Entre el 1 de abril de 2025 y el 31 de marzo de 2026, Health Canada realizó 902 inspecciones bajo la Ley de Cannabis y sus reglamentos. El programa utiliza un enfoque basado en riesgo, que concentra parte de los controles en actividades consideradas de mayor impacto potencial para la salud y la seguridad públicas.
El balance oficial distingue 479 inspecciones regulares, 89 dirigidas, 88 verificaciones de cumplimiento y 17 proyectos de monitoreo. A ellas se sumaron 229 controles sobre personas registradas para producir cannabis con fines médicos, ya fuera para sí mismas o como productoras designadas. El organismo registró además 191 actuaciones complementarias, entre ellas muestreos, retenciones, incautaciones y destrucciones.
Dentro de las inspecciones realizadas a titulares de licencia, Health Canada emitió 29 informes calificados como no conformes. Esa categoría corresponde a la evaluación global de una inspección y no al número total de infracciones detectadas. El sistema registra por separado observaciones regulatorias y medidas correctivas, por lo que una misma inspección puede contener distintas deficiencias antes de recibir su calificación final.
Entre los problemas mencionados por la autoridad aparecen incumplimientos de las buenas prácticas de producción, deficiencias en la conservación de documentos y actividades que no se ajustaban a las obligaciones regulatorias. Los datos tampoco permiten traducir los 29 informes en una tasa general de incumplimiento del mercado: las 902 inspecciones incluyen controles sujetos a regímenes diferentes y la selección no responde a una muestra aleatoria de toda la industria.
La fiscalización opera sobre un mercado legal que ya adquirió una escala económica considerable. Desde la regulación, Canadá ha acumulado una recaudación multimillonaria vinculada al cannabis legal, mientras las autoridades mantienen controles sobre producción, documentación, productos y condiciones exigidas a quienes poseen licencias.
En comparación con el periodo anterior, las inspecciones aumentaron de 889 a 902 y los informes no conformes a titulares de licencia disminuyeron de 37 a 29. La variación describe lo ocurrido entre ambos ejercicios, sin demostrar por sí sola una mejora general del cumplimiento, porque el tipo y la composición de las inspecciones pueden cambiar de un año a otro.
La experiencia canadiense muestra así una fase menos visible de la regulación: después de legalizar y crear un mercado, el Estado debe sostener una maquinaria permanente de inspecciones, registros y medidas correctivas para comprobar cómo funcionan las reglas cuando el cannabis ya circula dentro de un sistema legal.