La investigación determinó que, tras tres a seis meses de uso, se reportaron menos hiperactividad, impulsividad y una mejor regulación emocional. Publicado el 5 de enero de 2026 en Current Neuropharmacology, el trabajo ofrece una señal clínica relevante, aunque insiste en que, para hablar de eficacia con más certeza, el cannabis medicinal necesita estudios comparativos y controlados.
El estudio fue prospectivo y sin grupo control, con 109 participantes. En 53 de ellos las mediciones fueron realizadas por docentes mediante escalas estandarizadas y se observaron mejoras significativas en ansiedad, timidez, índice de TDAH, labilidad emocional e hiperactividad. Los autores lo describen como el primer seguimiento prospectivo con evaluaciones docentes estandarizadas, lo que suma un ángulo menos frecuente: cómo se expresan los cambios en el aula, no solo en el hogar.
En otras áreas, como inatención u oposicionismo, los cambios no alcanzaron la misma fuerza estadística. Los análisis de sangre tampoco hallaron una relación consistente entre dosis o niveles de cannabinoides y el cambio conductual, salvo en labilidad emocional, donde más cannabidiol (CBD) se asoció con mayor mejoría. Ese detalle abre preguntas sobre posibles perfiles de respuesta y la necesidad de estandarizar preparados y rangos de dosificación.
Sin placebo, no se puede separar el efecto del producto de las expectativas o de variaciones escolares (rutinas, apoyos, adaptación). Aun así, la mirada docente ayuda a describir el desempeño en un entorno social exigente y menos mediado por la familia, donde la autorregulación y la atención se vuelven observables.
Si bien estos datos sugieren una señal en hiperactividad y regulación emocional, también destacan la falta de productos estandarizados, dosis comparables, seguimiento a largo plazo y ensayos que permitan decidir con evidencia.