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La EFSA avala por primera vez un CBD como nuevo alimento

La autoridad europea de seguridad alimentaria consideró seguro un producto específico de CBD sintético bajo condiciones muy restrictivas, mientras dos expedientes sobre derivados de cannabis quedaron sin una conclusión favorable. La diferencia no demuestra que lo sintético sea más seguro que lo vegetal y tampoco corresponde a una autorización para venderlo en la Unión Europea.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó una opinión favorable sobre un producto de cannabidiol (CBD) obtenido por síntesis química. Se trata de un ingrediente con al menos 98 % de CBD, presentado para su uso disuelto en aceite MCT y con una ingesta máxima propuesta de 2 miligramos diarios. La evaluación supone un avance dentro del procedimiento europeo que considera determinados productos con CBD como nuevos alimentos. El dictamen excluye a personas que toman medicamentos, menores de 25 años y mujeres embarazadas o en lactancia.

El resultado no equivale a una autorización comercial ni convierte al CBD sintético en una categoría aprobada. Dentro del sistema europeo de nuevos alimentos, la EFSA evalúa la seguridad científica de cada expediente, mientras que la autorización corresponde posteriormente a la Comisión Europea y a los Estados miembros. Por eso, la conclusión se aplica a este producto, con su composición, proceso de fabricación y condiciones de uso concretas.

El contraste apareció casi al mismo tiempo. Dos expedientes relacionados con derivados de Cannabis sativa no lograron una conclusión favorable de seguridad, años después de que la propia EFSA paralizara el avance de solicitudes de CBD alimentario ante las lagunas de información disponibles. Uno correspondía a un aislado con al menos 98 % de CBD y una ingesta propuesta de 60 miligramos diarios. El otro evaluaba un extracto con entre 57 % y 65 % de CBD y otros cannabinoides, con una dosis máxima planteada de 30 miligramos al día.

Eso tampoco significa que la agencia haya declarado inseguros los productos vegetales. En las dos evaluaciones quedaron pendientes antecedentes sobre identidad, producción, composición, genotoxicidad, toxicidad reproductiva y datos en humanos, y los solicitantes no aportaron toda la información adicional requerida. La diferencia entre los expedientes, por tanto, no permite concluir que el origen sintético sea por sí mismo más seguro que el vegetal.

El contexto regulatorio también importa. En febrero de 2026 la EFSA había fijado provisionalmente un nivel de ingesta segura de 0,0275 miligramos de CBD por kilo de peso corporal al día, equivalente a unos 2 miligramos diarios para una persona de 70 kilos, bajo condiciones específicas. La exigencia europea sigue teniendo consecuencias nacionales, como muestra la reciente exclusión del CBD alimentario del mercado francés.

La señal europea es acotada, pero relevante ya que es la primera vez que un producto de CBD logra una evaluación favorable dentro del procedimiento de nuevos alimentos. Por lo tanto, lo que avanza no es solo una aprobación general del cannabidiol, sino un estándar sobre qué debe demostrar cada fabricante antes de llegar al mercado.

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