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Extractos ricos en CBG frenan la acumulación de grasa en un modelo celular

Un equipo de la Universidad de Wonkwang (Corea del Sur) probó extractos de cannabis con perfil dominante en cannabigerol (CBG) en un experimento de laboratorio con células 3T3‑L1 y que, en el laboratorio, se comportan como “células en camino a volverse grasa”.

Los autores compararon cuatro extractos de flores hechos con etanol (alcohol) en distintas graduaciones (30%, 50%, 70% y 99,5%). La lógica para realizar el experimento es simple, ya que cuanto más “fuerte” el alcohol, más arrastra compuestos lipofílicos de la planta, incluidos cannabigerol (CBG) y su forma ácida precursora (CBGA). Luego aplicaron esos extractos a las células durante el período en que se transforman en adipocitos.

El extracto obtenido con etanol al 99,5% fue el que mejor funcionó reduciendo la grasa acumulada (hasta 62% según la medición con Oil Red O) y el efecto no se explicó solo por daño celular, ya que la viabilidad se mantuvo por encima del 90% en la mayoría de condiciones descritas.

Además, el estudio observó cambios en proteínas que van en dos direcciones: menos señales para formar y almacenar grasa y más señales para usarla como combustible. Por ejemplo, ATGL – relacionada con liberar grasa – subió hasta 11,7 veces, y UCP1 – vinculada a la producción de calor en tejido tipo “grasa marrón” – aumentó cerca de nueve veces frente a controles.

Es importante considerar que en un cuerpo real entran en juego la dosis, cómo se absorbe, cuánto dura el efecto y si hay riesgos con uso sostenido. Además, se trabajó con extractos y todavía falta separar qué parte del resultado se explica por el cannabigerol y cuál podría venir de otros compuestos de la planta.

Aun así, la línea es interesante porque no es la primera vez que el CBG aparece cerca del metabolismo de las grasas. En otra investigación, también en laboratorio, se observó que este cannabinoide podría ayudar a proteger células del corazón cuando están expuestas a un exceso de lípidos, un escenario asociado a obesidad y síndrome metabólico.

Por eso, la lectura más útil no es si el “cannabis sirve para adelgazar”, sino que debe ser tomada como una señal temprana de que los cannabinoides menores podrían tocar rutas concretas del metabolismo. El paso lógico es confirmar si estos efectos se repiten en animales y, más adelante, en ensayos clínicos bien diseñados. Hasta entonces, el CBG queda como una hipótesis prometedora, no como recomendación terapéutica.

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