La investigación, liderada por Emanuele Alves en la Virginia Commonwealth University, fue publicada en la biblioteca del Office of Justice Programs con el título Development of a THC Breath Analyzer using Chitosan Film with Colorimetric Dye. El proyecto evaluó un cartucho portátil que usa una reacción colorimétrica –un cambio de color– para detectar cannabinoides en muestras asociadas al aliento.
El sistema combina cartuchos impresos en 3D con tintes utilizados en análisis presuntivos de cannabinoides. Según el resumen del proyecto, los ensayos detectaron Δ9-THC, CBD y CBN en distintos soportes, con señales consistentes entre 10 y 100 ng. La gelatina sintética ofreció los resultados más estables, mientras que el modelado del color permitió separar preliminarmente el CBD de un grupo formado por THC y CBN.
Sin embargo, el proyecto deja en claro que no se trata de datos “fundacionales” ni de una prueba de concepto. El dispositivo apunta a resolver una carencia real de las políticas de seguridad vial, pero detectar THC no equivale automáticamente a medir incapacidad. Esa diferencia ya aparece en debates previos sobre límites legales de THC en sangre al volante, donde una cifra aislada puede no reflejar el estado real de una persona usuaria.
El National Institute of Standards and Technology también ha advertido que construir un “alcoholímetro” de cannabis es más complejo que hacerlo con alcohol. El THC no se comporta como el etanol: puede persistir en el organismo y su concentración no se relaciona de forma lineal con la intoxicación. En estudios con consumidores diarios de cannabis, esa distancia entre presencia, tolerancia y desempeño vuelve a aparecer como un punto central.
Por eso, la novedad de un test rápido, barato y portátil que podría ayudar a distinguir consumo reciente o presencia de cannabinoides todavía necesita validación de campo y estándares de medición. La experiencia de países que regulan el uso adulto, como muestra el seguimiento sobre incidentes de tráfico en Alemania, obliga a mirar de forma más rigurosa los datos.
Si bien este prototipo seguirá necesitando pruebas adicionales antes de una eventual aplicación en carretera, por ahora, el estudio ofrece una base química inicial para futuras herramientas de detección de cannabinoides en aliento.
Esquema del prototipo desarrollado.