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El análisis de drogas sustentó siete alertas en Nueva Zelanda

Los servicios legales de análisis de sustancias de Nueva Zelanda examinaron 9.458 muestras y participaron directamente en siete de las nueve alertas públicas emitidas durante el ejercicio 2023-2024. El informe, divulgado 21 meses después del cierre del periodo, muestra cómo una intervención individual de reducción de daños también puede alimentar la vigilancia sanitaria nacional.

Nueva Zelanda legalizó este tipo de análisis en noviembre de 2021 mediante reformas a la Ley sobre Uso Indebido de Drogas. El sistema permite que proveedores autorizados reciban sustancias ilícitas, determinen su identidad y composición probable y entreguen información gratuita para reducir riesgos. Según el Ministerio de Salud, fue el primer país en establecer un esquema plenamente legal y sujeto a licencias.

Entre julio de 2023 y junio de 2024, se realizó el estudio y los proveedores realizaron 453 jornadas y clínicas en festivales, puntos temporales, servicios móviles y espacios de atención continua. Allí se presentaron 9.458 muestras y se registraron 11.947 orientaciones personalizadas. Las cifras difieren porque una persona puede llevar varias muestras o una muestra puede corresponder a más de un usuario.

Los resultados de las consultas llegan a la Oficina Nacional de Inteligencia sobre Drogas y alimentan High Alert, el sistema que avisa a profesionales sanitarios y a la población sobre sustancias peligrosas. Durante el periodo analizado, los servicios contribuyeron a siete de las nueve alertas emitidas. Este tipo de intervención se enmarca en un problema común a otros sistemas de alerta temprana, donde los mercados ilegales cambian su composición más rápido de lo que la información puede actualizarse.

Gracias a los análisis se pudo determinar que el MDMA encabezó las sustancias que las personas creían haber adquirido, con el 59,3 % de los registros, seguido por ketamina, cocaína, metanfetamina y LSD. El 88,7 % de las sustancias fue consistente con la identidad presumida. La coincidencia no certifica pureza, dosis segura ni ausencia de compuestos adicionales. Los datos de Energy Control sobre MDMA, cocaína y tusi muestran por qué conocer el nombre de una sustancia es solo una parte del riesgo.

El Ministerio publicó el balance y atribuyó el retraso a la complejidad de los datos, los reportes manuales y los controles de calidad. La política continúa y el plan sanitario 2026-2029 incluye fortalecer el análisis de drogas y las alertas tempranas porque si bien analizar una sustancia puede orientar una decisión y activar una alerta, aún falta medir cuánto cambian los resultados de salud a escala nacional.

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