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Un cannabinoide potencia respuestas defensivas en ratones

Un estudio revela cómo los cannabinoides influyen en la respuesta al miedo a nivel neuronal. Investigadores de la Universidad Northwestern observan que un compuesto sintético potencia las conductas defensivas en ratones al debilitar los "frenos" inhibitorios del cerebro.

El estudio publicado en Nature Communications examinó qué ocurre en el cerebro cuando un cannabinoide modifica la reacción ante una amenaza. Investigadores de la Universidad Northwestern administraron a ratones distintas dosis de CP55940, un compuesto sintético que activa receptores cannabinoides, y los expusieron a 2MT, una señal olfativa asociada con depredadores. Durante la prueba observaron cómo se movían los animales y qué neuronas de una zona del cerebro relacionada con el miedo se activaban. Así pudieron relacionar los cambios en su conducta con la actividad cerebral registrada en las mismas condiciones.

Con el cannabinoide, los animales dedicaron menos tiempo a investigar el olor y permanecieron inmóviles durante más tiempo. Los cambios variaron según la dosis recibida. Hay un detalle relevante para interpretar la prueba y es que la dosis más alta también redujo la movilidad antes de presentarles el olor. Por eso, quedarse quieto no puede leerse automáticamente como la misma experiencia de miedo o ansiedad que describiría una persona. La observación permite hablar de una respuesta defensiva de los ratones, pero no de lo que sintieron.

Los experimentos con tejido cerebral sugieren que el cannabinoide disminuye una señal que normalmente contiene la actividad de esas neuronas. Dicho de manera sencilla, debilita parte del «freno» que actúa sobre ellas mientras el animal responde a la amenaza. Este resultado ayuda a explicar lo observado durante la prueba: con ese freno debilitado, la actividad de las células cambia al mismo tiempo que los ratones evitan más el olor.

En personas, la ansiedad asociada al THC se ha estudiado con otros diseños y medidas, incluidas las sensaciones que comunican quienes participan en ensayos. Esa diferencia importa porque el experimento de Northwestern observó movimientos y actividad cerebral en ratones, mientras que la ansiedad humana también se conoce a través de lo que cada persona cuenta sobre su experiencia.

La paranoia tras consumir cannabis supone pensamientos y sensaciones que un ratón no puede describir. Lo que aporta este trabajo es una explicación más acotada: bajo las condiciones ensayadas, un cannabinoide experimental amplificó una respuesta defensiva y se identificó un grupo de neuronas necesario para parte de ese cambio.

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