En el estudio —aleatorizado, triple ciego, con placebo y diseño cruzado— participaron 70 personas con hipertensión leve o moderada, con o sin tratamiento habitual. Cada participante recibió cinco semanas de CBD o placebo. A las 2,5 semanas, el CBD se asoció con una baja estadísticamente significativa en la presión ambulatoria de 24 horas con una presión media (-3,22 mmHg), sistólica (-4,76 mmHg) y diastólica (-2,25 mmHg) (p<0,05). No se reportaron eventos adversos graves ni alteraciones relevantes de enzimas hepáticas, y no se observó una diferencia clara en la rigidez arterial medida por velocidad de onda de pulso.
Con esos datos, el equipo publicó subestudios para explorar mecanismos. En 2025 midieron endocannabinoides en 66 participantes y la anandamida (AEA) aumentó tras cinco semanas de CBD, mientras el 2-AG no mostró asociación significativa. El matiz importante es que el cambio de AEA no se correlacionó con la caída de presión sistólica, por lo que el trabajo no prueba que ese aumento “explique” el efecto. En otro análisis (2023), en 54 pacientes con hipertensión grado 1, el CBD se vinculó con una reducción de un péptido relacionado con la actividad simpática, abriendo una hipótesis alternativa.
Aunque el descenso es modesto, el valor está en el método, ya que está basado en dosis definidas, producto controlado y seguimiento. En salud pública, reducciones pequeñas pueden impactar riesgo cardiovascular si se sostienen en el tiempo y en grandes grupos.
Sin embargo y fuera del laboratorio, la realidad del CBD es una oferta heterogénea, etiquetas imprecisas y promesas sin estándares. Convertir estos hallazgos en recomendación clínica exige más tamaño muestral, seguimiento prolongado e información clara sobre interacciones y calidad.
El CBD con este tipo de estudios parece moverse hacia el terreno del medicamento, pero no como una panacea, sino como un candidato, ya que si los efectos se confirman, la pregunta dejará de ser solo médica y será regulatoria apuntando a qué se vende, con qué controles y con qué límites a la promesa.