comercio de una escuela.