Durante décadas, el mapa transatlántico del narcotráfico se ha contado casi siempre en una dirección: cocaína producida en Sudamérica que cruza el océano rumbo a Europa. Los datos recientes de Naciones Unidas sostienen esa imagen, pero no la agotan. El World Drug Report 2026 de UNODC vuelve a situar a Colombia, Perú y Brasil entre los principales países de salida de cocaína, con Europa como uno de los grandes mercados de destino.
Ese flujo ha crecido junto con una mayor disponibilidad en el mercado europeo. En Cáñamo ya hemos documentado cómo la producción y circulación global de cocaína siguen en aumento y cómo cargamentos procedentes de Brasil alcanzan puertos españoles. La escala de ese comercio, sin embargo, no debe confundirse con lo que ocurre en sentido contrario.
Europa también exporta drogas hacia América Latina y el caso mejor documentado es el MDMA. El European Drug Report 2026 de la EUDA señala que la sustancia se produce en Europa tanto para el mercado interno como para la exportación, con Países Bajos y Bélgica como principales centros de fabricación. América Latina figura expresamente entre los destinos, junto con Asia y Oceanía.
El informe conjunto de EUDA y Europol sobre el mercado de MDMA aporta indica que, entre 2019 y 2022, se documentaron al menos 1,2 toneladas traficadas desde países de la Unión Europea hacia América Latina. Los mayores volúmenes registrados tuvieron como destino Chile, Perú, Brasil, Colombia y Argentina. La cifra no representa el total del mercado ni permite equiparar este flujo con el de cocaína hacia Europa, pero sí demuestra que el circuito transatlántico funciona en ambos sentidos.
Las investigaciones europeas también describen operaciones que refuerzan esa conexión. Una red desmantelada en 2022 pretendía trasladar desde Países Bajos y Bélgica hacia puertos chilenos cerca de 500.000 comprimidos y más de 100 kilos de MDMA en polvo. Otro caso implicó 56 kilos enviados desde Cádiz hacia Argentina.
El cruce entre ambos sentidos del tráfico fue planteado inicialmente por Échele Cabeza, organización colombiana de reducción de daños que puso en relación los datos sobre cocaína que viaja hacia Europa con la circulación de MDMA europeo hacia América Latina.
EUDA y Europol hablan incluso de una posible “ruta inversa” de la cocaína ya que estos corredores logísticos construidos para llevarla a Europa pueden servir también para mover MDMA en dirección contraria. La propia agencia advierte que la evidencia sobre intercambios directos de MDMA por cocaína sigue siendo limitada.
La llamada “ruta inversa” no convierte al MDMA en un espejo de la cocaína, pero sí obliga a mirar el narcotráfico como una red transnacional más compleja, donde las conexiones entre Europa y América Latina pueden servir para mercancías distintas según el sentido del viaje.