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El cáñamo escocés busca crecer entre aceites y alimentación animal

Agricultores e investigadores de Escocia buscan ampliar la producción de cáñamo para obtener aceite de semillas y aprovechar el residuo del prensado en alimentación animal. Las experiencias disponibles respaldan esa doble salida comercial, aunque extenderla exige una cadena productiva capaz de sostener la demanda.

El cáñamo está ganando espacio entre agricultores del noreste de Escocia que trabajan con el Instituto Rowett de la Universidad de Aberdeen para desarrollar sus aplicaciones alimentarias. Un reportaje publicado por cadena de televisión escocesa STV, recoge sus avances y una aspiración que empieza a tomar forma entre los productores, convertir el aceite de sus semillas en una alternativa local al de oliva.

Una de las participantes del reportaje es Ali Easson, quien cultiva cáñamo desde 2021 y comercializa aceite prensado en frío. El producto se obtiene de las semillas y debe distinguirse de los aceites elaborados con extractos cannábicos. En este caso, el interés está en sus propiedades como alimento y en las posibilidades económicas de la cosecha.

Los antecedentes del Rowett muestran que esa producción tiene recorrido. Un informe de junio de 2023 analizó aceite comercial obtenido de semillas cosechadas en Escocia en 2021 y encontró que los omega-3 representaban alrededor del 19–20% de su contenido graso. También señaló que probablemente no sea adecuado para frituras profundas.

El prensado deja, además, una torta de semillas que puede utilizarse como ingrediente para piensos. Un informe institucional de marzo de 2025 describe un ensayo con 19.000 gallinas en el que este producto sustituyó a la torta de soja, con una inclusión de hasta el 20% de la ración total, sin perjuicios observados en bienestar animal, producción o sabor de los huevos.

Una ficha posterior del proyecto, desarrollado junto con Duncan Farms, informa que los huevos del ensayo contenían más del doble de omega-3 y vitamina E. El resultado describe una modificación de su composición nutricional; no prueba por sí mismo beneficios clínicos para los consumidores.

Esta combinación de aceite y piensos se suma a los usos industriales del cáñamo, que incluyen fibras y materiales de construcción. Para los participantes, ampliar el cultivo requiere instalaciones de procesamiento capaces de acompañar ese crecimiento. Aprovechar distintas partes de la cosecha abre mercados, pero también exige coordinar actividades con necesidades propias.

El futuro del cáñamo escocés dependerá de que esas salidas comerciales puedan sostenerse juntas. Vender el aceite y encontrar compradores para el residuo del prensado permitiría aprovechar mejor cada cosecha y dar a los agricultores una razón económica para ampliar la siguiente.

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