Ilustración Observatorio
Ilustración: Oscar Noguera

Cuidado con los políticos

El caso de Míchigan
Oswaldo Pérez Cabrera
Este artículo se publicó originalmente en el número 248 de la revista Cáñamo España

“Detroit Rock City” fue una de las primeras canciones de rock que escuché cuando era un parvulito. La canción es de la legendaria banda KISS. Detroit es una ciudad industrial, sucia, con gente dura que gusta del rock. En el 2004 sucedió la crisis de agua en Flint, donde más de cien mil residentes fueron expuestos a plomo y otros contaminantes en su agua potable y que aún no se ha resuelto. Pero Míchigan no solo es suciedad: el estado está en la zona de los grandes lagos y rodeado de agua, con unos paisajes alucinantes. El estado aloja a diez millones de personas y tiene el cruce fronterizo más ocupado del continente, más de quinientos millones de dólares diarios en comercio hacia y desde Windsor, Ontario, en Canadá. 

Por eso es importante no perder de vista lo que pasa en este estado. Entonces, ¿por qué no es malo que no se haya legalizado la marihuana en esta ocasión? Muy sencillo, Míchigan tendrá la oportunidad de legalizar la marihuana recreativa a final de este año. 

El Congreso Estatal de Míchigan consideró brevemente una ley que hubiera legalizado la marihuana recreacional para adultos. No llegó a la votación. Los republicanos la abandonaron antes de la fecha límite, cuando vieron que no tenían los números suficientes. 

Pero es una buena noticia. De acuerdo con los marihuanos profesionales, si hubiera pasado, la ley hubiera estado abierta para que los republicanos hicieran los cambios que les parecieran pertinentes. Justin Strekal, de NORML, ha dicho que eso no hubiera sido lo mejor para el público, que solo habría beneficiado a los políticos. 

Un poco de historia 

La iniciativa fue escrita por la campaña Regulate Marijuana Like Alcohol o ‘Regular la maría como el alcohol’, y se basó en la iniciativa de marihuana medicinal del 2016. Si hubiera pasado sin ser retocada, habría permitido a los adultos poseer hasta dos onzas y media de marihuana, tener hasta diez onzas en la casa y hasta doce plantas. Un mogollón de yerba. 

En abril, la iniciativa que juntó trescientas sesenta mil firmas que fueron ya certificadas logró su lugar oficial en la papeleta. Fue entonces cuando los republicanos del Senado decidieron tratar de cambiar el lenguaje. Si la iniciativa pasa con el voto popular, el Congreso necesita dos terceras partes para hacer cambios, pero si hubiera pasado ahora como ley, una simple mayoría hubiera sido suficiente para modificar la ley, por ejemplo, permitir solo dos gramos de posesión y no permitir el cultivo. 

“Los legisladores republicanos querían tener acceso fácil para hacer cambios que sabemos no iban a ser buenos para todos –explica Josh Hovey, el director de comunicaciones de la campaña–. Esta gente lo que buscaban era crear un monopolio, por eso estábamos estresados, pensamos que hubieran restringido el cultivo personal a los habitantes de Míchigan”, concluyó. 

La iniciativa ha juntado hasta el cierre de esta edición uno coma seis millones de dólares. Todo parece que va a pasar sin muchos contratiempos el referendo popular; algunas encuestas ponen al sí al 54%, mientras otras casi al 70%, y ninguna ha encontrado oposición de más del 39%. La iniciativa contempla un impuesto del diez por ciento sobre la venta de la marihuana. 

“Así como con el alcohol, la prohibición de la marihuana ha sido un gran fracaso. En lugar de malgastar los recursos en una sustancia que se ha probado es menos dañina que el alcohol o el tabaco, nuestra iniciativa crea un sistema bien regulado que generará grandes ganancias para el estado, que ayudará a financiar nuestras carreteras, escuelas públicas y los gobiernos locales, tres de los ámbitos que necesitan financiamiento en Míchigan”, declaró Hovey a la prensa. 

Sin embargo, hay algunas cosas que no han sido contempladas; por ejemplo, no hay ninguna cláusula que perdone a los encarcelados por ofensas menores de simple posesión. La gran mayoría son gente de color; como sabemos, se ha utilizado la marihuana como un pretexto para encarcelar negros y latinos. Hovey dice que presionarán a los políticos cuando que pase la iniciativa, para que todos los marihuanos salgan libres. 

Es por eso que es mejor que la ley no haya pasado, ya que se puede confiar más en el electorado que en los políticos. Veamos qué sucede el próximo noviembre, cuando Míchigan se podrá convertir en el nuevo estado donde la marihuana será libre para ser consumida por todos los adultos que así lo deseen.