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El potencial antiinflamatorio de los cannabinoides menores

Un estudio checo pone el foco en cannabinoides menos conocidos y en cómo se comportan cuando actúan en conjunto. En pruebas de laboratorio, el CBDV destacó por su efecto antiinflamatorio y algunas combinaciones de compuestos de la planta rindieron mejor que las sustancias aisladas.

Publicado en Journal of Ethnopharmacology, el trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Química y Tecnología de Praga, el Instituto de Medicina Clínica y Experimental y la Academia Checa de Ciencias, entra en el terreno de los cannabinoides menos conocidos y el tantas veces invocado efecto séquito

Eso sí,para la investigación  los autores probaron en el  laboratorio cómo respondían ciertas células vinculadas a la inflamación. Todos los fitocannabinoides analizados mostraron algún efecto, pero el CBDV fue el que dio los resultados más claros al reducir varios marcadores asociados a la respuesta inflamatoria.

También, varias formas ácidas de cannabinoides mostraron una alta capacidad antioxidante en pruebas químicas, aunque ese rendimiento no se reprodujo con la misma nitidez en el modelo celular. La distancia entre un resultado y otro recuerda que una molécula puede comportarse bien en el tubo de ensayo y no responder igual cuando entra en un sistema biológico más complejo. De ahí que los autores sitúan parte de esa diferencia en una biodisponibilidad celular limitada.

Más sugerente fue lo que ocurrió con las combinaciones de fitocannabinoides obtenidas de la propia planta que produjeron efectos antiinflamatorios sinérgicos y, las asociaciones que incluían CBG o CBN, sobresalieron por su potencia. Más que cerrar de una vez la discusión sobre el efecto séquito, el estudio apunta a que la composición global de un extracto importa y que no todas las fórmulas se comportan del mismo modo. En ese punto, la investigación también roza una simplificación muy extendida en el mercado, que suele presentar el “full spectrum” como si fuera una ventaja garantizada por sí misma.

Es importante dejar en claro que el estudio no demuestra eficacia clínica ni permite trasladar sus conclusiones de forma directa a pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas. Lo que sí ofrece es una base preclínica para seguir mirando más allá de los cannabinoides tradicionales  y pensar la planta no solo a partir de compuestos aislados, sino del contexto químico en que actúan.

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